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El Diario de Cantabria

RURAL

Crónica de una tradición ancestral: la subida del ganado en los puertos de Sejos y Palombera

Más de 7.000 vacas y yeguas, procedentes de los municipios de Ruente, Cabuérniga y Los Tojos, comenzaron hoy su migración estival hacia estos puertos, de la mano de sus propietarios, perpetuando un rito que se remonta a siglos atrás

El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación de Cantabria, Pablo Palencia asistió a la tradicional subida del ganado a los puertos de Sejos. / Saja
El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación de Cantabria, Pablo Palencia asistió a la tradicional subida del ganado a los puertos de Sejos. / Saja
Crónica de una tradición ancestral: la subida del ganado en los puertos de Sejos y Palombera

En los extensos pastos de Sejos y Palombera, bajo el cielo con nubes de Cantabria, se escribe cada año una historia que conjuga tradición y supervivencia. Más de 7,000 vacas y yeguas, procedentes de los municipios de Ruente, Cabuérniga y Los Tojos, han comenzado su migración estival hacia estos puertos, perpetuando un rito que se remonta a siglos atrás.

La Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga, que gestiona una vasta extensión de 7.200 hectáreas de monte y pastizal, coordina esta migración que es vital no sólo para los animales, sino también para la economía rural de la región. En un año marcado por el desafío constante de adaptarse a la climatología y a las fluctuaciones económicas, la tradicional subida del ganado refleja la resiliencia de una comunidad que se aferra a sus raíces mientras mira hacia el futuro.

Desde el amanecer, los ganaderos, acompañados de sus familias y de los lugareños, han guiado a sus rebaños por antiguos caminos de tierra que serpentean hasta las alturas de Sejos y Palombera. Estos puertos, que ofrecen pastos frescos y abundantes durante los meses de verano, son un alivio bienvenido tras un invierno y una primavera difíciles en las tierras bajas, donde la sequía ha castigado duramente.

Ganado vacuno y caballar  pastando en el puerto de Sejos. / Saja
Ganado vacuno y caballar pastando en el puerto de Sejos. / Saja

El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación de Cantabria, Pablo Palencia, quien asistió a la subida, destacó la importancia de esta práctica. «Estos pastos no solo ofrecen un respiro para el ganado después de un invierno en los establos, sino que también permiten a los ganaderos realizar mantenimientos esenciales en sus explotaciones», explicó Palencia. Su presencia subraya el apoyo gubernamental a estas tradiciones que sostienen la identidad cultural y económica de Cantabria. Palencia destacó la excelente calidad de los ejemplares participantes, así como la situación de los pastos de los puertos para que los animales puedan pasar la temporada estival en perfectas condiciones.

Tras saludar a algunos de los ganaderos que fueron subiendo el puerto a lo largo de la jornada, el consejero aprovechó su visita a Sejos para conocer de primera mano las necesidades de los ganaderos de la zona y ha reafirmado el compromiso de su departamento de seguir apostando por el crecimiento de esta actividad, «al ser el motor de la economía de las zonas rurales y una de las señas de identidad de Cantabria que no debemos perder nunca».

A medida que el sol ascendía, la comunidad de ganaderos compartía historias y experiencias, reforzando los lazos que los unen más allá de la competencia económica. Las reses, marcadas con crotales identificativos, se movían con una tranquilidad imperturbable, guiadas por los expertos caballerizos y perros pastores.

Este año, la subida también ha estado marcada por la incorporación de medidas adicionales de seguridad y gestión del medio ambiente. Los Agentes del Medio Natural han jugado un papel crucial, asegurando que el tránsito del ganado no perturbe la biodiversidad del Parque Natural Saja-Nansa, donde Sejos se encuentra inmerso.

Cada 16 de junio se abre oficialmente la subida de las cabañas a los puertos altos con todo el ganado. / Alerta
Cada 16 de junio se abre oficialmente la subida de las cabañas a los puertos altos con todo el ganado. / Alerta

Sin embargo, no todo es idílico en estas alturas. La amenaza del lobo y la expansión de especies invasoras como la lecherina preocupan a los ganaderos. La Mancomunidad y el gobierno regional están explorando soluciones que incluyen la reintroducción de rebaños de ovejas para controlar la lecherina y aumentar la vigilancia para proteger al ganado de los depredadores.

HISTORIA

La historia de la propiedad de las 7.200 hectáreas de terreno de la Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga se remonta a un acuerdo del año 1497, por la que los vecinos de los municipios de Los Tojos, Cabuérniga y Ruente, además de los de otros lugares pertenecientes en aquella época a las Asturias de Santillana, podían subir a apacentar sus ganados, durante los meses de verano, a los montes de la Hermandad de Campoo de Suso, a cambio de que las reses de la Hermandad, en periodo de nieve, pudieran hacerlo en los de los municipios cabuérnigos en su trashumancia tradicional hacia las zonas costeras.

El 23 de mayo de 1743 se formalizó la comunidad de los cuatro ayuntamientos que hoy forman la mancomunidad de aprovechamiento de montes públicos y pastos, por medio de una Real sentencia.

Para los ganaderos, esta ha sido una jornada de éxito y alivio, una tradición que han prometido mantener para las futuras generaciones, asegurando que la cultura y la economía de Cantabria permanezcan tan vibrantes como siempre.

Crónica de una tradición ancestral: la subida del ganado en los puertos de Sejos y Palombera
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