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Se agrava la crisis del Racing en la delantera

Juan Carlos Arana antes de retirarse lesionado del entrenamiento. / RRC
El entrenamiento previo al duelo ante el Burgos dejó una imagen preocupante: Arana, tendido sobre el césped tras un sprint, incapaz de continuar

El Racing no gana para disgustos en la delantera. Cuando parecía que Juan Carlos Arana podía recuperar protagonismo y continuidad, cuando todo apuntaba a que iba a ser una de las grandes novedades ante el Burgos en El Sardinero, el delantero canario ha vuelto a lesionarse. Y lo ha hecho de la peor manera posible: en el último suspiro del entrenamiento, en una acción explosiva, solo, sin contacto y con gesto de dolor inmediato.

La escena fue elocuente. Ejercicio específico para atacantes. Sprint para encarar portería. Último apoyo antes del disparo. Y de repente, el pinchazo. Mano atrás, gesto de frustración y caída fulminante al césped. Arana notó un dolor intenso en la parte posterior del muslo derecho y se quedó tendido. No pudo continuar. Se levantó con ayuda de los fisioterapeutas Fran Ruiz y Diego Ortiz y abandonó el campo prácticamente sin poder apoyar la pierna.

Las primeras exploraciones apuntan a una rotura de fibras en los isquiotibiales del muslo derecho, aunque habrá que esperar a las pruebas de imagen para conocer el alcance exacto. En el club reina la prudencia, pero la sensación interna es clara: la baja no será corta. Y el momento no puede ser más inoportuno.

Una temporada marcada por la mala fortuna

Lo de Arana empieza a ser un calvario. Su curso 2025/26 está siendo, sin exagerar, una sucesión de contratiempos físicos que le han impedido tener continuidad, ritmo y estabilidad competitiva.

En el tercer entrenamiento de pretemporada se fracturó el quinto metatarsiano del pie derecho y tuvo que pasar por quirófano. Cuando regresó, dejó una actuación brillante en Copa ante el Villarreal que invitaba al optimismo. Parecía que arrancaba de verdad su temporada. Pero tras el parón navideño volvió a frenarse: lesión en el aductor izquierdo y varias semanas fuera.

Ahora, cuando acababa de cumplir sanción tras su expulsión ante el Mirandés y estaba llamado a competir por la titularidad, llega este nuevo mazazo. Una recaída muscular que confirma que el Racing está viviendo una auténtica pesadilla con sus delanteros.

Los números reflejan esa irregularidad: apenas seis partidos de Liga (unos 120 minutos en total) y cuatro de Copa del Rey, con tres goles. Demasiado poco para un futbolista que debía ser pieza importante en la rotación ofensiva.

Una delantera bajo mínimos

La situación es preocupante. Muy preocupante.

  • Manex Lozano, fuera toda la temporada tras su grave lesión de rodilla.

  • Villalibre, todavía sin fecha definitiva de regreso y previsto para marzo.

  • Arana, nuevamente lesionado.

El resultado es evidente: José Alberto vuelve a quedarse prácticamente sin delanteros naturales disponibles en un momento clave del campeonato.

El peso ofensivo seguirá recayendo sobre Guliashvili, que está acumulando una carga de minutos enorme. El georgiano genera, se mueve, amenaza… pero necesita apoyo. Y ese apoyo ahora solo puede venir de Jaime Mata.

Jaime Mata, más protagonista de lo previsto

La llegada del veterano delantero madrileño estaba pensada como solución de urgencia. Pero ahora puede convertirse en algo más que un simple parche. Jaime Mata gana peso en la rotación antes de lo previsto.

Eso sí, el propio José Alberto ya había advertido que necesita sesiones, adaptación y tono físico competitivo. No está todavía al ritmo que exige el equipo. Pero la realidad obliga. El contexto no permite demasiadas esperas.

La ironía es evidente: el Racing planificó el mercado invernal pensando en complementar, no en reconstruir su ataque. Y ahora se ve forzado a hacerlo sobre la marcha.

Un problema estructural

Más allá de lo inmediato, hay una cuestión de fondo. Desde la salida de Jeremy Arévalo rumbo al Stuttgart por 7,5 millones de euros, el equipo no ha logrado estabilidad en la punta de ataque. Las lesiones han condicionado la planificación y el rendimiento colectivo.

Y en un campeonato tan igualado como LaLiga Hypermotion, la falta de continuidad en el ‘9’ puede marcar diferencias decisivas en la recta final.

El Racing es segundo con 47 puntos. Está plenamente metido en la pelea por el ascenso directo. Pero el margen es mínimo. Y la sensación es clara: no puedes permitirte llegar a marzo con la delantera en cuadro.

Un vestuario golpeado, pero obligado a reaccionar

Internamente, el vestuario asume el golpe con resignación, pero también con responsabilidad. No es momento de excusas. Es momento de soluciones. El equipo necesita reinventarse ofensivamente sin perder competitividad.

Porque el calendario no espera. Burgos, Castellón… partidos de máxima exigencia. Y ahora, sin Arana. La imagen del canario abandonando el entrenamiento, apoyado en los fisios, resume perfectamente el momento: frustración, impotencia y una sensación de déjà vu constante.

El Racing vuelve a quedarse sin uno de sus delanteros.
Y la pregunta ya no es cuándo regresarán, sino si llegarán a tiempo para sostener el sueño del ascenso.