¿Cuántas capitales ha tenido Cantabria a lo largo de su historia?
Santander es, hoy por hoy, la única capital oficial de Cantabria, tal y como recoge el Estatuto de Autonomía aprobado en 1981. Sin embargo, para comprender la evolución del concepto de "capitalidad" en esta región del norte de España, es necesario realizar un recorrido histórico por sus estructuras político-administrativas anteriores a la constitución de Cantabria como comunidad autónoma. A lo largo de los siglos, distintas localidades han ejercido funciones representativas, administrativas o simbólicas que han sido interpretadas erróneamente como capitalidades formales.
Con la creación de la Comunidad Autónoma de Cantabria, Santander fue designada oficialmente como capital autonómica, sede del Parlamento de Cantabria, el Gobierno regional y todas las instituciones administrativas clave. Esta designación no fue arbitraria: Santander ya era la ciudad más poblada, el núcleo económico más importante y el centro de comunicaciones más desarrollado de la región.
Capitalidades históricas y simbólicas
Antes de la configuración autonómica, Cantabria como entidad política diferenciada no existía. Su territorio formaba parte de la antigua provincia de Santander, creada en el siglo XIX durante la división territorial de Javier de Burgos (1833). En ese momento, Santander también fue elegida como capital provincial.
Sin embargo, si retrocedemos aún más, encontramos núcleos de poder local o comarcal que, por su peso político, religioso o económico, han sido considerados de forma simbólica como "capitales" de ciertas regiones dentro de la actual Cantabria:
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Santillana del Mar, sede de la poderosa Abadía de Santa Juliana, fue uno de los focos religiosos, judiciales y económicos más influyentes en la Edad Media.
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Reinosa ejerció un papel central en la administración del Partido de Campoo y, en épocas posteriores, como capital comarcal en la zona sur.
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Comillas, aunque no capital administrativa, fue durante el siglo XIX y principios del XX un referente político y cultural. Sede de veraneo de la nobleza y lugar donde se estableció brevemente la Universidad Pontificia, su influencia fue considerable en ciertos momentos históricos.
La confusión con las capitales comarcales
La riqueza histórica y la dispersión territorial de Cantabria han llevado a que algunos municipios hayan adquirido una capitalidad comarcal o simbólica. Esta es una figura muy distinta a la capitalidad política o administrativa. Torrelavega, por ejemplo, se ha consolidado como capital del Besaya debido a su influencia industrial y demográfica. Algo similar ocurre con Castro Urdiales en la zona oriental o Potes en Liébana.
No obstante, ninguna de estas localidades ha ostentado nunca la capitalidad regional oficial, aunque en el imaginario colectivo o en ciertas fuentes divulgativas se les haya atribuido un papel que excede su estatus jurídico.
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