Sánchez resiste entre escándalos: esposa, hermano, Ábalos y el PSOE bajo sospecha
Se cumplen dos años desde la investidura de Pedro Sánchez, un hito que llevó por primera vez al Gobierno a la segunda fuerza política mediante un pacto con fuerzas independentistas. Aquel acuerdo, asentado sobre la Ley de Amnistía, provocó grandes movilizaciones impulsadas por el PP, que tachó la norma de «inconstitucional» y «traición».
En la víspera de la investidura, miles de ciudadanos protestaron contra el pacto con Junts, que había permitido a Sánchez transformar «la necesidad en virtud». El presidente sabía que superar la investidura era el escollo decisivo, porque la democracia española otorga amplios poderes al jefe del Ejecutivo: solo puede ser removido mediante moción de censura, cuestión de confianza o disolución anticipada, y las dos últimas dependen solo de él.
Contrariamente a lo que mantenían Puigdemont y la oposición, se ha demostrado que Junts no puede forzar elecciones salvo que pactara una moción de censura con PP y Vox.
Dos años marcados por un cerco judicial y una resistencia política inédita
El recorrido de estos dos años ha sido una sucesión de crisis: investigaciones que han afectado a la esposa del presidente, a su hermano, al fiscal general del Estado, además del ingreso en prisión del secretario de Organización del PSOE por corrupción y el procesamiento del exministro José Luis Ábalos.
El caso Koldo y el trato hacia varias mujeres ventilado en la causa golpearon el relato feminista del Gobierno. A ello se sumaron derrotas parlamentarias y una oposición «sin piedad», salvo en el acuerdo para renovar el CGPJ.
Pese a la presión, Sánchez sigue decidido a agotar la legislatura y, según el Ejecutivo, podría convertirse en 2026 en el presidente más longevo de la democracia, solo por detrás de Felipe González.
Aval europeo a la amnistía: el «regalo» político inesperado
Coincidiendo con este aniversario, el abogado general del TSJUE dictaminó que la amnistía española no vulnera el Derecho de la Unión ni constituye una autoamnistía, desmantelando la principal línea de ataque del PP y del propio González.
Fuentes próximas a Moncloa lo describen como un impulso notable para el presidente.
Según estas fuentes, «lo más notable de estos dos años ha sido la fortaleza personal y determinación política de Pedro Sánchez. Llegará a las elecciones en su mejor momento (…) La economía funciona. La vivienda será lo único que importe electoralmente. Y a Feijóo no le va bien, no sabe qué hacer con Vox».
Ausencia de oposición interna y una estrategia basada en la normalización de crisis
En el plano orgánico, Sánchez sigue sin apenas contestación interna. Solo Emiliano García-Page mantiene el desacuerdo, mientras ninguna otra figura reclama responsabilidades por los nombramientos encadenados de dirigentes del partido implicados en corrupción.
Dirigentes socialistas destacan que el presidente posee una habilidad excepcional:
«Tiene la capacidad de normalizar situaciones anómalas y de resistir ofensivas que a cualquier otro le habrían obligado a dimitir».
Según estas fuentes, esa capacidad se ve reforzada por «la oposición destructiva y muy desagradable» y por «la debilidad de Feijóo, que no convence ni a los suyos».
Moncloa se propone continuar su agenda: «Seguiremos aprobando leyes como desde 2018»
Pese al bloqueo parlamentario provocado por el momento electoral de Junts, fuentes de la Presidencia sostienen que el Gobierno continuará su actividad legislativa:
«Vamos a seguir trabajando para conseguir mayorías y aprobar leyes, como hemos hecho desde 2018, a pesar del impasse en el que se encuentra Junts».
Con esta perspectiva, Sánchez encara la segunda mitad de legislatura convencido de que, pese al desgaste acumulado en el frente judicial y político, llegará a las elecciones con opciones reales de competir y, según afirma su entorno, «en las mejores condiciones».