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Peineta, tangana y botellas: el Dépor-Racing termina fuera de control

El gol del Racing desató el caos. Riazor pasó del fútbol a la bronca en minutos, con insultos, lanzamientos y una peineta que incendió el estadio. / RRC
Lo que debía ser un partido decisivo por el ascenso terminó en un espectáculo bochornoso: botellas, roja directa y una grada fuera de control

Lo que comenzó como una rivalidad reciente en la Primera RFEF se ha convertido en uno de los duelos más intensos del fútbol español actual. Deportivo de La Coruña y Racing de Santander firmaron este domingo un nuevo capítulo cargado de tensión, polémica y consecuencias deportivas y disciplinarias. El choque en Riazor, con el ascenso a Primera en juego, fue mucho más que un partido.

Origen del conflicto: la herida de 2021

El origen de esta rivalidad moderna se remonta a la temporada 2021-2022, cuando un brote de Covid-19 en la plantilla del Racing obligó a aplazar un encuentro decisivo para el ascenso. Desde el Deportivo se sospechó de una maniobra táctica, aunque los certificados médicos eran válidos. Cuando se jugó finalmente, el Racing ganó 0-1 en Riazor y acabó subiendo directamente, dejando al Dépor fuera en el playoff, con el recordado ‘Albacetazo’ como colofón.

Choque de declaraciones y ambiente caldeado

Cuatro años después, ambos equipos volvieron a encontrarse con el ascenso a Primera División en el horizonte. En la previa, el técnico deportivista Antonio Hidalgo acusó al Racing de “jugar al límite del reglamento”, mientras que José Alberto, técnico cántabro, devolvió el golpe asegurando que “han intentado caldear el ambiente desde la prensa gallega”.

Y el ambiente respondió. El estadio Riazor vivió una jornada de alta tensión desde el pitido inicial.

Un partido bronco y con incidentes

El partido fue intenso y con pocas ocasiones claras. El Racing se adelantó con un gol de Peio Canales tras un córner, y a partir de ahí el encuentro se volvió aún más físico. Se sucedieron las entradas duras, discusiones, tarjetas y un comportamiento hostil en la grada.

El árbitro Muñiz Muñoz tuvo que detener el partido tras el lanzamiento de botellas, mecheros y objetos varios desde la grada, uno de los cuales impactó en el portero racinguista Jokin Ezkieta. No hubo lesiones, pero sí constancia en el acta arbitral.

Gesto polémico y tangana final

Con el pitido final, la tensión se desbordó. El capitán del Racing, Álvaro Mantilla, respondió a los insultos de la grada haciendo una peineta, lo que provocó una tangana entre jugadores de ambos equipos. El árbitro le mostró tarjeta roja directa, la segunda de la noche tras un enfrentamiento verbal entre los entrenadores en la banda.

En declaraciones posteriores a LaLiga TV, Mantilla pidió disculpas: “Fue un calentón impropio de un capitán”.

Más tensión en vestuarios y posibles sanciones

Tras el encuentro, la tensión se trasladó al túnel de vestuarios, donde, según testigos, un jugador del Racing golpeó levemente a un miembro del staff del Dépor. La situación no fue a mayores gracias a la intervención de la seguridad y la policía.

La RFEF estudia ahora los hechos y podría abrir expediente. El Deportivo prepara alegaciones al acta, argumentando que hubo provocación previa que debería matizar la sanción a Mantilla. El Racing, por su parte, perderá a su capitán para el próximo partido ante el Granada, y no se descarta una sanción mayor.

Además, el club gallego se expone a una multa económica y el cierre parcial de Riazor, por ser el primer incidente de este tipo en la temporada. Como precedente, el Espanyol-Girona en el que una botella impactó en Gazzaniga se saldó con 6.000 euros de multa y un apercibimiento de cierre total.

Una rivalidad que ya es histórica

Este enfrentamiento, nacido en plena pandemia, ha ido acumulando ingredientes de duelo histórico: partidos intensos, declaraciones cruzadas, polémicas arbitrales y aficiones enfrentadas. Dos equipos clásicos del fútbol español, Deportivo y Racing, comparten el objetivo del ascenso, pero también una rivalidad cada vez más encendida.

En palabras de José Alberto: “No quería ofender a nadie. Si lo hice, pido disculpas. Debemos dar ejemplo a los más pequeños”. Más escueto, Hidalgo señaló: “Lo que pasa entre nosotros queda ahí”.

Pero está claro que la guerra no ha terminado. Si el calendario lo permite, ambos podrían cruzarse de nuevo esta temporada. Y si no, la próxima campaña promete un nuevo episodio en una rivalidad que ya ha dejado de ser pasajera.