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El Diario de Cantabria

CABEZÓN DE LA SAL

La central hidroeléctrica de la Hoz de Santa Lucía deja de funcionar

Al cancelarse la concesión de uso que tenía la empresa Textil Santanderina desde hacía 100 años. Renuncia a ella debido a la escasa producción eléctrica de la planta.

Vista de la central hidroeléctrica. / Saja
Vista de la central hidroeléctrica. / Saja
La central hidroeléctrica de la Hoz de Santa Lucía deja de funcionar

La central hidroeléctrica situada en la Hoz de Santa Lucía, que se alimenta de las aguas del río Saja, ha dejado de funcionar, al cancelarse la concesión de uso que tenía la empresa Textil Santanderina, desde hacía 100 años. La factoría textil, la mayor empresa de la comarca, no tiene intención de solicitar a la Confederación Hidrográfica del Norte una nueva prórroga por la escasa producción eléctrica de este salto de agua. La central la construyó a principios del siglo XX la Textil Santanderina. La obra de ingeniería consiste en una presa en el Saja, cerca de la desembocadura del río Bayones, para desviar el agua a un canal que con la fuerza que genera el saltó movía la dinamo. El agua vuelve nuevamente al Saja.

Se da la circunstancia que los últimos desbordamientos derribó parcialmente el puente colgante peatonal que salvaba el Saja para acceder a central. Se teme ahora que la falta de conservación del conjunto hidráulico pueda llegar a general un importante deterioro.

Otra central hidroeléctrica existe en el pueblo de Cos, en el municipio de Mazcuerras, que, también, se abasteció del agua del Saja. 

El municipio de Cabezón de la Sal llegó a contar en el siglo XIX con diez molinos hidráulicos, dedicados mayoritariamente a la molienda, si bien, los hubo destinados a otros usos. Algunas de estas edificaciones siguen en activo, como es el caso del molino harinero de Carrejo, que se muestra al público como un aliciente turístico más. La energía hidráulica se pudo explotar gracias al ‘Caz de los molinos’ un canal que se abastece de las aguas del río Saja. La producción de electricidad contribuyó, sin duda, al incipiente desarrollo industrial de la comarca. A finales del siglo XIX al uso tradicional de la molinería por medio de la energía hidráulica deriva hacia la electricidad o a la producción de fuerza motriz de diversosingeniosmecánicos. Emplearon esta energía empresas como la tonelería de piedra Juan Gutiérrez y Cía, la quesería ‘La Suiza Montañesa’ la fábrica de chocolates ‘La Selva’ o la fábrica de sal. 

Según se recoge en ‘La Guía Integral de Recursos de Cabezón de la Sal’, Clemente García fundó en 1856 una pequeña fábrica conocida como ‘Chocolates la Selva’ para lo cual adoptó un molino harinero a las necesidades de la moldura del cacao. Además, incluyó un mecanismo que simultáneamente mezclaba con azúcar el cacao, para la elaboración posterior del chocolate. 

La quesería construida en 1927 en la zona de La Estación aprovechaba la fuerza del agua en la tracción de las rejillas y poleas que movían los quesos en las diversas etapas de la elaboración. También, allí se mantuvo un molino adaptado para el torneado de areniscas, obteniendo piedras de afilar. Es evidente que, el uso e esta energía barata impulsó la industrialización en Cabezón de la Sal. 

La central hidroeléctrica de la Hoz de Santa Lucía deja de funcionar
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