El “manual Zapatero” vuelve a Moncloa: la estrategia de Sánchez para cohesionar a la izquierda
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está recuperando varias de las claves políticas que llevaron a José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa en 2004, especialmente el uso del lema “no a la guerra” como elemento de movilización del electorado progresista.
El contexto internacional actual, marcado por la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, ha permitido al Ejecutivo volver a situar ese mensaje en el centro del debate político, según publica VozPopuli.
Hace 22 años, el rechazo social a la guerra de Irak se convirtió en uno de los motores políticos que impulsaron la victoria electoral del PSOE.
Ahora, en Moncloa, consideran que ese mismo marco político puede volver a conectar con una parte importante del electorado de izquierdas.
Una agenda legislativa similar a la del primer zapaterismo
Otro de los paralelismos entre ambos ciclos políticos se encuentra en la agenda legislativa de carácter social y cultural.
Durante su primera legislatura, Zapatero impulsó varias reformas que marcaron el nuevo rumbo político del país, entre ellas:
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La aprobación del matrimonio igualitario
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La Ley de Memoria Histórica
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La reforma de la legislación sobre el aborto
Desde su llegada al poder en 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez ha desarrollado una agenda similar basada en:
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La ampliación de la Ley de Memoria Democrática
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La agenda feminista y de igualdad
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La defensa y ampliación de derechos sociales
El Ejecutivo incluso ha planteado blindar constitucionalmente el derecho al aborto, una propuesta que refuerza la dimensión simbólica de su agenda legislativa.
La memoria democrática como eje político
La política de memoria histórica es uno de los elementos donde la continuidad entre ambos periodos resulta más evidente.
La Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero en 2007 estableció el marco legal para abordar las políticas públicas relacionadas con el franquismo y las víctimas de la dictadura.
El Gobierno de Sánchez ha ido más allá con la Ley de Memoria Democrática, que amplía ese marco normativo y crea nuevos instrumentos jurídicos y administrativos para desarrollar esas políticas.
En la práctica, se trata de una segunda generación de políticas de memoria histórica dentro del ciclo político iniciado hace dos décadas.
El encaje territorial con Cataluña
El terreno territorial constituye otro punto de conexión entre ambos gobiernos.
Zapatero intentó rebajar el conflicto político en Cataluña mediante la aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía en 2006.
Aunque el recorte posterior del Tribunal Constitucional en 2010 reabrió el conflicto, aquella estrategia buscaba reducir la tensión mediante acuerdos institucionales.
Sánchez ha seguido una lógica similar, aunque con herramientas distintas.
Entre las medidas adoptadas se encuentran:
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Los acuerdos parlamentarios con partidos independentistas
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La negociación de una financiación singular para Cataluña
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La política de diálogo institucional con el Govern
El objetivo de estas iniciativas es rebajar la presión política en el conflicto territorial.
Gobernar sin mayoría absoluta
También existen similitudes en la forma de gobernar.
Durante su primera legislatura, Zapatero gobernó sin mayoría absoluta, apoyándose en acuerdos parlamentarios con:
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CiU
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ERC
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PNV
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Izquierda Unida
El Gobierno de Pedro Sánchez opera en un escenario todavía más fragmentado.
Su mayoría parlamentaria depende de acuerdos con una amplia variedad de partidos, entre ellos:
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ERC
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PNV
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Bildu
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BNG
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Junts
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Podemos
Esta aritmética obliga al Ejecutivo a negociar cada votación en el Congreso, lo que convierte la gestión parlamentaria en una tarea constante.
El peso del liderazgo presidencial
Otro de los paralelismos entre ambos ciclos es el refuerzo del liderazgo presidencial dentro del PSOE.
Zapatero consolidó rápidamente su control sobre el partido durante su primera legislatura.
Sánchez ha seguido un proceso similar tras la crisis interna del PSOE en 2016 y su regreso a la secretaría general en 2017.
Desde entonces, el partido funciona en gran medida alineado con el liderazgo del presidente del Gobierno.
Una política exterior con perfil propio
La política internacional también presenta algunos puntos de contacto.
Zapatero marcó distancia con Estados Unidos cuando decidió retirar las tropas españolas de Irak en 2004.
Sánchez ha optado por una estrategia similar en determinados momentos de la actual crisis internacional.
El Gobierno ha evitado alinearse completamente con la estrategia estadounidense frente a Irán, una posición que ha generado tensiones diplomáticas con Washington.
Un modelo político que Moncloa cree que aún funciona
En conjunto, la estrategia de Pedro Sánchez muestra varios elementos que recuerdan al ciclo político iniciado por Zapatero hace dos décadas.
Entre ellos destacan:
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El uso del “no a la guerra” como marco político
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Una agenda legislativa progresista
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La gestión flexible de una mayoría parlamentaria diversa
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Un liderazgo presidencial fuerte dentro del partido
En Moncloa consideran que ese modelo todavía puede funcionar para mantener cohesionado al electorado de izquierdas, incluso en un escenario político más fragmentado que el de principios de los años 2000.