apagón nacional

Sánchez se salta la verdad: estas fueron todas sus mentiras en el Congreso

El presidente del Gobierno construye un relato para el Congreso cargado de inexactitudes, omisiones y contradicciones en su explicación sobre el colapso energético del 28 de abril

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. / Fernando Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. / Fernando Sánchez

 

Pedro Sánchez presentó en el Congreso una versión del apagón eléctrico cargada de falacias. Desgranamos los ocho argumentos más cuestionables sobre renovables, nucleares y uranio.

1. “En España no hay uranio”

Una afirmación tajante que niega la evidencia geológica. Según la empresa Nuclenor y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), España es el segundo país europeo con mayores reservas de uranio, sólo por detrás de Francia. El problema no es la ausencia de este recurso, sino que la legislación española prohíbe su explotación desde la entrada en vigor de la Ley de Cambio Climático. La mina de Retortillo (Salamanca), paralizada por el Ministerio de Transición Ecológica, es el ejemplo más evidente.

2. “No fue por las renovables”

Sánchez aseguró que las energías renovables no fueron causa del apagón, basándose en que el 28 de abril se operó con “niveles inferiores” a días anteriores. Esta afirmación, aunque cierta en apariencia, oculta un contexto clave: días antes se alcanzaron máximos históricos de producción solar. Lo importante no es la cantidad puntual, sino el impacto acumulado en la estabilidad de la red, que sufrió sobretensiones advertidas desde hace años por Red Eléctrica.

3. “No va de nucleares o renovables”

El presidente pidió a los ciudadanos que “desconfíen” de quienes presentan el debate como un enfrentamiento entre nucleares y renovables. Sin embargo, su propio discurso fue marcadamente ideológico, cargado de descalificaciones hacia quienes defienden un mix energético diversificado. El sector no debate si sustituir unas por otras, sino cómo garantizar la estabilidad del sistema eléctrico con fuentes intermitentes y sin respaldo firme.

4. “Las nucleares no ayudaron al sistema”

Pedro Sánchez afirmó que las centrales nucleares “cayeron a cero” tras el apagón y no colaboraron en la recuperación del suministro. Es una acusación equívoca: las nucleares se desconectaron precisamente para proteger la red, no por fallos propios. Además, como advierte el Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid, sin nucleares se compromete la cobertura base, elevando el coste de generación y la dependencia del gas.

5. “La electrónica de potencia sustituye a la inercia”

En defensa de las renovables, Sánchez sostuvo que la “electrónica de potencia” permite a las plantas fotovoltaicas suplir el papel de las energías síncronas. Pero esta pretensión técnica es cuestionada por las propias compañías, que señalan que ni la inercia ni el control de frecuencia están aún resueltos en las renovables. La falta de almacenamiento masivo sigue siendo el gran escollo tecnológico.

6. “No hay estudios serios que avalen la nuclear”

El presidente desechó sin más los estudios que avalan prolongar la vida de las centrales nucleares. Entre ellos, el del Colegio de Ingenieros Industriales que prevé déficit de potencia entre 2027 y 2035 si se apagan sin reemplazo. La consultora PwC y la AIE también alertan de mayores emisiones y precios con el fin de la nuclear. Decir que no existen “estudios serios” no es solo una exageración retórica, sino una negación del consenso técnico.

7. “Las empresas no han pedido prolongar las nucleares”

Cierto en lo formal, falso en lo estructural. Las compañías del sector no han formalizado una petición porque el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) no lo contempla y porque la presión fiscal y regulatoria lo hace inviable. Como han declarado en repetidas ocasiones, sin un marco jurídico y económico estable, cualquier prórroga sería económicamente suicida.

8. “El apagón fue como cuando saltan los plomos”

Con esta analogía doméstica, Sánchez banaliza un colapso histórico del sistema eléctrico. Más de 10.000 trenes parados, 48 millones de personas afectadas directa o indirectamente y una pérdida de control del sistema que solo se contuvo gracias a los mecanismos automáticos de protección. No fue una anomalía menor, fue un fallo sistémico cuya causa aún se desconoce. Compararlo con “un plomo que salta” es una falta de respeto al rigor técnico y al ciudadano informado.

Pedro Sánchez compareció en el Congreso no para esclarecer, sino para encapsular el relato del apagón en una narrativa política. La técnica, el análisis de expertos, las advertencias de Red Eléctrica y las contradicciones normativas han sido orilladas en favor de un discurso que busca culpables externos, ataca al sector privado y pretende reforzar un liderazgo en crisis.

El apagón del 28 de abril fue el síntoma. El verdadero cortocircuito está en el modelo de gobernanza energética, donde la ideología ha suplantado a la evidencia. Y eso, más que la falta de uranio, es lo que hoy deja a España en penumbra.

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