Tocado y hundido por la corrupción: Sánchez, acorralado en el Congreso
La penúltima sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados este miércoles no solo dejó un hemiciclo al borde del colapso, sino que evidenció la creciente tensión entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la oposición. La jornada, marcada por constantes acusaciones de corrupción y el recordatorio de los pactos incumplidos por parte de Junts, concluyó con un "naufragio político" para el Gobierno, según lo definieron algunos analistas.
Según explica El Debate en sus líneas, el presidente Sánchez llegó al hemiciclo decidido a centrar su mensaje en la economía, respaldado por un artículo reciente de The Economist que situaba a España como “la economía de mejor desempeño en el mundo en 2024”. Sin embargo, el objetivo de Sánchez fue rápidamente desbaratado por la oposición, liderada por Alberto Núñez Feijóo, quien calificó la aparente euforia económica del Gobierno como un reflejo de su "precariedad parlamentaria y debilidad judicial".
Corrupción y pactos rotos: los principales frentes del Gobierno
El PP lanza una ofensiva
La sesión estuvo dominada por las acusaciones de corrupción. Miguel Tellado, portavoz del PP, resumió la situación en números que no dejaron lugar a matices:
“Cuatro sumarios, 15 delitos y 11 ministerios investigados”.
Tellado no perdió la oportunidad de señalar lo que considera el estado crítico del Gobierno: "Tocado y hundido por la corrupción". Entre las menciones, destacó el caso de Víctor de Aldama, un empresario señalado como confidente policial y, presuntamente, un enlace clave en contratos bajo sospecha durante la presidencia de Ángel Víctor Torres en Canarias.
El ministro de Política Territorial no pudo contener su nerviosismo ante las acusaciones. En un momento particularmente acalorado, Torres acusó a la diputada del PP Ester Muñoz de hacer un “ridículo espantoso” y le exigió “pedir perdón”.
Junts pone contra las cuerdas a Sánchez
Además del PP, Míriam Nogueras, portavoz de Junts, se unió a la ofensiva. Con un discurso directo, recordó al presidente en manos de quién está su frágil mayoría parlamentaria. “Muevan el culo, hagan el trabajo que tienen que hacer y paguen lo que deben a los catalanes”, exigió Nogueras.
Este embate de Junts se produjo apenas días después de que Carles Puigdemont pidiera que Sánchez se someta a una cuestión de confianza, alimentando las dudas sobre la estabilidad de su mandato. Feijóo, en un gesto inesperado, aprovechó para dirigir un guiño a Nogueras:
“Claro que Sánchez no es de fiar, claro que les ha engañado, claro que les va a seguir engañando”.
Tensión en el hemiciclo: ministros y vicepresidentas al frente
La defensa del Ejecutivo no fue menos intensa. María Jesús Montero, Sara Aagesen y otros miembros del Gobierno intentaron contener las acusaciones con respuestas que en ocasiones rozaron lo personal. Montero, visiblemente molesta, reiteró su confianza en el jefe de Gabinete del presidente, señalado en un caso de corrupción, mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se vio obligado a explicar una vez más por qué Aldama fue condecorado por la Guardia Civil.
Por su parte, Félix Bolaños optó por lanzar preguntas a sus interlocutores del PP en lugar de responder a las que le dirigían:
“¿Qué opinan del señor Aznar, cuyos ministros fueron condenados por robar? ¿Y del señor Rajoy, cuyo partido fue condenado por lucrarse de la corrupción?”, espetó Bolaños, generando murmullos en el hemiciclo.
El choque final: acusaciones cruzadas y amenazas veladas
La tensión alcanzó su punto álgido durante el cara a cara entre el ministro Óscar López y el diputado del PP Jaime de los Santos. En un tono directo y sin reservas, De los Santos preguntó al ministro:
“¿El pisito de la calle Atocha era para cobrar mordidas o sencillamente para seguir abusando de mujeres prostituidas?”
López, lejos de calmar las aguas, replicó mezclando insinuaciones personales con referencias al pasado político:
“¿Recibió usted a Bárcenas cada vez que iba a la Moncloa? ¿Le mandaba cajas de puros? Tomen tila, que les quedan por lo menos tres años de Gobierno progresista”, concluyó.
Una extraña normalidad prenavideña
El ambiente en el hemiciclo estuvo marcado por murmullos constantes, quejas y dos llamamientos al orden por parte del vicepresidente del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien ocupaba el lugar de Francina Armengol.
La sesión terminó con un Gobierno visiblemente nervioso y una oposición que, a pesar de sus diferencias ideológicas, encontró un terreno común para atacar. Sánchez, en lugar de consolidar su narrativa económica, se vio atrapado en un naufragio político que dejó pocas señales de tregua en el horizonte.
A medida que se aproxima la última sesión de control del año, el clima en el Congreso parece cada vez más polarizado, con un 2025 que promete ser aún más turbulento para el Gobierno.