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Pedro Sánchez suplica a Junts mantener la estabilidad tras su bloqueo

El presidente del Gobierno ha defendido la necesidad de un Estado fuerte y ha pedido unidad a sus socios parlamentarios, especialmente a Junts, en medio de la crisis política que amenaza la estabilidad del Ejecutivo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno. / Eduardo Parra
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno. / Eduardo Parra

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha roto su silencio institucional para rogar públicamente a Junts —el partido liderado por el fugado Carles Puigdemont— que recupere el «espíritu de acuerdo» que permitió su investidura, en un intento desesperado por evitar el colapso de la legislatura. Lo ha hecho desde el Congreso de los Diputados, en una comparecencia a petición propia, tras las advertencias de bloqueo total por parte de los independentistas catalanes.

Apelación directa al secesionismo para resistir

«Apelo al espíritu del acuerdo, porque la suerte de mucha gente depende de lo que aquí se aprueba», ha dicho Sánchez, apelando directamente a Junts para que reconsidere su veto parlamentario. El líder del Ejecutivo ha insistido en que lo fundamental es «mejorar la vida de los conciudadanos», y ha querido presentarse como el garante de una política «con mayúsculas, al servicio de todos», pese a las grietas de su mayoría.

Ataques al PP: “Oposición destructiva y rendida a la ultraderecha”

A la vez que suplicaba apoyo a Junts, Sánchez ha lanzado duras acusaciones contra el Partido Popular, al que ha calificado de “oposición destructiva” que no ha sabido estar a la altura en los momentos de crisis. Ha arremetido contra Alberto Núñez Feijóo asegurando que su partido “ni arrimó el hombro cuando la coyuntura lo exigía” y que está “abandonado al esperpento y rendido a la ultraderecha”.

Ha denunciado lo que considera un “colapso político e intelectual” del PP, asegurando que no existe un proyecto político coherente tras el poder institucional que ostentan en numerosas comunidades autónomas. Para el presidente, las ideas de los populares «son mantras equivocados», sin capacidad para dar respuesta a los retos del país.

Defensa del intervencionismo estatal

Sánchez ha justificado su modelo de gestión defendiendo un papel activo del Estado: «Hay fallos que solo con intervención pública pueden subsanarse». Ha puesto como ejemplos la crisis climática, la pandemia sanitaria o el problema habitacional, subrayando que es “imperativo” un Estado del bienestar robusto.

«Este Gobierno, con todas las dificultades posibles, ha logrado mejorar la vida de la gente», ha proclamado, insistiendo en que la estabilidad no depende de mayorías absolutas, sino de las políticas que se aprueban.

Presume de parlamentarismo mientras se resquebraja su mayoría

En un momento de extrema debilidad parlamentaria, Sánchez ha presumido de su condición de presidente sin mayoría sólida: «No ha habido un Gobierno tan parlamentario como el que me honra presidir». Unas palabras que han provocado reacciones de sorpresa e ironía en la bancada de la oposición, en plena crisis de apoyo con sus socios de investidura.

La comparecencia ha tenido lugar para informar sobre las últimas cumbres internacionales y la situación de los servicios públicos, pero el telón de fondo ha sido la acumulación de escándalos que salpican a su Ejecutivo, al PSOE y a su entorno personal y familiar. El PP había reclamado que rindiera cuentas por estos asuntos y por la pérdida de apoyos parlamentarios clave.

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