turismo por cantabria

No es Islandia ni Escocia: este paisaje glaciar está en el corazón de Cantabria

Lo llaman “laberintos” por algo: senderos entre roca viva, collados silenciosos y una cascada mágica al final del camino. / A.E
No hace falta viajar a Escocia ni a los Alpes para perderte entre montañas, niebla y cascadas

Cantabria vuelve a destacar como uno de los grandes referentes del turismo de naturaleza en España gracias a Los Laberintos del Asón, una ruta de senderismo de entre 12 y 13 kilómetros que se adentra en plena montaña oriental y que se ha convertido en una de las más valoradas por senderistas y amantes del paisaje. Situada en el entorno del Parque Natural de los Collados del Asón, esta ruta ofrece una combinación única de altos de montaña, cañones calizos, bosques y desfiladeros, en un espacio prácticamente intacto.

Un enclave privilegiado en el este de Cantabria

El itinerario se localiza entre La Gándara y el nacimiento del río Asón, en una zona fácilmente accesible desde la carretera CA-265. El punto de inicio se sitúa en el aparcamiento del Parque Natural de los Collados del Asón, lo que facilita el acceso tanto a visitantes locales como a quienes llegan desde otros puntos de la región.

El entorno está rodeado de localidades con gran atractivo natural y turístico como Soba, Arredondo o Ramales de la Victoria, que actúan como puertas de entrada a este espacio protegido.

Una ruta circular para descubrir la montaña cántabra

Los Laberintos del Asón conforman una ruta circular, lo que permite regresar al punto de partida sin repetir camino. Desde el inicio, el sendero asciende hacia los collados, atravesando zonas abiertas de montaña que regalan amplias panorámicas del sistema montañoso oriental de Cantabria.

Durante el recorrido se pasa por puntos destacados como el Alto de la Posada y el Collado de los Lobos, desde donde se pueden contemplar formaciones conocidas como Los Campanarios, uno de los paisajes más fotografiados del itinerario.

Cañones, roca viva y huellas del glaciarismo

Uno de los grandes atractivos de la ruta es el entramado de cañones y paredes de roca caliza, de tonos claros y formas abruptas, que han dado fama a este recorrido en redes sociales. Estas formaciones geológicas son el resultado del glaciarismo prehistórico, que modeló el terreno y dejó un paisaje singular, muy reconocible dentro del panorama montañés cántabro.

La cascada de Cailagua, nacimiento del río Asón

La joya natural del recorrido es la cascada de Cailagua, punto donde nace el río Asón. Este enclave marca uno de los momentos más especiales de la ruta y constituye una parada habitual para descansar y disfrutar del entorno. La presencia de agua y la sensación de aislamiento refuerzan el carácter salvaje de este espacio protegido.

Datos técnicos y nivel de dificultad

La ruta cuenta con un desnivel aproximado de 550 metros y alcanza una altitud máxima de unos 1.140 metros, lo que la sitúa dentro de una dificultad moderada. El tiempo estimado para completarla oscila entre 3 horas y media y 4 horas, según el ritmo de cada caminante.

Es una ruta apta para mascotas, aunque algunos senderistas advierten de la existencia de tramos rocosos donde puede ser necesario extremar la precaución, especialmente por la presencia de piedras afiladas.

Recomendaciones antes de iniciar el recorrido

Se aconseja realizar la ruta con calzado de montaña, ropa adecuada a la climatología —especialmente en invierno— y llevar algo de abrigo. A lo largo del camino existe una fuente de agua, lo que facilita la hidratación durante el recorrido.

No se recomienda para niños pequeños, debido a la longitud, el desnivel y algunos tramos técnicos. Para familias, la zona ofrece alternativas más sencillas como Costa Quebrada, las Cascadas de la Tejera o la Senda Fluvial del río Besaya.