Un reto de Primera para un Racing en plena forma
No hay mejor forma de despedir el 2025 futbolístico que con un partidazo copero: el Racing recibirá al Villarreal, un rival de Primera, europeo y dirigido por un viejo conocido de la afición cántabra
El Racing de Santander se medirá al Villarreal CF en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, en el que será sin duda uno de los enfrentamientos más atractivos de la ronda. El partido se disputará el miércoles 17 de diciembre a las 19:00 horas en los Campos de Sport de El Sardinero, en un cruce a partido único que supondrá el cierre del año futbolístico para los verdiblancos en casa.
El sorteo, celebrado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, no fue benévolo para el Racing. De todos los equipos posibles, el Submarino Amarillo de Marcelino García Toral era el rival con más potencial que podía tocar en suerte, una vez descartados los cuatro equipos clasificados para la Supercopa de España. Los cántabros, eso sí, tendrán el respaldo de su público, ya que el formato asegura que los equipos de menor categoría juegan como locales.
Un reencuentro con historia
Más allá del reto deportivo, el duelo tendrá un fuerte componente emocional: será el reencuentro de Marcelino con el Racing, el club que marcó un antes y un después en su carrera como entrenador. Con él al mando, los santanderinos vivieron una de las páginas más gloriosas de su historia: clasificación a la Copa de la UEFA y semifinales de Copa del Rey en la temporada 2007/08.
Marcelino, que también fue jugador del Racing a finales de los 80, regresará por primera vez como entrenador rival desde que en mayo de 2013 se midiera a los cántabros en Segunda División, entonces también dirigiendo al Villarreal. Aquella temporada fue la del retorno del conjunto castellonense a la élite, tras una segunda vuelta arrolladora con el técnico asturiano en el banquillo.
El Racing, con ilusión y confianza
Pese a la dificultad del cruce, el Racing llega con confianza y en plena forma. Los de José Alberto López encadenan varias victorias ligueras y vienen de superar con oficio dos eliminatorias coperas fuera de casa: primero golearon 0-4 a la SD Logroñés y luego vencieron con suspense en la prórroga a la Ponferradina (1-2) gracias a un tanto de Aritz Aldasoro en los últimos minutos.
José Alberto reconoció que enfrentarse al Villarreal es «un reto muy motivador» para sus futbolistas y espera que también lo sea para la afición: «Es un equipo consolidado en competiciones europeas, y ojalá podamos ponerles en dificultad y pasar otra ronda».
El gijonés, que también se formó en Mareo, al igual que Marcelino, tiene en esta edición la posibilidad de superar su techo copero como técnico racinguista. La pasada temporada, el equipo alcanzó esta misma ronda, donde cayó con dignidad ante el Celta de Vigo.
Un rival temible
El Villarreal, actualmente tercero en Primera División, atraviesa un gran momento de forma bajo el mando de Marcelino, que ha devuelto al equipo su identidad competitiva tras un inicio de temporada convulso. Con jugadores de talla internacional, amplia experiencia europea y una plantilla profunda, el Submarino llega a Santander como claro favorito. Sin embargo, el formato de partido único iguala las fuerzas y abre una ventana a la sorpresa.
Este partido será además una oportunidad de oro para medir el nivel real de un Racing que está maravillando en Segunda, tanto por su juego ofensivo —es el equipo más goleador de LaLiga Hypermotion— como por su carácter remontador, con victorias épicas en Cádiz, Almería, Albacete o Vitoria. Además, futbolistas como Íñigo Vicente, Asier Villalibre y Andrés Martín atraviesan su mejor momento de forma.
Un regalo para El Sardinero
El duelo ante el Villarreal será el último partido del año en casa y, aunque el abono incluye este choque, la visita de un rival de primer nivel nacional promete llenar las gradas del estadio. Más allá del resultado, será una noche especial, un reencuentro con el pasado y una gran cita futbolística para cerrar un 2025 brillante.
El Racing sabe que no parte como favorito, pero tiene mucho que ganar y poco que perder. Enfrentarse a uno de los grandes es un premio al trabajo de los últimos meses y también una oportunidad para seguir soñando en una Copa del Rey que tantas alegrías dio a la afición verdiblanca hace no tanto tiempo.