Moncloa cierra filas

El Gobierno blinda a Marlaska tras el escándalo que sacude a la Policía

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

Pese a la presión del PP, el Gobierno mantiene su apoyo total a Marlaska y sostiene que el episodio no compromete la gestión del Ministerio del Interior ni la continuidad del ministro

El Gobierno ha cerrado filas en torno al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tras la dimisión del director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, acusado de agresión sexual por una inspectora. Todo el Ejecutivo respalda sin matices la versión ofrecida por Interior y sostiene que se actuó con «contundencia» desde el primer momento.

La denuncia contra el hasta ahora DAO de la Policía Nacional ha provocado una fuerte sacudida política, pero Moncloa insiste en que el ministro desconocía los hechos hasta que trascendieron públicamente. Según el relato oficial, el mando policial fue apartado de inmediato en cuanto se tuvo conocimiento de la querella.

Respaldo total del Gobierno a Marlaska

El presidente del Gobierno mantiene su apoyo absoluto al titular de Interior. En el Ejecutivo subrayan que no existe ningún indicio de encubrimiento y que el caso llegó al Ministerio al mismo tiempo que a la opinión pública.

«Confianza total en Marlaska», repiten fuentes gubernamentales, que enmarcan la ofensiva del Partido Popular en una estrategia política para desgastar al Ejecutivo. Los populares exigen la dimisión del ministro al considerar que no puede desvincularse de lo ocurrido con su colaborador más estrecho.

El propio Fernando Grande-Marlaska afirmó en el Congreso que habría pedido la renuncia del mando policial en cuanto tuvo conocimiento de los hechos y aseguró que dimitiría si la víctima considera que no ha estado a la altura.

Investigación interna y presión del PP

Tras la salida del director adjunto operativo, Interior ha abierto una investigación interna para esclarecer si algún miembro de la cúpula policial conocía previamente la denuncia.

El Gobierno intenta acotar la dimensión institucional del caso y trasladar el foco al ámbito judicial. La tesis de Moncloa es que se trata de un comportamiento individual que no compromete la responsabilidad política del ministro.

Desde la oposición, el PP sostiene que la acumulación de polémicas debilita la posición de Marlaska en Interior y exige explicaciones más detalladas sobre la gestión de la crisis.

Una estrategia de resistencia política

El cierre de filas no es nuevo. Marlaska es uno de los ministros más veteranos del gabinete y ha superado anteriores crisis con el respaldo directo de Pedro Sánchez. La estrategia vuelve a repetirse: sostener al ministro mientras no exista una responsabilidad directa acreditada y dejar el desenlace en manos de los tribunales.

Con esta decisión, el Gobierno reafirma su modelo de gestión de crisis: blindaje político interno, traslado del debate al terreno judicial y confrontación directa con la oposición.