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Último (o no) baile en El Sardinero: el Racing se la juega ante el Granada

Sangalli y Michelin disputan un balón en el entrenamiento de hoy. / RRC
Ante un Granada peligroso, El Sardinero será un volcán emocional que rugirá por un equipo que ha renacido esta temporada

El Racing de Santander llega al último partido de la temporada regular de LaLiga Hypermotion con una premisa sencilla y cruel a la vez: no perder para seguir soñando. Enfrente, un rival directo como el Granada CF, otro gigante herido que aún se cree con derecho a volver al Olimpo del fútbol español.

Nada de miedos, nada de traumas. La afición racinguista ha convertido Los Campos de Sport en un fortín emocional y competitivo. El Racing solo ha perdido un partido en casa en toda la segunda vuelta, y en las gradas no hay lugar para el temblor. 22.000 gargantas volverán a rugir por su equipo, en lo que será el 14º lleno de la temporada.

En este escenario, José Alberto pide calma, coraje y confianza. “Dependemos de nosotros mismos. Que todo el mundo tenga claro que somos el Racing, jugamos en casa y vamos a ganar”, lanzó el técnico en una rueda de prensa marcada por su honestidad y su voz tomada por la gripe.

Un partido con aire de redención

El empate vale. La victoria, convierte en leyenda. El Racing tiene en su mano el billete al playoff, una oportunidad para confirmar su crecimiento y dejar atrás los fantasmas del pasado. La herida de La Cerámica todavía escuece en el recuerdo racinguista, pero este equipo no es aquel. Esta plantilla está más curtida, más completa y más unida.

El propio José Alberto reflexionó: “Antes nos bastaba ganar uno de cada tres. Ahora queremos ganar todos. Nadie nos puso el ascenso como meta más allá del vestuario. Nos sentimos capaces, y por eso nos exigimos. Pero no será un fracaso si no subimos. Lo importante es que hemos crecido”.

El rival: Pacheta ha despertado al Granada

El Granada CF, que estuvo de capa caída durante buena parte del curso, ha recuperado sensaciones bajo el mando de José Rojo 'Pacheta', quien ha sabido reactivar un equipo plagado de talento. El técnico ha reordenado la estructura táctica, ha recuperado el espíritu competitivo del equipo y ha hecho valer la calidad de jugadores como Lucas Boyé, Manu Trigueros o Tsitaishvili.

Además, será un regreso con tintes nostálgicos para nombres propios: el exracinguista Lucas Alcaraz, actual responsable de la Ciudad Deportiva nazarí, vuelve a El Sardinero, igual que futbolistas como Sergio Ruiz, Marc Martínez y Luca Zidane, todos con pasado verdiblanco.

Sin miedo, con fútbol y con alma

Es normal tener miedo antes de un partido así. Lo tuvo hasta la selección que ganó el Mundial. Pero cuando el balón echa a rodar, hay que ir a ganar con fútbol… y con un par de pelotas”, sentenció un José Alberto que dejó claro que su equipo no se arrugará.

Aunque no confirmó el once, se esperan algunas novedades en defensa, donde Manu Hernando o Javi Montero podrían entrar en lugar de Mantilla o Javi Castro. En ataque, Íñigo Vicente, Arana y Pablo Rodríguez apuntan al tridente titular, con Aldasoro y Vencedor en la sala de máquinas. La idea no cambia: fútbol ofensivo, presión alta y protagonismo con balón.

El colegiado del encuentro será Dámaso Arcediano Monescillo, viejo conocido del Racing. En sus 13 partidos arbitrados a los cántabros, el balance es de cuatro victorias, tres empates y seis derrotas. Esta temporada ha pitado dos partidos al Racing, ambos ganados.

En el VAR estará Iván Caparrós Hernández, colegiado valenciano. No se esperan polémicas, pero cada decisión puede marcar un ascenso o una caída al vacío.

La previa más pasional: recibimiento, unidad y fe

Aunque las peñas no han organizado un recibimiento oficial, el club ha tomado la iniciativa. El autobús del equipo se detendrá a las 16:45h en el Palacio de Deportes, desde donde los jugadores caminarán por un pasillo humano de cien metros hasta el estadio, en una escena que promete ser cargada de simbolismo, emoción y fuerza colectiva.

El presidente, Manuel Higuera, llamó a evitar la autodestrucción emocional en su intervención del martes, y el club ha cerrado filas. La plantilla, por su parte, también ha pedido unidad. Mario García lo dijo claro: “El vestuario está más fuerte y unido que nunca. La ambición es máxima”.

La presión: ¿enemiga o aliada?

El técnico lo tiene claro: la presión bien gestionada puede ser una aliada. “Lo importante es controlar el carrusel de emociones. En Elda se nos escapó un partido ganado, pero eso ya pasó. Ahora jugamos en casa, con nuestra gente, y vamos a darlo todo”.

Y es que, más allá del resultado, hay un equipo, una ciudad y una comunidad autónoma entera volcada. “Jugamos todos. Ganamos juntos, empatamos juntos, perdemos juntos”, recordó José Alberto.

Pase lo que pase, el Racing ha vuelto a mirar de frente a su historia. Tiene una cita con su destino, con su afición y con una ciudad que vuelve a soñar. El playoff está al alcance de la mano. Solo queda dar ese último paso.