Puigdemont tiende la mano al PP para derrocar a Sánchez: “No será gratis”
Carles Puigdemont ha lanzado un mensaje político de enorme trascendencia: está dispuesto a apoyar una moción de censura del PP contra Pedro Sánchez, aunque ha dejado claro que ese respaldo «no será gratis». La declaración del líder de Junts per Catalunya llega tras la ruptura definitiva con el PSOE, consumada este lunes en una comparecencia en Perpiñán, y marca un punto de inflexión en la legislatura, según revela OkDiario.
El dirigente independentista, aún prófugo de la Justicia española y residente en Waterloo, pretende dar la estocada final al Gobierno socialista, al que acusa de incumplir sistemáticamente sus compromisos con Cataluña. Con los siete diputados de Junts en el Congreso, el movimiento de Puigdemont podría ser determinante para tumbar a Sánchez, de la misma forma que fue clave para su investidura en 2023.
Junts se aleja de Sánchez y tiende la mano al PP
Fuentes de la dirección de Junts confirmaron a OKDIARIO que la formación está a la espera de una llamada del PP para abrir una vía de negociación formal. Según el entorno de Puigdemont, el PSOE ha agotado su crédito político, y los incumplimientos en cuestiones sensibles —como la oficialización del catalán en la Unión Europea— han llevado al partido a romper relaciones con el Ejecutivo.
La formación de Puigdemont insiste en que su objetivo no es la estabilidad de España, sino avanzar en los intereses de Cataluña. Y en esa lógica, cualquier negociación con el PP deberá pasar por contrapartidas concretas. «Si el PP quiere nuestros votos, que sepa que no se regalan», habría dicho el expresidente catalán a su círculo más próximo.
El fracaso de Sánchez en Europa y la decepción de Junts
Una de las principales causas de la ruptura es el fracaso del Gobierno socialista en lograr que el catalán, el euskera y el gallego fueran reconocidos como lenguas oficiales en la Unión Europea. El Ejecutivo llegó a presumir de avances diplomáticos, pero el desmentido público del portavoz alemán Stefan Kornelius —quien afirmó que «la posición del canciller alemán no ha cambiado»— fue la gota que colmó el vaso para Junts.
Para Puigdemont, el episodio demostró que Sánchez ha engañado una vez más a Cataluña y que el PSOE carece de credibilidad internacional. Desde entonces, la cúpula del partido catalanista decidió retirar todo apoyo al Gobierno y explorar nuevas alianzas en el Congreso.
La amnistía, otra promesa incumplida
Otro elemento clave en la ruptura es la Ley de Amnistía, que no ha beneficiado a Puigdemont como se le prometió. Pese a ser presentada como la gran concesión de Sánchez al independentismo, el expresident continúa sin poder regresar a España y sujeto a causas judiciales abiertas. Desde Waterloo, considera que el PSOE ha utilizado la amnistía como un reclamo político vacío y no como una solución real.
En palabras de un dirigente de Junts, «Sánchez ha usado la amnistía para sobrevivir, no para resolver nada». Esa sensación de traición ha llevado a Puigdemont a romper definitivamente con el Gobierno y a buscar un nuevo escenario donde los independentistas sean decisivos para desalojar al PSOE del poder.
Contactos discretos con el PP
Fuentes parlamentarias confirman que Junts y el PP han mantenido en las últimas semanas contactos discretos, que por ahora no alcanzan la categoría de negociaciones formales. Sin embargo, la posibilidad de una moción de censura ha reactivado el interés de ambas partes. Desde Génova, se observa con cautela la jugada, conscientes de que el apoyo de Puigdemont podría ser decisivo para poner fin a la legislatura.
El PP, que ya había tanteado esa posibilidad, se muestra dispuesto a explorar todas las vías para acabar con el Gobierno más débil de los últimos años, especialmente tras la pérdida de apoyos parlamentarios del PSOE y los escándalos que salpican al entorno de Sánchez, incluida su esposa, Begoña Gómez.
Un Gobierno al borde del colapso
La ruptura de Junts deja a Pedro Sánchez en una posición extremadamente frágil. Sin los siete votos de Puigdemont, el Ejecutivo pierde una de sus patas esenciales en el Congreso, lo que compromete la aprobación de cualquier ley y abre la puerta a un adelanto electoral.
El presidente socialista enfrenta ahora el peor momento político de su mandato, acosado por los casos de corrupción internos, la crisis económica y el desgaste social por sus cesiones al independentismo. El anuncio de Puigdemont, además, reaviva la tensión territorial y devuelve al primer plano el debate sobre la fractura del Estado.
Mientras tanto, Junts espera movimientos concretos del PP, que podría encontrar en Puigdemont un aliado incómodo pero eficaz para poner fin al ciclo socialista. En palabras de un dirigente catalanista, «Sánchez ya no tiene nada que ofrecer; su tiempo se ha acabado».

