Alerta en las playas cántabras por las carabelas portuguesas: 84 picaduras en siete días
La Cruz Roja izó por primera vez este verano la bandera de advertencia por medusas en El Sardinero tras registrar una oleada de picaduras en prácticamente todo el litoral cántabro
El pasado miércoles, la Cruz Roja activó por primera vez este verano la bandera de advertencia por medusas en la primera playa de El Sardinero, en Santander. La medida se tomó tras alcanzar el umbral oficial: más de seis picaduras en menos de tres horas y media. El motivo no es una medusa convencional, sino la ya conocida carabela portuguesa (Physalia physalis), un organismo marino altamente urticante que está volviendo a las playas del Cantábrico con una intensidad que preocupa a las autoridades.
Desde la primera picadura registrada el 24 de julio, los puestos de socorro de Cruz Roja en Cantabria han contabilizado 84 casos en solo siete días, una cifra que ya supera ampliamente los 52 del mismo periodo en 2024, aunque aún se mantiene por debajo de los 102 registrados en 2023. La mayoría han sido leves, aunque se han producido algunos traslados hospitalarios puntuales por dolor persistente.
Presencia generalizada en el litoral cántabro
Los servicios de emergencias aseguran que las picaduras se han producido en casi todas las zonas de baño de la comunidad. Por áreas, 43 casos se han localizado en la zona central (incluyendo Santander, Marina de Cudeyo, Ribamontán al Mar, Santa Cruz de Bezana, Piélagos y Camargo), 32 en la occidental (Comillas, Suances, San Vicente de la Barquera), y 9 en la oriental (Laredo, Noja, Santoña, Bareyo).
La carabela portuguesa, aunque común en aguas templadas del Atlántico, ha incrementado su presencia en la cornisa cantábrica desde el verano de 2023. Este año, ya ha sido avistada también en Galicia, Asturias y el País Vasco, donde algunas playas, como la de La Concha en San Sebastián, han llegado a izar bandera roja.
¿Qué es la carabela portuguesa?
Aunque se la conoce popularmente como medusa, la carabela portuguesa no lo es en sentido estricto. Se trata de un organismo colonial compuesto por varios pólipos interdependientes, y se caracteriza por un flotador en forma de vela, llamado pneumatóforo, que puede alcanzar hasta 30 centímetros de largo. De él cuelgan tentáculos que pueden extenderse más de 20 metros y que contienen células urticantes capaces de producir dolor intenso, escozor, hinchazón o incluso reacciones alérgicas graves.
La apariencia de la carabela portuguesa —color azul violáceo y brillo metálico— puede hacer que se confunda con un plástico flotante, lo que incrementa el riesgo de contacto accidental.
Expertos coinciden en que el aumento de avistamientos se debe a una combinación de factores climáticos y ecológicos. Por un lado, el aumento de la temperatura del agua, que en junio superó los 20 ºC, crea un entorno más favorable para su llegada desde aguas abiertas del Atlántico. Por otro, la reducción de sus depredadores naturales —como tortugas, peces luna o babosas marinas— está provocando un desequilibrio en el ecosistema marino que favorece la proliferación de esta especie.
Recomendaciones sanitarias y protocolo ante picaduras
Ante el creciente número de incidencias, Cruz Roja y los expertos recomiendan extrema precaución en las zonas donde se han izado banderas de advertencia. En caso de picadura, las recomendaciones sanitarias son:
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Salir del agua inmediatamente y evitar tocar o frotar la zona afectada.
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Retirar los tentáculos con pinzas o una tarjeta, nunca con las manos desnudas.
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Lavar con abundante agua salada o suero fisiológico, nunca con agua dulce.
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Aplicar frío moderado (no directamente hielo).
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Cubrir la herida y evitar la exposición solar directa.
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Acudir al puesto de socorro o consultar a un médico si persisten los síntomas o hay signos de reacción alérgica.
El riesgo de nuevas apariciones no se descarta en los próximos días, ya que las condiciones oceánicas siguen siendo propicias. Desde Cruz Roja recuerdan que, si bien no es habitual que las picaduras sean graves, la prudencia y la información son la mejor forma de evitar sustos durante el verano.