meriendas en cantabria

¿El mejor lugar para merendar? Este es el rincón más dulce (y fotogénico) de Cantabria

El DOFRE que está arrasando en Lanona. / IG

Una heladería artesanal en Escalante, Cantabria, se convierte en epicentro de experiencias turísticas gourmet para visitantes que buscan algo más que paisajes

En la tranquila localidad de Escalante, muy cerca de Santoña, existe un lugar que ha trascendido la categoría de “heladería” para convertirse en un auténtico fenómeno social: La Nona.

Especializada en helados artesanales, donuts rellenos, batidos personalizados y una combinación única entre donut y gofre —el ya célebre “dofre”—, La Nona ha sabido conquistar no solo al visitante, sino al imaginario colectivo de quienes buscan un lugar donde merendar en Cantabria con algo más que sabor: con emoción.

Un universo dulce, visual y personalizable

El secreto del éxito de La Nona de Escalante reside en su propuesta única, donde lo artesanal se une a lo visual, y lo tradicional se fusiona con lo lúdico.

Entre sus productos más solicitados destacan:

  • Helados caseros con sabores inusuales y nombres evocadores como avellana ámbar, limón silvestre, chocolate Dubái o fresa con chocolate belga.

  • Donuts con helado, servidos con toppings que desafían la imaginación: ositos, cereales de colores, dinosaurios de azúcar, crema Kinder o Happy Hippos.

  • El “dofre”, híbrido irresistible que mezcla la textura del gofre con la dulzura glaseada del donut.

  • Batidos personalizados, preparados al instante, a gusto del cliente, y listos para protagonizar una fotografía.

  • Café con helado, opción perfecta para los menos atrevidos, pero igual de deliciosa.

Cada producto no solo es una propuesta culinaria, sino una experiencia visual, diseñada para el disfrute estético y emocional. La decoración del local, su atención al detalle y la presentación cuidada convierten cada pedido en una pequeña obra efímera.

Lo que comenzó como un pequeño proyecto, ha evolucionado en poco tiempo hasta convertirse en referencia indiscutible entre quienes buscan merendar en Cantabria con originalidad, calidad y un punto de sorpresa.

Clientes de todas las edades —niños, parejas jóvenes, familias y hasta ciclistas de paso— se acercan por el boca a boca o tras haber visto las imágenes en redes. La Nona ha aprendido a hablar el idioma de su tiempo: sabor, estética y cercanía.