El PSOE abre la grieta contra Sánchez desde sus propias filas
Varios referentes históricos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), encabezados por el expresidente Felipe González y el actual presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, respaldarán de forma activa, aunque discreta, el movimiento promovido por el exministro Jordi Sevilla para rearmar ideológicamente al partido en torno a los valores socialdemócratas que lo definieron desde el Congreso de Suresnes (1974).
Según ha confirmado Vozpópuli, el proyecto de Sevilla no tiene como objetivo inmediato el relevo de Pedro Sánchez, sino abrir una reflexión interna de medio plazo. La idea es impulsar una corriente de opinión crítica que se distancie del modelo de partido actual, centrado en la figura del secretario general y sostenido por pactos que Sevilla y sus apoyos consideran “antagónicos” con el legado socialista.
Descontento creciente tras la debacle en Extremadura
La iniciativa de Sevilla llega tras los malos resultados del PSOE en las elecciones autonómicas extremeñas, donde el partido cayó más de 14 puntos y perdió más de 130.000 votos, provocando la dimisión del líder regional, Miguel Ángel Gallardo. El malestar entre dirigentes y veteranos se ha hecho evidente, y ha coincidido con una creciente sensación de desconexión entre la dirección federal y las bases.
Según distintas voces del entorno socialista, el proyecto de Sevilla no pretende forzar un choque frontal con Sánchez, al menos en esta etapa. La estrategia, insisten, pasa por desligarse del personalismo y del populismo que, a su juicio, ha degradado el modelo clásico de partido.
Felipe González, entusiasta; Guerra, escéptico
El expresidente Felipe González, uno de los principales impulsores del PSOE moderno, ha acogido la iniciativa con “entusiasmo”, consciente del papel que puede jugar en la recuperación del debate interno. En cambio, Alfonso Guerra, ex vicepresidente y uno de los históricos del partido, ha expresado sus dudas sobre la eficacia de una corriente interna, advirtiendo del férreo control que ejerce Sánchez sobre la estructura orgánica.
Para Guerra, el modelo actual del PSOE no deja espacio para una disidencia real dentro de los órganos oficiales del partido, como el Comité Federal o la Ejecutiva, donde —según fuentes consultadas— “nadie toma la palabra ni siquiera cuando los resultados son desastrosos”.
Asociaciones paralelas y apoyo territorial discreto
Mientras algunos dirigentes apuestan por la vía de la corriente oficial, otros como Juan Antonio Ruiz Castillo trabajan en la creación de asociaciones independientes, como la Asociación para el consenso social y la democracia, que celebrará sus primeros actos públicos en enero en Valladolid y el País Vasco.
Uno de los principales apoyos de Sevilla, aunque sin protagonismo explícito, es Emiliano García-Page, quien gobierna Castilla-La Mancha con mayoría absoluta y ha reiterado su rechazo a los pactos con el independentismo. Page, sin embargo, prefiere mantenerse al margen del liderazgo del movimiento, consciente de que cualquier implicación directa suya sería utilizada por la dirección federal como una maniobra de desestabilización.
Contexto: debilidad interna y ausencia de debate
El respaldo creciente a Sevilla se explica también por la ausencia de debate interno en la cúpula socialista. La dirección que encabeza Sánchez —afirman varios dirigentes— ha convertido los órganos del partido en estructuras inoperantes donde no se escuchan voces disidentes, ni siquiera tras resultados electorales como los de Extremadura, donde el PSOE sufrió una de sus mayores derrotas en la región.
La portavoz del partido, Montse Mínguez, llegó a declarar tras la Ejecutiva del lunes que el PSOE estaba “mejor que nunca”, una frase que, según varias fuentes críticas, refleja el grado de autoengaño en el que se mueve actualmente la dirección socialista.
¿Camino hacia el postsanchismo?
El surgimiento de esta corriente se interpreta como un intento de recuperación de la identidad original del PSOE, alejada del actual modelo de partido centrado en la figura de Pedro Sánchez. Si bien la militancia sigue respaldando mayoritariamente al actual secretario general, sectores relevantes dentro del partido consideran que se abre una ventana de oportunidad, sobre todo si se suceden nuevos fracasos electorales en Aragón, Castilla y León o Andalucía.
Los críticos insisten en que no buscan una batalla personal contra Sánchez, sino un replanteamiento de fondo del rumbo político, basado en el regreso a la socialdemocracia clásica y en la recuperación de una estructura interna deliberativa.