«Este Gobierno está muerto»: los socios de Sánchez rompen filas tras el descalabro socialista
El batacazo del PSOE en las elecciones extremeñas ha hecho temblar los cimientos de la izquierda española. Lo que en un principio se intentó presentar como una crisis local vinculada a la figura del dimitido candidato Miguel Ángel Gallardo, ha acabado generando una oleada de advertencias, reproches y distanciamientos por parte de los principales socios parlamentarios de Pedro Sánchez, según publica El Debate.
La derrota en Extremadura no ha sido una más. La suma de PP y Vox logró una ventaja de 24 puntos sobre el bloque de izquierdas. Un golpe simbólico y político en una comunidad históricamente alineada con el socialismo, que ahora abre una grieta difícil de contener a las puertas de nuevos comicios en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
Negación en Ferraz, alarma entre los socios
Lejos de realizar autocrítica, la dirección del PSOE respondió con una comparecencia sin preguntas por parte del presidente Sánchez desde La Moncloa, en la que no mencionó la derrota y se limitó a anunciar una remodelación del Gobierno. En lugar de asumir responsabilidades, el presidente optó por mover fichas en el Ejecutivo: Milagros Tolón, rival interna del presidente castellanomanchego García-Page, al frente de Educación; y Elma Saiz como nueva portavoz, pese a las dudas sobre adjudicaciones durante su etapa en Navarra.
Desde ERC, Gabriel Rufián fue el primero en reaccionar, acusando al presidente de negar la realidad:
«Tenía tres opciones: hablar, actuar o ignorar lo ocurrido. Ha escogido la peor».
Sumar, por su parte, denunció la falta de reacción política. Su portavoz, Lara Hernández, afirmó que «resistir no es una estrategia, es una renuncia». Desde Podemos, el portavoz Pablo Fernández fue aún más tajante:
«Este Gobierno está muerto. Ha fallado en todo: en igualdad, en justicia social y en transparencia».
También se pronunció el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, quien, mirando a las elecciones andaluzas de junio, advirtió: «Es momento de pasar del manual de resistencia al manual de acción».
Sánchez mira hacia otro lado
En su intervención institucional, Sánchez evitó cualquier mención a la derrota. Su entorno se afana en presentar la crisis como un accidente regional. Pero dentro del PSOE, la preocupación es creciente. Fuentes del partido señalan que la situación no puede contenerse si no se produce un giro político y comunicativo.
Pese a las voces críticas, la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, defendió el liderazgo de Sánchez asegurando que «el sanchismo está más fuerte que nunca», en una intervención que ha sido ampliamente cuestionada incluso dentro del propio partido.
Un gobierno cuestionado, un Congreso dividido
A la fractura interna del Ejecutivo se suma un escenario parlamentario cada vez más complicado. El próximo Real Decreto-Ley sobre el escudo social, pactado con Bildu, deberá ser convalidado en el Congreso en un plazo de 30 días. Sin el apoyo de Junts, el Gobierno no suma mayoría. Y los de Carles Puigdemont han aprovechado el momento para advertir de la debilidad del Ejecutivo.
El portavoz de Junts en el Senado, Eduard Pujol, fue directo: «El resultado en Extremadura muestra que Sánchez está en una posición insostenible».
El PP proclama el fin de ciclo
Desde la Junta Directiva Nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo no dudó en proclamar el «cambio en marcha». La victoria en Extremadura, según el líder de los populares, confirma el desgaste del Gobierno y abre la puerta a una alternancia:
«Cada elección autonómica será un referéndum sobre Sánchez. Y cada vez está más claro el mensaje de las urnas».
Una izquierda desorientada
El resultado ha activado movimientos en toda la izquierda. Podemos y Sumar, enfrentados durante meses, intentan rearticularse en Aragón y otras regiones. Mientras tanto, los socios de investidura observan con creciente distancia la estrategia de Sánchez. La pregunta ya no es si el presidente resistirá, sino cuánto tiempo más podrá hacerlo sin asumir el desgaste de su entorno político y judicial, marcado por los casos Koldo, Plus Ultra, SEPI o las presuntas tramas de corrupción que ya han salpicado a varios altos cargos y asesores.