Miedo a las urnas en el Gobierno

El hundimiento del PSOE empuja a Sánchez a estirar la legislatura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP
En Moncloa ya se analiza la posibilidad de estirar la legislatura como única vía para ganar tiempo frente a un panorama electoral devastador para el PSOE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estudia la posibilidad de retrasar la convocatoria de elecciones generales hasta noviembre de 2027 ante la irrelevancia electoral del PSOE, un escenario que ha ganado peso tras el desastre electoral en Aragón. Así se abordó recientemente en una reunión en el Palacio de la Moncloa, según fuentes socialistas, aunque el debate fue aparcado al considerar que no es una prioridad inmediata, según publica The Objective.

De acuerdo con estas fuentes, el Gobierno maneja este escenario como una opción legalmente viable. Aunque niegan la existencia de un informe específico de la Abogacía del Estado, sí admiten la presencia de informes jurídicos que permitirían retrasar la cita con las urnas, computando la duración del mandato desde la investidura y no desde la fecha de las elecciones.

La investidura de Pedro Sánchez, celebrada el 16 de noviembre de 2023, es el punto de partida que utiliza el núcleo duro de Moncloa para sostener que el plazo máximo para convocar elecciones podría extenderse hasta noviembre de 2027, y no limitarse a julio, cuando se cumplirían cuatro años de los comicios.

Desde el entorno presidencial se apoyan en una interpretación flexible del artículo 68 de la Constitución Española, que fija la duración del mandato del Congreso en cuatro años, pero no concreta si este plazo debe contarse desde la elección en las urnas o desde la constitución efectiva de la Cámara. Además, el margen legal de entre 30 y 60 días para celebrar elecciones tras la disolución permitiría, incluso en el escenario más restrictivo, retrasar los comicios hasta septiembre de 2027.

En Moncloa reconocen que existen interpretaciones jurídicas abiertas, similares a las que se aplican en otros aspectos constitucionales como la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Pese a ello, insisten en que el debate sobre el calendario electoral ha sido pospuesto y no figura entre las prioridades actuales del Ejecutivo.

La desconexión entre el Gobierno y el PSOE se ha intensificado tras las derrotas electorales en Aragón y Extremadura. Hasta hace semanas, sectores internos del partido asumían un adelanto electoral en 2026, e incluso contemplaban una convocatoria antes. Sin embargo, ese escenario ha quedado desdibujado.

El auge de Vox y su consolidación como alternativa al PP ha alterado los cálculos. En el PSOE crece la convicción de que no existe una ventana de oportunidad electoral para Sánchez y que el presidente actuará en función de su interés político personal, no del partido. En este contexto, la estrategia pasa por resistir hasta el final de la legislatura.

Las proyecciones internas apuntan a una mayoría consolidada de PP y Vox, con una caída sostenida de las izquierdas y el sorpasso de Vox al PSOE en ciudades de tamaño medio. Un escenario que deja a los socialistas sin margen para una recuperación a corto plazo.

Ante este panorama, el retraso máximo de las elecciones generales se perfila como la única opción para ganar tiempo y esperar un cambio en el clima político y demoscópico. Una posibilidad que, según fuentes gubernamentales, ya ha sido puesta sobre la mesa en Moncloa.