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El Diario de Cantabria

CABUÉRNIGA

Intenso malestar entre los vecinos por el aislamiento, «nos vemos en mayo»

El consejero José María Mazón sufre los reproches de los habitantes de la zona, aislados a causa del argayo en la CA-180 en Ruente. El político dice que se abrirá un carril al tráfico el 14 o 15 de febrero.

Los vecinos de la zona durante la reunión con el consejero José María Mazón en Valle, en el municipio de Cabuérniga. / ONDA OCCIDENTAL
Los vecinos de la zona durante la reunión con el consejero José María Mazón en Valle, en el municipio de Cabuérniga. / ONDA OCCIDENTAL
Intenso malestar entre los vecinos por el aislamiento, «nos vemos en mayo»

Los vecinos de Cabuérniga están cansados por el corte de tráfico provocado por el argayo en la CA180, en Ruente, y fue el consejero de Obras Públicas y Viviendas, José María Mazón, quien ‘ha pagado’ por ello en un encuentro que terminó con más de un reproche subido de tono. Seguramente por llevar dos semanas casi incomunicados, los vecinos de Cabuérniga saltaron en diversas ocasiones por lo que consideran «una injusticia» y «un abandono». La reunión comenzó, sobre las 19.05 horas, con mal pie y a gritos de «¡Fuera, fuera!» por haberse celebrado en el Ecomuseo José María de Cos, un recinto pequeño para las decenas de personas que se acercaron, lo que obligó a varios vecinos a quedarse fuera.

Mazón, respaldado por varios miembros de la Dirección General de Carreteras, trasladó a los vecinos que espera que los trabajos de movimiento de tierras que se están llevando a cabo para retirar el argayo permitan abrir un carril al tráfico rodado «el 14 o 15 de febrero». Apoyados por una presentación en ordenador, Mazón y los técnicos de su Consejería intentaron explicar cómo se están realizando esas labores, para las que insistió en que «no hay una varita mágica que permita abrir la carretera en 24 horas» porque, eso, conlleva un «grave riesgo». «Todo son previsiones, vamos a ver cómo avanza. No estamos contra nadie y estamos poniendo todos los medios», defendía el consejero.

Tras la exposición de lo sucedido y sus posibles soluciones, los vecinos tomaron la palabra y, en el baile de micrófonos, se pudieron escuchar dudas, ruegos y preguntas, pero también palabras de cansancio y malestar por la gestión de esta situación.

El enfado muchas veces y el desorden en los turnos otras, llevó a que, más que un diálogo informativo y tranquilo, se haya vivido una sucesión de críticas a lo que muchos de los vecinos consideran «inacción del Gobierno».

«Con el calor de la calefacción en Santander se está muy bien», «no habéis hecho nada de nada en dos semanas» o «no hay derecho a tenernos abandonados» son sólo algunas afirmaciones que hicieron los vecinos más furiosos.

Tal fue la tensión del momento, que la inquisitiva pregunta de un vecino hizo que Mazón dijera que hay «mucho ingeniero de pacotilla», lo que desencadenó la cólera de muchos de los asistentes, que en turnos sucesivos se lo reprocharon.

En este incesante goteo de preguntas se llegó incluso a comparar lo que varios vecinos entendían que es una situación de abandono por parte del Gobierno de Cantabria frente a lo desplegado para el rescate del pequeño Julen en el Cerro de la Corona, en Totalán (Málaga).

En esta vorágine de cuestiones tan poco fructífera, en la que sí se plantearon dudas acerca de comunicaciones, caminos e incluso se tocó el ámbito sanitario, también «ha recibido» el alcalde de Cabuérniga, Gabriel Gómez (PRC), a quien una convecina tachó de «mentiroso» y le afeó «no defender a los suyos».

En ese momento intervino la alcaldesa de Los Tojos, Belén Ceballos (PP), a la que Mazón, poco después, le pidió «no hacer un mitin político de esto».

El consejero dio por finalizado el encuentro a las 20.30 horas y, tras atender a los medios en una estancia aparte, salió, con la compañía de su equipo y escoltado por agentes de la Guardia Civil.

Si bien es cierto que casi todos los presentes esperaron a la salida del consejero, sólo se escucharon algunos gritos, una vez más, de «¡Fuera, fuera!» y el recordatorio de alguno especialmente molesto: «Nos vemos en mayo», en referencia a la celebración de las elecciones.

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