Feijóo mueve ficha: sondea una moción de censura contra Sánchez
El ingreso en prisión del ex número dos del PSOE por una presunta trama criminal agita el tablero político. El PP explora los apoyos necesarios para acabar con un Gobierno acorralado por la corrupción.
El ingreso en prisión sin fianza de Santos Cerdán, hasta hace solo unos días secretario de Organización del PSOE y hombre de absoluta confianza de Pedro Sánchez, ha marcado un antes y un después en la crisis política que atraviesa el Gobierno. A ojos del Partido Popular, la detención de quien fue el número dos del partido es el detonante de una situación institucional insostenible. Y por ello, su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha comenzado a mover ficha: el presidente del PP ha ordenado a su portavoz parlamentario, Miguel Tellado, que sondee entre los socios de Sánchez la viabilidad de una moción de censura.
La iniciativa, todavía en fase de exploración, busca medir el compromiso real de los partidos que hasta ahora han sostenido al presidente en la Moncloa, al margen de EH Bildu, que queda fuera del contacto por razones obvias. Según fuentes del PP, no se trata de pedir apoyo directamente, sino de "escuchar" y "evaluar" si el respaldo a Sánchez sigue intacto después de que uno de sus principales dirigentes haya ingresado en la cárcel por delitos de organización criminal, cohecho y tráfico de influencias.
Sánchez, manchado por su silencio
Feijóo ha sido contundente: «Sánchez pretende seguir en el poder con su número dos durmiendo en prisión», y eso —en palabras del líder de la oposición— es una prueba irrefutable del deterioro ético del Ejecutivo. El popular ha recordado que fue el propio Sánchez quien ratificó a Cerdán hace apenas seis meses como su número dos, y ahora ese mismo dirigente ha sido enviado a Soto del Real por orden del Tribunal Supremo, acusado de actuar como recaudador de comisiones ilegales a través de contratos públicos amañados.
«Solo queda una opción: dimisión y elecciones. Si no lo contempla, carece de cualquier sentido de la realidad», remarcó Feijóo a través de sus redes sociales.
Las reacciones no se han hecho esperar. Mientras el PSOE continúa escudándose en el relato de la «cacería política», y Pedro Sánchez guarda silencio, el malestar en el bloque de investidura crece. ¿Podrá sostenerse un Gobierno bajo sospecha, con dos de sus últimos secretarios de Organización implicados hasta el cuello en tramas corruptas? La pregunta ya circula no solo entre la oposición, sino también entre voces críticas del propio PSOE.
Cerdán, recaudador de la trama
Según el auto del juez del Tribunal Supremo, Santos Cerdán era el encargado de pedir dinero a las constructoras favorecidas con adjudicaciones públicas. El objetivo no era otro que recaudar cantidades ilegales para su posterior reparto entre miembros de la red, una red que —según los informes de la Guardia Civil— habría acumulado un “botín” de más de cinco millones de euros. El papel de Cerdán como “recaudador” lo sitúa en el epicentro de lo que la UCO ya define como una organización criminal perfectamente estructurada dentro del PSOE.
Desde que Cerdán dimitió hace menos de dos semanas, el relato del Gobierno ha oscilado entre la sorpresa fingida y el distanciamiento artificial. Sánchez, en una rueda de prensa, llegó a decir que se sentía “traicionado”. Pero para el PP, ese discurso es inverosímil. Nadie en su sano juicio puede aceptar que un secretario general de partido no supiera qué hacía su número dos en los despachos. Y mucho menos cuando la trama afecta directamente a la financiación interna del partido.
El PSOE, cercado por su pasado reciente
Con Ábalos expulsado, Cerdán encarcelado y la UCO apuntando a una posible financiación irregular del partido, el PSOE se enfrenta al momento más delicado desde la moción de censura que llevó a Sánchez al poder en 2018. Entonces, el argumento fue el escándalo de corrupción del PP por el caso Gürtel. Hoy, las tornas se han invertido y es el PSOE quien tiene que explicar qué hacía su secretario de Organización repartiendo contratos, sobres y presionando a empresarios para recaudar “el impuesto”.
El hecho de que Santos Cerdán durmiese este lunes en prisión preventiva ha provocado una fuerte conmoción en el entorno socialista. Según el juez, el dirigente navarro no solo habría intervenido en amaños, sino que era pieza clave en el entramado. Como recordó la Fiscalía, su figura fue “decisiva” para pedir a las constructoras “las cantidades adeudadas”.
El calendario político se acelera
En paralelo, el PP también ha iniciado su renovación interna, con la salida de Cuca Gamarra de la secretaría general. Aunque seguirá en el núcleo duro de Feijóo, el relevo se interpreta como un gesto de que el partido prepara una nueva etapa, posiblemente más combativa, con un liderazgo más cohesionado y dispuesto a aprovechar la debilidad creciente del Gobierno.
Todo ello ocurre mientras Pedro Sánchez trata de aferrarse al cargo. El presidente parece dispuesto a resistir a toda costa, incluso con dos de sus excolaboradores más cercanos manchados por la sombra de la corrupción. Pero el clima empieza a cambiar. La moción de censura ya no es una amenaza simbólica, sino una posibilidad tangible. A Feijóo le faltarían ahora solo cuatro votos para poder activarla con garantías.
La pregunta ya no es si la legislatura está agotada, sino cuándo y cómo terminará. La prisión de Cerdán ha roto una barrera psicológica: un secretario de Organización del PSOE entre rejas, acusado de corrupción institucional. La Moncloa tiembla, y Feijóo toma posiciones.