El Deportivo, segundo mejor visitante de la liga, amenaza el sueño del Racing en el regreso de Maguette
El Racing de Santander afronta este domingo uno de los partidos más determinantes del tramo final de temporada. Con solo seis jornadas por disputar, el conjunto verdiblanco recibe en El Sardinero al Deportivo de La Coruña en un partido cargado de historia, emociones y presión deportiva, declarado además de alto riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia.
Los cántabros, que llegan tras una remontada épica en El Alcoraz (1-3 ante el Huesca), se medirán a un Deportivo en racha, que encadena diez partidos consecutivos sin conocer la derrota. Aunque los coruñeses están fuera de la lucha por el ascenso (undécimos, con 50 puntos), han recuperado confianza y juego en este segundo tramo del campeonato, erigiéndose como uno de los mejores visitantes de la liga.
El regreso de Maguette: clave para un centro del campo huérfano
La gran novedad del Racing será el regreso del senegalés Maguette Gueye, tras cumplir sanción por acumulación de tarjetas. Su vuelta no solo aporta músculo y presencia en el centro del campo, sino que se vuelve imprescindible por la baja de Aritz Aldasoro, también sancionado.
José Alberto lo tiene claro: Maguette será el faro del equipo en la medular. Enfrente, el Deportivo plantea un centro del campo físico y posicional, con futbolistas como Villares, Jurado o Nuke Mfulu. El técnico racinguista se inclina por una pareja inédita con Unai Vencedor, lo que podría marcar el ritmo del partido: control, pausa y equilibrio frente al ritmo vertical de los gallegos.
Además, Víctor Meseguer, irregular toda la temporada, y Jeremy Arevalo, podrían tener minutos en función del dibujo y de cómo evolucione el encuentro. Arevalo es una de las opciones más realistas para suplir a Juan Carlos Arana, baja por sanción, ya que Karrikaburu no suele completar los 90 minutos y el equipo necesita una alternativa en ataque. Ekain y Lago Junior son otras opciones, aunque ambos han tenido escaso protagonismo esta temporada.
Sin plan específico para Yeremay… pero sí con preocupación
El Deportivo ha recuperado solidez y verticalidad gracias, sobre todo, al desparpajo de Yeremay Hernández, autor de 12 goles y 4 asistencias. El canario es un jugador diferencial en la categoría, imparable en el uno contra uno y capaz de desestabilizar cualquier defensa.
En La Albericia no se trabajó un plan específico para frenarle, aunque no se descarta que José Alberto refuerce su banda con un perfil más defensivo, como Álvaro Mantilla, si opta por mantener a Michelin en el lateral derecho. Otra opción sería proteger esa zona con ayudas constantes del extremo y del mediocentro, pero no parece que se le vaya a asignar una marca individual.
¿Y la defensa? Montero, listo para volver
Otra de las noticias de la semana es la recuperación de Javi Montero, que ya entrena con el grupo tras su lesión de rodilla. Aunque su regreso al once parece poco probable, todo indica que estará en la convocatoria de 23. Montero guarda un pasado con el Deportivo, donde jugó una temporada completa y fue titular indiscutible, aunque vivió un amargo descenso a Segunda B.
Su vuelta es una buena noticia para una zaga que ha mostrado altibajos. Castro y Mantilla serían los centrales titulares si no se altera la defensa. La fiabilidad de Ezkieta en portería será también vital para frenar a un Deportivo que, como visitante, ha sido peligroso: 28 goles a favor lejos de Riazor, segundo mejor registro de toda la liga.
Deportivo: el segundo mejor visitante de LaLiga Hypermotion… y un equipo que no tiene nada que perder
Uno de los aspectos más significativos del Deportivo de La Coruña esta temporada —y que el Racing deberá tener muy en cuenta— es su extraordinario rendimiento como visitante. A día de hoy, el conjunto gallego es, con números en la mano, el segundo mejor equipo de la categoría lejos de su estadio, solo superado por el propio Racing de Santander.
Los datos lo reflejan con claridad:
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7 victorias fuera de casa
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6 empates
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5 derrotas
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28 goles a favor y 22 en contra
Este balance, sumado a su capacidad para golpear en transiciones rápidas, le ha permitido sumar una gran parte de sus puntos a domicilio. 28 goles como visitante les colocan como el segundo equipo más goleador fuera de casa, solo superado por el Almería. Ese dato refleja el tipo de equipo que es este Deportivo: peligroso cuando no necesita el protagonismo, cuando puede esperar, replegar y lanzar a sus extremos en velocidad.
En ese contexto, el partido de este domingo en El Sardinero se ajusta perfectamente a sus características. El Racing, por situación clasificatoria y por jugar en casa, será el que asuma mayor responsabilidad en la construcción. Y eso puede ser aprovechado por jugadores como Yeremay, Mario Soriano o incluso David Mella, que se sienten cómodos con espacios por delante y una defensa adelantada.
El equipo coruñés ha sabido adaptarse mejor fuera que dentro de casa. En Riazor, su rendimiento ha sido muy inferior:
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Solo 5 victorias como local
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Hasta 8 empates y 5 derrotas
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Con 19 goles a favor y 19 en contra
Un bagaje pobre, que lo sitúa como el 18º equipo local de la competición.
Este contraste tan acusado entre su versión en casa y fuera es un indicio del perfil competitivo que ha adoptado el Dépor tras la llegada de Óscar Gilsanz al banquillo, en sustitución de Idiakez. Gilsanz, sin grandes alardes, ha estabilizado al equipo desde la solidez defensiva, el orden y el aprovechamiento de los momentos clave del partido. De hecho, el Dépor encadena diez jornadas sin perder, aunque es cierto que con solo tres victorias y seis empates.
Hay un detalle fundamental: el Deportivo es un equipo sin presión, que ya no pelea por el ascenso directo ni teme por el descenso. Está en tierra de nadie, undécimo con 51 puntos, pero con la confianza que da la inercia positiva y un vestuario con futbolistas que, pese a no tener el foco mediático de otros clubes, cuentan con experiencia en la categoría o en el fútbol profesional.
El techo salarial más alto de la categoría (14,6 millones de euros) demuestra que, pese a venir de Primera RFEF, el Deportivo sigue siendo un club grande. Y aunque esta temporada su objetivo era consolidarse tras el ascenso, el potencial de su plantilla —y su masa social— le permite competir en cualquier estadio, especialmente cuando no se le exige llevar el peso del juego.
En ese sentido, el partido del domingo es una oportunidad para demostrar que siguen creciendo. Visitar El Sardinero, un estadio donde el Racing ha sacado buena parte de sus puntos, les motiva. Saben que enfrente tendrán a un equipo que está obligado a ganar, y que la ansiedad o las desconexiones pueden aparecer si el resultado no acompaña pronto.
Además, jugadores como Yeremay, Mario Soriano, David Mella, José Ángel Jurado o el veterano Helton Leite en portería, tienen nivel suficiente para sostener al equipo en un partido de exigencia máxima. De hecho, Yeremay ya está en la agenda de varios equipos de Primera División, y es muy probable que este tipo de partidos, con muchos focos, le sirvan como escaparate.
El ambiente será, como siempre en Santander, el de las grandes citas. No quedan entradas y se espera otro lleno absoluto. La cesión de asientos por parte de los abonados sigue activa hasta el sábado, lo que podría liberar algunos últimos billetes para el domingo.
El Racing: volver a la senda del ascenso directo
La victoria ante el Huesca ha devuelto algo de tranquilidad, pero la situación en la tabla sigue siendo exigente:
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Elche – 67 pts
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Levante – 66 pts
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Racing – 63 pts
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Oviedo – 59 pts
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Mirandés – 59 pts
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Granada – 58 pts
Una derrota ante el Dépor, combinada con triunfos de Oviedo y Mirandés, podría sacar al Racing del podio. Por eso, cada punto cuenta. Y no es solo una cuestión de clasificación, sino de mentalidad: el equipo necesita regularidad, confianza y reencontrar su mejor versión.
Con un Andrés Martín imperial —15 goles y 15 asistencias—, un Íñigo Vicente que siempre aporta calidad en los últimos metros y un grupo que ha demostrado capacidad de remontar en 2025, el Racing tiene argumentos para seguir soñando. Pero no puede permitirse más despistes, como los goles encajados en los primeros minutos ante Huesca, Albacete, Córdoba o Sporting.