El Racing se lleva los tres puntos con una victoria sufrida
En el partido número 100 de José Alberto en su banquillo, los cántabros lograron una victoria que les permite regresar a la zona de ascenso directo, gracias a un cabezazo de Karrikaburu y un polémico gol de Andrés Martín en la recta final del encuentro. Aunque los locales cuajaron uno de sus partidos más flojos en El Sardinero, supieron capitalizar las oportunidades y las decisiones arbitrales a su favor para conseguir una victoria vital.
El partido comenzó con un Tenerife muy dominador. Los insulares, dirigidos por Álvaro Cervera, se hicieron con el control del balón y, a base de córners, llegaron a la meta defendida por Ezkieta, quien tuvo que intervenir en varias ocasiones. La primera llegada clara del Racing llegó en el minuto 10 con un remate de cabeza de Pablo Rodríguez que Mellot despejó en línea de gol con una chilena. El Tenerife continuaba llegando con peligro, destacando una gran jugada de Waldo que obligó a Ezkieta a realizar una espectacular parada desde fuera del área.
El Racing no encontraba su ritmo en ataque y le costaba hilvanar jugadas ofensivas. Por su parte, el Tenerife perdía algo de presencia en la zona ofensiva pero se defendía con solvencia. A pesar de la clara superioridad de los visitantes en la primera mitad, el marcador se mantuvo en blanco al término de los primeros 45 minutos.
En la segunda mitad, José Alberto apostó por Karrikaburu en el ataque, junto a Arana, para darle mayor profundidad al juego ofensivo. A pesar de los cambios, el guion del partido no cambió y ambos equipos seguían buscando el gol sin arriesgar demasiado. La primera gran oportunidad del segundo tiempo llegó en el minuto 50 con una chilena de Aitor Sanz que Ezkieta despejó a córner. En el minuto 57, un remate de cabeza de Diarra tras una falta de Waldo, también fue desviado por el meta navarro a saque de esquina. El Tenerife apretaba, y esa presión les dio su recompensa en el minuto 63, cuando Landázuri, tras un córner ejecutado por Waldo, remató de cabeza para poner a los visitantes por delante.
El gol del Tenerife fue merecido, ya que el equipo de Cervera había sido superior durante gran parte del encuentro. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente cuando, en el minuto 71, César Álvarez vio una segunda tarjeta amarilla de forma rigurosa por un derribo sobre Íñigo Vicente, dejando a su equipo con diez jugadores.
Con la ventaja numérica a su favor, el Racing reaccionó rápidamente. Andrés Martín, que ya había sido clave en el ataque durante la temporada, botó un córner en el minuto 73 que Karrikaburu remató de cabeza para igualar el marcador. La remontada no tardó en llegar: tan solo unos minutos después, Andrés Martín recibió un pase de Meseguer, recortó en la frontal del área y disparó ajustado al poste para poner al Racing por delante 2-1. El VAR revisó la jugada por una posible falta de Karrikaburu sobre Aitor Sanz, pero el gol fue finalmente validado.
Con el marcador a su favor, el Racing intentó controlar el partido, aunque el Tenerife no se rindió. En el tiempo añadido, los insulares tuvieron una última ocasión para empatar, cuando Bodiger disparó desviado tras un saque de esquina. Sin embargo, la suerte ya estaba echada.
Al finalizar el partido, los jugadores del Tenerife se enfurecieron con Manu Hernando por una reacción antideportiva tras el gol de la victoria, lo que desató una multitudinaria tangana entre ambos equipos. El árbitro, Fuentes Molina, tuvo que intervenir para calmar los ánimos.
A pesar de no ofrecer su mejor versión, el Racing logró tres puntos fundamentales que le permiten mantenerse en la lucha por el ascenso directo. Por su parte, el Tenerife se va de Santander con una derrota dolorosa que complica su objetivo de mantenerse en la categoría, especialmente tras la expulsión de César Álvarez.
La victoria del Racing, que llegó tras una remontada épica y con un final polémico, permite al equipo cántabro mantenerse en la parte alta de la clasificación, mientras que el Tenerife sigue sin conseguir su primera victoria fuera de casa y ve cómo la permanencia se complica cada vez más.