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Desde Comillas hasta Potes: así son los pueblos más bonitos de Cantabria este verano 2025

Vista aérea de Comillas. / EP
Lejos del turismo masivo y del calor sofocante, Cantabria ofrece pueblos llenos de historia, naturaleza y sabor local

Cantabria, joya del norte de España, es un destino que combina montañas verdes, acantilados imponentes, pueblos con historia y playas salvajes, ideal para quienes buscan un verano más fresco, lejos del calor sofocante del sur. Entre valles, costas y naturaleza en estado puro, esta comunidad autónoma alberga algunos de los pueblos más bonitos del país, perfectos para recorrer en los meses estivales. A continuación, te presentamos siete localidades cántabras que brillan con luz propia en verano, ideales para perderse entre paisajes, cultura y buena gastronomía.

Comillas: modernismo, mar y elegancia indiana

Comillas es uno de los destinos más singulares y encantadores de Cantabria. Esta villa mezcla con maestría el legado indiano y el modernismo catalán, gracias a la huella de arquitectos como Antoni Gaudí. Visitar El Capricho, una de sus obras más icónicas, es un imprescindible, al igual que el Palacio de Sobrellano y la Universidad Pontificia, que le otorgan a la localidad un aire señorial y cultural difícil de encontrar en la costa norte.

A su arquitectura se le suma el encanto de una playa tranquila, rodeada de casonas antiguas y un paseo marítimo lleno de historia y belleza natural. Comillas es perfecta para quienes buscan un turismo cultural, elegante y al mismo tiempo relajado.

Santoña: tradición marinera y naturaleza salvaje

Famosa por sus anchoas, Santoña es una villa que respira historia pesquera por los cuatro costados. Situada junto al Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, ofrece un entorno natural de alto valor ecológico. Sus mercados tradicionales, tabernas marineras y su animado verano le dan un sabor único.

La Playa de Berria, extensa y rodeada de dunas, es perfecta para quienes buscan surf y naturaleza en estado puro. Para los senderistas, el Monte Buciero regala rutas con espectaculares vistas al Cantábrico. Santoña es autenticidad y mar en cada rincón.

Ajo: acantilados, playas secretas y arte moderno

El encantador pueblo de Ajo, en el municipio de Bareyo, ha ganado notoriedad en los últimos años gracias a su faro colorido, intervenido por el artista cántabro Okuda San Miguel. Pero Ajo es mucho más que arte urbano: es paisaje costero en estado puro, con acantilados escarpados, verdes praderas junto al mar y calas escondidas como Cuberris y Antuerta.

Su gastronomía, basada en pescados frescos y mariscos, redondea una experiencia que combina naturaleza salvaje, arte contemporáneo y sabor tradicional. Ajo es un rincón para descubrir a fuego lento.

Castro Urdiales: historia viva y ambiente costero

Castro Urdiales es una localidad que brilla con luz propia en verano. Su paseo marítimo bulle de vida, las terrazas frente al puerto se llenan de visitantes, y la historia se hace presente en cada rincón. La Iglesia de Santa María, el Castillo-Faro y el Puente Medieval son solo algunos de sus tesoros arquitectónicos.

Con un ambiente animado, perfecto para familias, jóvenes y parejas, Castro Urdiales representa el equilibrio ideal entre patrimonio y ocio junto al mar.

Santillana del Mar: piedra, arte y leyenda

Ni santa, ni llana, ni con mar, pero sin duda uno de los pueblos más bellos de toda España. Santillana del Mar es una joya medieval con calles empedradas, casonas blasonadas y una atmósfera que parece detenida en el tiempo. Pasear por su casco histórico es una experiencia mágica.

Su principal monumento es la Colegiata de Santa Juliana, una obra maestra del románico, y muy cerca se encuentra la Neocueva de Altamira, réplica de la cueva original con pinturas prehistóricas. Ideal para los amantes del arte, la historia y el turismo cultural más auténtico.

Potes: montaña, tradición y aire puro

En el corazón de Liébana y rodeado de los majestuosos Picos de Europa, Potes es la capital de la montaña cántabra. Aquí el verano se vive a la sombra de las cumbres, entre casas de piedra, puentes medievales y rutas de senderismo inolvidables.

Es tierra de cocido lebaniego y orujo artesanal, un destino donde se come y se respira bien. No te pierdas el Monasterio de Santo Toribio, uno de los centros de peregrinación más importantes del norte, ni la Torre del Infantado, símbolo de la villa. Potes es tradición, aire fresco y naturaleza a raudales.

San Vicente de la Barquera: mar y montaña en un solo vistazo

San Vicente de la Barquera es el lugar donde el mar Cantábrico se encuentra con los Picos de Europa en una estampa inolvidable. Esta villa pesquera, además de ser uno de los pueblos más fotografiados de Cantabria, destaca por su ambiente relajado, su rica gastronomía y sus playas salvajes.

Desde la Playa de Merón, ideal para el surf, hasta la Playa de Oyambre, en pleno parque natural, todo en San Vicente invita al descanso y al disfrute. Su castillo, iglesia gótica y puentes medievales son testigos de un pasado noble que sigue latiendo en el presente. Un destino que lo tiene todo: historia, paisaje, mar, cultura y sabor.

Cantabria es tierra de contrastes y matices, y sus pueblos lo reflejan en cada piedra, en cada ola y en cada plato. Desde la costa más viva hasta los valles más tranquilos, el verano cántabro es sinónimo de belleza, autenticidad y descubrimiento. ¿Cuál de estos pueblos será tu próxima escapada?