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Detalles que separan la gloria del castigo: lo que le faltó al Racing en Valencia

Los jugadores del Levante celebran uno de los goles ante el Racing. / L.H.
El Racing cayó 3-1 en Valencia en un duelo directo por el ascenso, pero lo hizo compitiendo, dominando tramos del juego y demostrando personalidad

La derrota del Racing en el Ciutat de València por 3-1 ante el Levante UD deja sensaciones encontradas. Fue un partido de alto voltaje, entre dos equipos que se juegan mucho en la pelea por el ascenso directo, y aunque el resultado fue claro a favor del conjunto granota, el guion del encuentro no fue tan desigual como el marcador sugiere.

El Racing fue valiente, compitió con determinación y protagonismo durante muchos minutos, tuvo el balón, buscó el partido y generó ocasiones claras. Pero en los momentos clave, el equipo cántabro careció de puntería y cometió errores atrás que fueron castigados con dureza. Y cuando tuvo opciones de meterse en el partido, apareció un muro llamado Andrés Fernández, que con varias intervenciones de mérito impidió la remontada.

Un Racing valiente desde el inicio

El planteamiento de José Alberto fue coherente y ambicioso. Repitió el once que venció al Zaragoza, apostando por la continuidad y la confianza en los suyos. El equipo no salió a especular, ni mucho menos. En un estadio complicado y ante un rival directo, el Racing mostró desde el principio una voluntad clara de dominar con balón, presionar alto y jugar en campo contrario.

Durante la primera media hora, el partido fue parejo, con alternativas. El Levante golpeó primero en una acción aislada, tras un error en la pérdida de balón de Pablo Rodríguez y una duda de Manu Hernando que permitió a Morales abrir el marcador. Un mazazo, pero no un golpe letal. El Racing reaccionó bien, tuvo llegada por ambas bandas, especialmente con Vicente y Andrés buscando combinar cerca del área.

Las ocasiones estuvieron, pero no el gol

Las oportunidades no faltaron. Una de las más claras fue antes del descanso, cuando Íñigo Vicente robó un balón en la salida del Levante y asistió a Andrés Martín, que se plantó solo ante el portero. El delantero definió bien, pero Andrés Fernández salvó con una estirada providencial. Poco después, Maguette rozó el empate con un buen remate de cabeza a balón parado que no encontró rematador por centímetros.

En la segunda parte, el Racing necesitaba mantener la intensidad y no cometer errores... pero en apenas 21 segundos encajó el segundo gol. Una jugada rápida, Brugui recortó y asistió a Morales, que volvió a batir a Ezkieta tras revisión del VAR. Aun así, el conjunto verdiblanco no se vino abajo. Volvió a acercarse con peligro, con un buen disparo de Andrés que casi se le escapa al portero rival, y con llegadas por banda. Faltó eficacia, y volvió a aparecer Andrés Fernández, probablemente el mejor jugador del partido.

El equipo se fue desinflando

A medida que pasaban los minutos, el esfuerzo físico comenzó a pasar factura. El Racing fue perdiendo precisión, los cambios no consiguieron el impacto deseado, y el equipo se desordenó ligeramente. Aun así, siguió compitiendo hasta el final, sin rendirse. Javi Castro anotó el 2-1 en el 94’ tras una buena acción de estrategia, y por unos segundos se soñó con un empate agónico... pero en la siguiente jugada llegó el 3-1 definitivo, otro golpe de realidad.

Demasiado castigo para un equipo que compitió

Si algo puede rescatar el Racing de este encuentro es que no fue inferior en juego ni actitud. Perdió, sí, pero compitiendo, sin renunciar a sus principios. El problema es que ante rivales del nivel del Levante, cada error se paga. Y los detalles en las áreas volvieron a marcar la diferencia.

El equipo granota supo aprovechar sus ocasiones y tuvo en su portero a un factor decisivo. El Racing, por el contrario, se estrelló contra el meta rival y cometió fallos en defensa que rompieron el partido. A pesar de todo, los de José Alberto llegaron vivos hasta el último minuto. Eso también dice mucho del carácter del grupo.

Un tropiezo que debe ser solo eso

Ahora el Racing es cuarto, ha perdido el enfrentamiento particular con el Levante y ha cedido puntos ante un rival directo. Pero la temporada no termina aquí. Quedan ocho jornadas. Y esta misma semana, en El Sardinero, hay una nueva final ante el CD Castellón. Será clave volver a ganar para minimizar los efectos de esta derrota y no perder comba en la pelea por el ascenso directo.

El Sardinero, que fue una caldera hace apenas siete días, debe volver a ser el factor diferencial. El equipo ha demostrado que puede competir con cualquiera. Pero en esta recta final hay que sumar, no solo buenas sensaciones, también puntos. Todo sigue muy abierto. Pero ahora ya no se puede fallar.