Una tradición centenaria

Cantos, huevos y tradición: la curiosa fiesta que se repite en Cantabria

Las marzas vuelven a sonar en numerosos pueblos cántabros, donde grupos de marceros recorren las calles. / YT
Vecinos cantando por las calles, coplas transmitidas de generación en generación y pequeños obsequios como recompensa

Cantabria mantiene viva una de sus tradiciones más singulares: las marzas, una costumbre popular que cada año, a finales de febrero, reúne a vecinos de numerosos municipios para despedir el invierno y dar la bienvenida a marzo mediante coplas y cantos tradicionales.

La celebración tuvo lugar este año el 28 de febrero, pese a que todavía faltaban varias semanas para la llegada oficial de la primavera. Aun así, la tradición se mantiene fiel a su calendario histórico y continúa formando parte del folclore cántabro.

Una tradición popular en muchos pueblos de Cantabria

Durante la celebración, grupos conocidos como marceros recorren las calles de los pueblos entonando canciones tradicionales que anuncian la llegada del nuevo mes.

Esta costumbre se repite en numerosos municipios de Cantabria, donde vecinos de distintas generaciones participan en una actividad que combina música, convivencia y tradición.

Las coplas pueden variar según el pueblo, pero mantienen un mismo espíritu: celebrar el final del invierno y reforzar los vínculos entre los vecinos.

Intercambio simbólico y tradición rural

Como parte del ritual, los marceros reciben obsequios tradicionales por parte de los vecinos, entre ellos huevos, manteca o productos del campo. Este intercambio simbólico recuerda el origen rural de la celebración y refuerza el carácter comunitario de la fiesta.

En redes sociales, perfiles dedicados a la promoción del mundo rural, como @vamosrural en TikTok, destacan la importancia de preservar este tipo de tradiciones. Según explican, se trata de una práctica que se repite «en muchos pueblos de Cantabria cada final de febrero».

Una tradición que une generaciones

Uno de los aspectos más destacados de las marzas en Cantabria es su capacidad para unir a distintas generaciones.

Los más jóvenes aprenden las coplas de los mayores, mientras los vecinos se reúnen para escuchar y acompañar a los grupos que recorren las calles. De este modo, la tradición continúa transmitiéndose año tras año.

Las marzas se han convertido así en una de las expresiones más representativas del patrimonio cultural cántabro, manteniendo vivo un legado que forma parte de la identidad de la región.