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El Racing de Santander tira de épica y todo se decidirá en Anduva

Los jugadores celebran el gol en el último minuto de partido. / RRC

Los cántabros empatan en el descuento tras verse desbordados durante gran parte del encuentro

No fue una exhibición. No fue una tarde de fútbol brillante. Fue una tarde de fe. De garra. De resistir cuando todo parecía perdido. El Racing de Santander no brilló, pero se negó a morir. El empate (3-3) ante el CD Mirandés en El Sardinero, en el partido de ida de la semifinal del playoff de ascenso a Primera División, llegó en el último suspiro. Un tanto en propia puerta de Julio Alonso, tras un disparo al larguero de Karrikaburu, desató la locura y permitió a los cántabros seguir soñando, aunque con muchos deberes pendientes para el duelo de vuelta del próximo jueves 12 de junio en Anduva.

Un Racing desbordado por el plan de Lisci

Durante gran parte del encuentro, el Racing fue claramente superado. Sin ideas, sin intensidad, sin capacidad de reacción táctica. El Mirandés de Alessio Lisci impuso su ley desde el primer cuarto de hora, mostrando por qué ha sido uno de los equipos más competitivos del curso. Su presión alta, su verticalidad y su contundencia en las áreas asfixiaron al conjunto local.

En media hora, los rojillos ya ganaban 0-2 con goles de Izeta y Hugo Rincón, ambos tras jugadas bien construidas por banda y aprovechando errores defensivos del Racing. La zaga verdiblanca, muy adelantada, fue castigada una y otra vez por las transiciones rápidas del Mirandés. Solo un error del visitante Lachuer permitió a Vicente recortar distancias antes del descanso, tras una buena asistencia de Arana. Ese gol, sin embargo, no cambió el guion.

Golpes y respuestas: una montaña rusa emocional

La segunda mitad no empezó mejor. Alberto Reina, uno de los mejores del partido, firmó el 1-3 en el minuto 57 tras una jugada coral con participación de Iker Benito y Panichelli. El Sardinero enmudecía. Parecía el punto final de la eliminatoria. El Racing, una vez más, parecía quedarse sin argumentos. Pero entonces llegó el otro fútbol: el de las emociones, el de los impulsos, el de las pulsaciones.

Con los cambios de José Alberto –Sangalli, Maguette, Karrikaburu, Jeremy y Saúl– el equipo encontró energía y algo de equilibrio. El segundo gol local llegó gracias a un mal disparo de Maguette que Andrés Martín desvió con inteligencia. El estadio volvió a rugir. La fe renació.

Un gol anulado a Andrés por fuera de juego, otra ocasión clara de Mario García, y un Racing volcado al ataque con el corazón en la boca. Y cuando el tiempo se agotaba, Vicente encontró a Karrikaburu, su disparo se estrelló en el larguero, y en el rebote Julio Alonso marcó en propia puerta. Explosión total. Éxtasis. Catarsis colectiva.

"Estamos vivos, pero tenemos que hacer mucho más"

Al término del partido, José Alberto fue autocrítico: "Tiene mérito remontar ante un equipo tan sólido como el Mirandés. Pero sabemos que tenemos que ganar uno de los dos partidos, y hoy no lo hemos hecho. Así que toca hacerlo en Anduva. Estamos vivos, y eso es lo importante."

Y tiene razón. Porque si bien el Racing demostró carácter, también mostró limitaciones preocupantes. Fue superado tácticamente, sufrió atrás y solo en los tramos finales logró imponerse emocionalmente. Para ganar en Anduva, hará falta mucho más. Mucha más concentración. Mucho más orden. Mucho más fútbol.

Mirandés, la bestia negra

Y es que el Racing no ha podido vencer al Mirandés en ninguno de los tres enfrentamientos esta temporada. Ni en casa ni fuera. En Anduva, además, el equipo burgalés solo ha concedido una derrota en todo el curso. La estadística es clara: los de Lisci son favoritos, y tienen el control emocional y táctico de la eliminatoria.

A ello se suma el factor psicológico. El Mirandés sabe que el empate le vale en caso de igualdad tras los 120 minutos del partido de vuelta. El Racing tendrá que arriesgar. Y tendrá que sorprender.

Una vez más, El Sardinero fue una caldera. Más de 22.000 personas llenaron las gradas y no dejaron de empujar, incluso cuando el marcador era adverso. El equipo, a pesar de sus errores, se alimentó de ese empuje. El cántico de "¡Sí se puede!" retumbó en el descuento y acompañó la épica del empate. Sin ese aliento, tal vez hoy estaríamos hablando de una derrota irremontable.

Anduva: la hora de la verdad

El jueves 12 de junio a las 21:00 horas, el Racing tiene una cita con la historia. El objetivo: ganar al Mirandés en su feudo y alcanzar la final del playoff por el ascenso a LaLiga EA Sports. No será fácil. Pero si algo dejó claro este Racing, es que no se rinde jamás.

Para lograrlo, deberá combinar esa fe inquebrantable con una mejor versión futbolística. Porque, aunque el corazón te lleva lejos, solo con fútbol se sube a Primera.