Sánchez pierde el control tras el plantón de Junts que congela sus reformas estrella
La legislatura de Pedro Sánchez entra en una fase de bloqueo parlamentario tras el cerrojazo anunciado por Junts per Catalunya, que ha decidido no apoyar ni permitir la tramitación de buena parte del paquete legislativo impulsado por el Gobierno. La decisión, comunicada este jueves, afecta directamente a las iniciativas de mayor carga ideológica del Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Sumar.
Entre las leyes afectadas se encuentran la Ley de Familias, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) —que buscaba entregar la instrucción penal a los fiscales—, la polémica ley Bolaños sobre el Poder Judicial y el Ministerio Fiscal, la Ley de Información Clasificada, la norma para regular los medios de comunicación y servicios digitales, la reforma de la ley de seguridad ciudadana, y la nueva Ley de Industria y Autonomía Estratégica.
El bloqueo de Junts implica, en la práctica, que todas estas iniciativas quedan paralizadas, muchas de ellas en fase de enmiendas o incluso sin haber superado el trámite de admisión. El único texto que se salvaría, por ahora, es la Ley de Movilidad Sostenible, ya que proviene de un pacto previo y se encuentra en su último trámite parlamentario tras pasar por el Senado.
Fin a la mayoría precaria
La decisión de Junts evidencia la fragilidad de la legislatura, sostenida desde su inicio por una mayoría parlamentaria altamente fragmentada. El PSOE y Sumar suman 152 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta. Para aprobar leyes, el Ejecutivo ha dependido constantemente del apoyo simultáneo de Junts, ERC, Bildu, el PNV y Podemos.
En este contexto, el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, llegó a celebrar la aprobación del proyecto de reforma de la Lecrim en Consejo de Ministros como un hito histórico. Pero como ocurrió con otras normas, el optimismo del Ejecutivo ha chocado con la realidad parlamentaria: los apoyos no están garantizados.
Leyes clave en punto muerto
Entre las leyes más comprometidas por este bloqueo se encuentra la ley de familias, que amplía el reconocimiento a modelos familiares diversos, incluyendo a familias LGTBI, monoparentales y adoptivas. También modifica la denominación de "familia numerosa" por "familia con mayores necesidades de apoyo a la crianza". Desde marzo de 2024 acumula prórrogas en el Congreso.
Otro texto conflictivo es el proyecto de ley de información clasificada, que busca limitar el tiempo de protección de los secretos oficiales a un máximo de 45 años, con prórroga a 60 para los casos considerados «alto secreto». Junts también ha vetado su tramitación, al igual que la ley impulsada por el ministro Óscar López sobre medios digitales, considerada por la oposición como una «ley mordaza» encubierta.
Esa última norma pretende crear un registro estatal de medios bajo control de la CNMC, imponer multas de hasta 600.000 euros, permitir inspecciones y suspensiones temporales de actividad. Las decisiones más graves quedarían en manos del propio ministro.
Reformas congeladas o en el limbo
Junto a estas leyes, también se congelan otras reformas que el Gobierno preparaba: la modificación de la Ley Electoral, para imponer nuevas obligaciones a las empresas demoscópicas; la reforma de la Ley de Financiación de Partidos, con el objetivo de restringir vías utilizadas por Vox; y una nueva ley de abolición de la prostitución, que el PSOE aún no ha logrado consensuar con Sumar y ni siquiera ha pasado a fase de anteproyecto.
Entre las afectadas está también la reforma de la ley del derecho de rectificación y del marco legal que protege el honor, la intimidad y la imagen personal.
Legislatura en el aire
Pese al revés, desde Moncloa se transmite oficialmente que la legislatura no ha terminado. El ministro Óscar López aseguró esta semana que el Gobierno seguirá gobernando y buscando apoyos "ley a ley", aunque la congelación de iniciativas clave pone en duda la capacidad de Sánchez para seguir impulsando su programa político.
La posición de Junts no sólo frena el avance legislativo, sino que reaviva las especulaciones sobre una posible crisis de legislatura. Desde el ala socialista se apela a la prudencia, pero lo cierto es que la coalición ya ha perdido el control de la agenda parlamentaria.