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Así queda la plantilla del Racing: una de las mejores de Segunda y lanza el órdago al ascenso

Los jugadores del Racing celebran uno de los goles ante el Ceuta. / RRC

Manolo Higuera y Chema Aragón cerraron un mercado de fichajes ambicioso en el que el club reforzó todas sus líneas con jugadores de élite, destacando a Villalibre, Gustavo Puerta y Peio Canales como los grandes referentes

La temporada pasada dejó en el aire una sensación ambivalente en Santander: orgullo por haber competido hasta el final en la lucha por el ascenso y, al mismo tiempo, la frustración de quedarse a las puertas de Primera. La eliminación en la fase final contra el Mirandés supuso un golpe emocional, pero también un punto de inflexión. Manolo Higuera y Chema Aragón asumieron que, para volver a intentarlo con garantías, era imprescindible construir una plantilla claramente mejor que la anterior. Ese era el gran reto del verano. Y aunque el mercado avanzó lento, con cierta impaciencia en la afición, el Racing logró su propósito en el último suspiro del mes de agosto: el equipo que afronta la Liga Hypermotion 2025/26 es más profundo, más competitivo y, sobre el papel, uno de los mejores de la categoría.

Una estrategia de fichajes de alto nivel

La política de fichajes ha tenido un sello claro: ningún refuerzo procede de Segunda. Todos llegan desde clubes de Primera División, tanto en España como en Europa. Esa apuesta responde a un mensaje directo: el Racing no quería parches, sino jugadores con experiencia en el más alto nivel o con un potencial que encajara en la élite.

Así desembarcaron en Santander nombres que invitan a soñar. Asier Villalibre, cedido por el Alavés, es el gran referente ofensivo. Ya ha demostrado su instinto goleador en este arranque de curso y su figura se asocia a liderazgo, carácter competitivo y un vínculo especial con la afición. Gustavo Puerta, procedente del Bayer Leverkusen, representa la guinda en el centro del campo: un mediocentro joven, internacional con Colombia, fichado en propiedad hasta 2029 por una cifra cercana a los cuatro millones de euros. Y no menos importante fue la llegada de Peio Canales, talento puro de la cantera del Athletic, capaz de jugar como mediapunta o interior creativo.

A ellos se suman el portero búlgaro Plamen Andreev, cedido por el Feyenoord, y los defensas Pablo Ramón (Espanyol) y Facu González (Juventus), este último campeón del mundo Sub-20 con Uruguay. En paralelo, el regreso de Yeray Cabanzón tras su cesión y la promoción definitiva de Jorge Salinas completan una nómina de novedades que dotan al equipo de mayor amplitud y solvencia en todas las líneas.

La portería: juventud y seguridad

En la meta, la continuidad de Jokin Ezkieta como titular es una garantía. Su rendimiento las dos últimas campañas ha sido regular y sólido. La novedad está en el banquillo: Plamen Andreev, de solo 20 años, llega con la vitola de internacional Sub-21 y un futuro prometedor. Aunque Ezkieta parte como indiscutible, la presencia del guardameta búlgaro asegura competencia y proyección, algo que se echaba en falta el año pasado tras la salida de Parera.

Aquí la conclusión es clara: el Racing mantiene la seguridad bajo palos y suma una apuesta de futuro que puede revalorizarse.

La defensa: de la incertidumbre a la abundancia

La zaga era una de las líneas que más dudas generaba. Con las salidas de Pol Moreno, Montero y Saúl, parecía inevitable acudir al mercado para apuntalar el eje defensivo. Y la dirección deportiva respondió. Facu González aterrizó cedido por la Juventus tras brillar en la Sampdoria y ser campeón del mundo Sub-20; Pablo Ramón ofrece polivalencia en todo el perfil defensivo; y se mantienen piezas ya consolidadas como Javi Castro, Manu Hernando, Mantilla y Mario García.

La guinda la pone Jorge Salinas, un joven santanderino de apenas 18 años que se ha ganado la confianza de José Alberto. Su polivalencia para actuar como central o lateral zurdo le abre camino en una línea que ahora sí presenta seis centrales de nivel, algo impensable hace un año.

El único punto débil es la fragilidad física de Clément Michelin, cuya irregularidad ha impedido que se afiance en el lateral derecho. Pero incluso aquí, la plantilla presenta alternativas.

El centro del campo: el gran salto cualitativo

Si hay un sector donde se nota la mejoría, ese es el centro del campo. El fichaje de Gustavo Puerta eleva el nivel de inmediato. Se trata de un jugador dinámico, con despliegue, buena lectura táctica y llegada. Junto a él, Peio Canales aporta creatividad y frescura, pudiendo actuar como organizador o enganche.

A ellos se suman la experiencia de Íñigo Sainz-Maza, la solidez de Aritz Aldasoro y la fuerza de Maguette Gueye, que sigue peleando con las lesiones. El polivalente Yeray también puede reforzar el centro, aunque José Alberto lo ha usado más en banda. Y en la recámara queda Sergio Martínez, internacional Sub-19 que, con la competencia feroz en esta parcela, apunta a alternar entre el primer equipo y el filial.

Nunca en los últimos años el Racing había reunido tanta variedad de perfiles en la medular: músculo, técnica, talento joven y experiencia. Es, sin discusión, la línea más potente del equipo.

La delantera: pegada, dudas y esperanzas

El ataque mezcla nombres consolidados y ciertas incógnitas. Villalibre ha arrancado como un auténtico Pichichi, decisivo en los dos primeros partidos y símbolo del proyecto. Su acompañante natural, Juan Carlos Arana, sigue de baja por lesión, lo que obliga a ajustar los planes. En su ausencia, la responsabilidad recae en el propio Villalibre y en alternativas menos contrastadas.

Andrés Martín, que ya fue el jugador más determinante de la pasada temporada, mantiene su nivel y sigue siendo clave tanto de extremo como de segundo punta. Íñigo Vicente, con su magia en la zurda, se encarga de marcar diferencias desde la banda izquierda, donde es intocable.

Las dudas surgen en el extremo derecho, un puesto que no terminó de reforzarse. Marco Sangalli, veterano y cumplidor, y Suleiman Camara, irregular y discutido, no acaban de convencer como titulares indiscutibles. Además, Jeremy Arévalo finalmente se quedó, pese a que estaba en la rampa de salida, y podría ser un recambio para Villalibre, aunque no está claro si tiene galones para asumir ese rol mientras Arana se recupera.

Aquí se esconde la única sombra: la plantilla quedó corta de efectivos contrastados en el costado derecho del ataque.

Una plantilla superior y una ambición renovada

La comparación con la temporada pasada es evidente: el Racing 2025/26 es una plantilla mejor en todas las líneas. Tiene más calidad en el centro del campo, más variantes en defensa, un ataque con pegada probada y una portería asegurada. El club cumplió con lo que prometió: dar un paso adelante, rodear a los jugadores franquicia (Vicente, Andrés, Arana) de refuerzos de nivel y crear un bloque preparado para pelear el ascenso.

Pero la Liga Hypermotion es una competición durísima, de 42 jornadas más playoffs. En este contexto, los nombres deben transformarse en hechos sobre el césped. El reto inmediato será mantener la regularidad, no dejarse puntos contra rivales a priori inferiores y demostrar que este Racing no solo ilusiona en el mercado, sino que también sabe competir semana tras semana.

Sobre el papel, la directiva ha cumplido su objetivo y lo ha hecho con creces: el Racing tiene una de las mejores plantillas de Segunda. Sin embargo, queda por resolver si los grandes fichajes responden al nivel esperado y si el bloque es capaz de disimular las carencias en posiciones puntuales como el extremo derecho.

El Sardinero, que ya ha vibrado con un inicio arrollador, sueña con el regreso a Primera más de una década después. Y aunque queda todo por jugarse, lo cierto es que este Racing 2025/26 ha dado un golpe sobre la mesa en el mercado. Ahora, la palabra la tienen José Alberto y sus jugadores, los verdaderos encargados de convertir la ilusión en una realidad tangible.