Este columpio gigante en lo alto de un valle cántabro está arrasando en Instagram: así puedes llegar
En el corazón verde de Cantabria, entre los municipios de Miera y Liérganes, se esconde uno de los parajes más sugerentes de los Valles Pasiegos: los Pozos de Noja y el espectacular Columpio de Miera. Este rincón, que conjuga historia industrial, paisaje de alta montaña y una nueva vocación turística, se ha convertido en un plan imprescindible para quienes buscan caminar, descubrir y contemplar la belleza natural de la región desde las alturas.
Una historia entre el agua y la montaña
Los Pozos de Noja no son lagos naturales, aunque su entorno montañoso y su silueta perfectamente integrada en el paisaje puedan engañar al visitante. Se trata de dos lagunas artificiales construidas a comienzos del siglo XX para alimentar un sistema de energía hidroeléctrica que daba servicio a las zonas cercanas, especialmente a la localidad de Liérganes. Hoy en día, lejos de su función industrial original, estos pozos se han consolidado como un punto de encuentro para senderistas y amantes de la montaña.
El ascenso desde Liérganes, en concreto desde la zona de La Estranguada, ofrece rutas de senderismo de nivel medio, que cruzan bosques, pastos y laderas escarpadas. A medida que se gana altura, el valle del Miera se abre ante el caminante, ofreciendo vistas limpias y espectaculares del relieve pasiego y, en días claros, incluso del mar Cantábrico al fondo.
El columpio más alto de Cantabria
Junto a los pozos, y a más de 740 metros sobre el nivel del mar, se alza una de las últimas incorporaciones al paisaje turístico cántabro: un columpio gigante de más de siete metros de altura, suspendido sobre un mirador natural. Impulsado por el Ayuntamiento de Miera y el Grupo de Acción Local Valles Pasiegos, el columpio busca ofrecer una experiencia sensorial única: la sensación de "volar" sobre los valles, mecido por el viento, con la montaña a los pies y el cielo como techo.
A pocos pasos del columpio se encuentra también un gran banco de madera, que invita al descanso y la contemplación. Desde este punto, si el clima lo permite, puede verse el mar en el horizonte, junto al relieve quebrado que caracteriza esta parte de Cantabria. Es un lugar pensado para la pausa, la fotografía y la conexión con el entorno.
Un turismo que respeta el paisaje
Tanto los Pozos de Noja como el Columpio de Miera se enmarcan en una nueva forma de hacer turismo en Cantabria: turismo rural de cercanía, que respeta el paisaje y pone en valor tanto los recursos naturales como la historia local. El acceso a estos puntos requiere esfuerzo físico, pero está pensado para ser disfrutado sin prisas, favoreciendo la desconexión y el contacto directo con la naturaleza.
Quienes deseen alargar su visita pueden combinar esta ruta con otros enclaves del Valle del Miera, como el casco histórico de Liérganes, uno de los pueblos más bonitos de España, o las carreteras panorámicas que serpentean hacia San Roque de Riomiera, otro tesoro pasiego poco masificado.
Un lugar para volver
El conjunto que forman los Pozos de Noja y el Columpio de Miera es más que una excursión o una fotografía en redes sociales. Es un viaje al corazón de una Cantabria interior que apuesta por el equilibrio entre tradición, naturaleza y turismo responsable. Es también una invitación a mirar el mundo desde las alturas, con la serenidad que ofrece un paisaje que ha cambiado poco en el último siglo.
Si buscas una escapada distinta, lejos de las multitudes y en contacto con lo esencial, este rincón de los Valles Pasiegos bien merece una visita… y probablemente, más de una.