45 muertos y ni una dimisión: Sánchez responde con eslóganes desde Bruselas
Cinco días después del trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), que ha costado la vida a 45 personas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reaparecido públicamente desde Bruselas. Lejos de ofrecer explicaciones concretas o asumir responsabilidades, Sánchez ha optado por un discurso cargado de eslóganes, apelaciones a la "transparencia" y defensa de la alta velocidad como un "orgullo nacional".
En una breve comparecencia desde la capital comunitaria, donde participaba en el Consejo Europeo, el presidente ha prometido que las víctimas "van a poder contar con el Gobierno, ayudando en lo que haga falta". Ha asegurado también que "desde el primer minuto" se ha actuado con responsabilidad, pero sin mencionar ni una sola dimisión en su gabinete o en las empresas públicas implicadas.
Ni ceses, ni autocrítica
A pesar de la magnitud del desastre, el peor siniestro ferroviario desde Angrois, ni el ministro de Transportes, Óscar Puente, ni ningún alto cargo de Adif o Renfe ha presentado su dimisión. Las explicaciones del Ejecutivo se han centrado en pedir "prudencia", evitar "especulaciones" y apelar a una investigación técnica que, según el Gobierno, aclarará lo sucedido.
Las preguntas clave siguen sin respuesta: ¿por qué se permitió circular sobre una vía donde se habían detectado anomalías días antes? ¿Por qué no se activaron los protocolos de emergencia a tiempo? ¿Por qué el segundo tren implicado tardó una hora en ser localizado?
Sánchez se escuda en la UE y ataca a Trump
En un intento de desviar el foco del accidente, Sánchez aprovechó su intervención para cargar contra el expresidente de EE.UU., Donald Trump, al que acusó de "no respetar el derecho internacional". También habló de Defensa, de Mercosur, de China... de casi todo, excepto de asumir algún tipo de responsabilidad política por los 45 muertos del pasado domingo.
"Vamos a trabajar para que la ciudadanía recupere la confianza en la alta velocidad, que es un orgullo nacional", insistió Sánchez, sin mencionar las advertencias previas de los maquinistas sobre el deterioro de la vía, ni las irregularidades técnicas reveladas por la investigación del CIAF.
Una tragedia sin responsables
Desde el domingo, han sido muchas las voces —sindicatos, víctimas, técnicos— que han señalado que el accidente pudo haberse evitado. Pero el Gobierno ha evitado cualquier asunción política de responsabilidades, amparándose en que la investigación está en curso. Mientras tanto, las familias entierran a sus muertos y cientos de heridos luchan por recuperarse.
La pregunta que muchos se hacen ahora es clara: ¿cuántas vidas más se necesitarán para que alguien dimita?