rutas cantabria

La catedral natural que pocos conocen en Cantabria

A pocos kilómetros del mar, en un entorno inesperado, se alza un bosque de secuoyas tan espectacular como accesible

Varios turistas disfrutan del bosque de Secuoyas en Cabezón de la Sal. / A.S.
Varios turistas disfrutan del bosque de Secuoyas en Cabezón de la Sal. / A.S.

En la cornisa cantábrica, donde el verde es más verde y la niebla más fotogénica, hay un rincón que parece sacado del norte de California. A tan solo tres kilómetros de Cabezón de la Sal, en Cantabria, el Bosque de Secuoyas del Monte Cabezón ofrece una de las experiencias naturales más sorprendentes del norte de España. Y, sin embargo, sigue siendo uno de esos secretos que muchos aún no conocen.

Un bosque que no debería estar aquí, pero está

Las secuoyas rojas (Sequoia sempervirens) que aquí crecen no son autóctonas. Fueron plantadas en la década de 1940 durante el franquismo como experimento forestal, por su rápido crecimiento y la calidad de su madera. El proyecto quedó abandonado… y la naturaleza hizo el resto.

Hoy, más de 800 secuoyas se alzan hasta 40 metros de altura, con troncos de más de 2 metros de diámetro, formando una catedral vegetal silenciosa, húmeda y casi mágica. Este conjunto fue declarado Monumento Natural en 2003, y desde entonces se ha convertido en una de las rutas más impresionantes (y sencillas) para disfrutar de una excursión en familia o de un paseo terapéutico entre gigantes.

Una ruta accesible y sensorial

El recorrido es circular, de apenas 2 kilómetros. Está perfectamente señalizado y acondicionado con pasarelas de madera y caminos de tierra compacta, por lo que es apto para todas las edades, incluso para personas con movilidad reducida.

El punto de partida es un aparcamiento gratuito junto a la carretera CA-135, desde donde comienza el acceso al sendero. Durante el paseo, bancos de descanso y miradores naturales permiten detenerse y observar la verticalidad de estas moles vivas que parecen tocar el cielo.

Un microclima único, una experiencia envolvente

La densidad de las copas crea un ambiente fresco y húmedo, ideal para una escapada en cualquier estación. Musgos, líquenes y helechos cubren los troncos como si fueran ruinas vivas. En este microecosistema también pueden verse aves como el petirrojo o el trepador azul, además de pequeños mamíferos y mariposas que encuentran aquí un hábitat protegido.

Ideal para amantes de la naturaleza, fotógrafos y familias

Este bosque tiene algo para cada tipo de viajero:

  • Los fotógrafos disfrutarán con los juegos de luz entre las ramas y el ambiente de cuento.

  • Las familias encontrarán un entorno seguro para introducir a los más pequeños en el respeto por la naturaleza.

  • Los aficionados al senderismo suave lo verán como una excelente ruta para caminar sin necesidad de gran preparación.

  • Y para quienes vienen del bullicio de la ciudad, el silencio profundo del bosque será el mejor de los lujos.

Cómo llegar al Bosque de Secuoyas de Cantabria

  • Ubicación: Monte Cabezón, Cabezón de la Sal, Cantabria.

  • Distancia desde Santander: 45 km (45 minutos en coche).

  • Acceso: Desde la carretera CA-135, con aparcamiento habilitado y gratuito.

  • Precio: Entrada libre.

  • Consejo: Llevar calzado cómodo y evitar las horas centrales del día en verano. La luz de la mañana o del atardecer realza el color rojizo de los troncos.

Una parada que deja huella

La ruta por el Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal es breve, pero inolvidable. No encontrarás cumbres ni vistas marinas, pero sí una sensación de inmensidad y calma poco habitual en rutas de tan fácil acceso. Un auténtico santuario natural escondido en el corazón de Cantabria, ideal para una escapada de medio día, para conectar con la tierra… o simplemente para recordar lo pequeños que somos bajo ciertas sombras.

Comentarios