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Un partido de alto riesgo en todos los sentidos

Andrés trata de irse de los jugadores del Oviedo en el partido de ida en el Carlos Tartiere. / L.H.

El ascenso directo pasa por superar al Real Oviedo en un Sardinero lleno hasta la bandera, donde no habrá margen para el error

El Racing de Santander se juega buena parte de sus aspiraciones de ascenso directo este domingo, 11 de mayo, a las 14:00 horas, en un partido que tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las grandes citas de la temporada. El rival será el Real Oviedo, uno de los equipos más en forma de LaLiga Hypermotion y un histórico del fútbol español con quien existe una fuerte rivalidad.

El choque, correspondiente a la jornada 39, se disputará en un Sardinero que volverá a registrar un lleno absoluto y que ha sido declarado de Alto Riesgo por las autoridades, debido a la trascendencia deportiva del duelo y al desplazamiento de un nutrido grupo de seguidores asturianos.

Será, sin duda, una tarde de fútbol de las que hacen afición. Por el contexto, por lo que hay en juego, por el ambiente que se espera en las gradas y porque enfrentarse al Oviedo siempre es algo especial. El Racing llega a este encuentro tras haber tropezado en el Cartagonova frente al colista Cartagena, en un partido que supuso un duro golpe para las aspiraciones verdiblancas.

La derrota dejó al equipo tocado anímicamente y obligará a reaccionar con carácter y fútbol si quiere mantener sus opciones intactas de subir de forma directa a Primera División.

El plan semanal del club refleja esa seriedad con la que se afronta la semana. Tras la vuelta de Cartagena este lunes 5 de mayo, el equipo ha tenido jornada de descanso el martes para desconectar y recuperar fuerzas. A partir del miércoles 7, el cuerpo técnico de José Alberto López intensificará el trabajo con entrenamientos diarios a las 11:00 horas.

Las sesiones del miércoles, viernes y sábado se celebrarán en las instalaciones Nando Yosu, mientras que la del jueves se traslada a los Campos de Sport, para que los jugadores tomen contacto con el césped donde se disputará el encuentro.

Se tratará de una semana completa de preparación, en la que se buscará recuperar la mejor versión del equipo y corregir los errores defensivos y de falta de intensidad que costaron caro en Cartagena.

El Sardinero, como ya ocurrió ante el Deportivo, el Levante o el Huesca, será una caldera. El cartel de “no hay billetes” se colgó hace ya días y el club ha activado el sistema de cesión de abonos para que ninguna localidad quede vacía.

La respuesta de la afición ha vuelto a ser espectacular, con colas virtuales de más de 1.000 personas el día que se activó la venta anticipada para abonados. En total, más de 22.000 almas verdiblancas volverán a empujar al equipo en uno de los partidos más importantes del curso.

La rivalidad entre Racing y Oviedo es bien conocida

Dos clubes históricos, con una masa social muy fiel, una larga trayectoria en el fútbol profesional y una historia compartida de duelos decisivos. Esta vez no será diferente. Ambos equipos llegan a la jornada 39 en plena pelea por el ascenso, con el Racing tercero con 66 puntos y el Oviedo cuarto con 65. El Levante es segundo también con 66 y el Elche, líder, tiene 71. A falta de solo cuatro partidos, cada punto es oro y cada error se paga muy caro.

El partido ante el Oviedo ha sido declarado de Alto Riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Esto supone un refuerzo especial de las medidas de seguridad, tanto dentro como fuera del estadio.

Se espera la llegada de al menos 1.200 aficionados ovetenses, que ocuparán la zona habilitada para la afición visitante. Por tanto, el ambiente será de alta tensión, tanto en las gradas como en el césped, y se vigilarán especialmente los accesos, los controles de entrada y la convivencia entre aficiones.

Desde el punto de vista deportivo, el Racing deberá mostrar una versión muy distinta a la ofrecida el pasado domingo en Cartagena. José Alberto podrá contar con todos los jugadores importantes, a excepción de Íñigo, lesionado, y deberá decidir si mantiene la base del equipo titular o introduce cambios tras la derrota. 

El Racing-Oviedo será más que un partido. Será un termómetro del momento real de ambos equipos, una prueba de fuego en la que solo caben dos opciones: levantarse o quedarse atrás. El ascenso está a tiro, pero cada vez hay menos margen. Las cuentas son claras: si el Racing gana sus cuatro partidos, estará en Primera. Pero ya no depende solo de sí mismo. Necesita vencer, sí, pero también espera