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La ruta perfecta para despedir el año en Cantabria con vistas de postal

Vista de Carmona en un día soleado. / A.S.
Con salida en el precioso pueblo de Carmona, este recorrido circular ofrece historia, naturaleza y vistas privilegiadas en solo dos horas y media de caminata

Vistas privilegiadas de un pueblo declarado Conjunto Histórico Artístico convierten a la ruta del Monte Carmona en una de las propuestas senderistas más completas y accesibles de la región. Con una dificultad moderada, un recorrido circular y una longitud asumible, se presenta como una opción ideal para familias y para quienes desean despedir el año rodeados de naturaleza, calma y paisaje rural cántabro.

Un recorrido perfecto para desconectar

Este itinerario suma algo más de ocho kilómetros, sin desniveles bruscos ni pasos técnicos, y puede completarse en unas dos horas y media. Aunque no está balizado de forma oficial, el trazado es intuitivo y no presenta complicaciones, lo que lo convierte en un plan perfecto para una escapada tranquila en cualquier época del año.

Carmona, punto de partida con historia

La ruta comienza en Carmona, una localidad situada a aproximadamente una hora en coche desde Santander y declarada Conjunto Histórico Artístico gracias a su excepcional conservación de la arquitectura montañesa tradicional. Casas de piedra, balconadas de madera y un entorno rural prácticamente intacto acompañan los primeros pasos del recorrido.

Desde el núcleo urbano se avanza por la carretera CA-182 en dirección a la Collada de Carmona, atravesando el barrio de San Pedro hasta localizar la pista que conduce a la Ermita de las Lindes.

El Monte Carmona y su paisaje de película

A partir de este punto, el sendero se adentra en el Monte de Carmona, un entorno natural que se despliega sobre la cuenca del río Quivierda, afluente del Nansa. El paisaje combina praderías abiertas con masas forestales donde predominan especies como el tocio y la cajiga en las zonas bajas.

Conforme se gana altura, el ecosistema se vuelve más frondoso, apareciendo robles, avellanos y espinos albares, creando una atmósfera envolvente y silenciosa que invita a caminar sin prisas.

La Ermita de las Lindes, el gran mirador

El punto culminante del recorrido es la ermita de Nuestra Señora de las Lindes, situada a unos 600 metros de altitud. Desde este enclave se disfrutan vistas panorámicas excepcionales del pueblo de Carmona y de los valles que lo rodean, una estampa que resume la esencia del interior de Cantabria.

Tras la pausa obligada para disfrutar del paisaje, el descenso se realiza de forma cómoda hasta el puente de las Riegas, cerrando así una ruta circular equilibrada, bella y muy agradecida.