Fracasa el intento de unidad en el PRC: los cuatro aspirantes se mantienen en la carrera por liderar el partido
El intento de evitar una batalla interna en el PRC ha fracasado | Sin acuerdos, sin gestos de integración y con las tensiones latentes, los cuatro aspirantes siguen adelante en su pulso por liderar el partido. Revilla, por primera vez, no impone orden
En plena tormenta mediática por la demanda del Rey emérito a Miguel Ángel Revilla, el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) vivió este martes su propio seísmo interno. Mientras las portadas nacionales abrían con el último episodio judicial del expresidente cántabro, en la sede del PRC se escenificaba el desencuentro entre los cuatro candidatos a sucederle como cartel electoral para 2027: Paula Fernández, Pablo Diestro, Javier López Estrada y Guillermo Blanco.
Durante una hora de reunión, los cuatro aspirantes se sentaron por primera vez en la misma mesa desde que registraron sus candidaturas. El objetivo era claro y reiterado por el propio Revilla en numerosas ocasiones: evitar las primarias con un acuerdo de unidad. Pero, como era previsible, no lo lograron.
Sin acuerdo y sin propuestas
Lejos de cualquier intento real de pacto, la reunión se limitó a una escenificación sin negociación, sin intercambios de propuestas y sin voluntad política de ceder. Ninguno de los candidatos planteó la posibilidad de fusionar listas o alcanzar una candidatura de consenso. Cada uno mantiene su apuesta individual y todo apunta a que será la militancia, en unas primarias previstas para el 4 de mayo, quien tenga que resolver la pugna.
Desde el PRC se intentó proyectar una imagen de cordialidad con un comunicado en el que se subraya que “los aspirantes han reafirmado su voluntad de contribuir al mejor futuro para el PRC” y su intención de “reforzar la organización y acercarla a la ciudadanía”. Sin embargo, la realidad interna es bien distinta: las tensiones, los reproches soterrados y la falta de liderazgo claro dibujan un escenario inédito en la historia reciente del partido.
División y cálculo interno
La convocatoria inicial de la reunión, promovida por Pablo Diestro sin el visto bueno del partido, generó malestar en los otros aspirantes, que consideraron que no le correspondía dar ese paso. Finalmente, la dirección regional tomó el control, pero la iniciativa ya había evidenciado las fricciones y las desconfianzas entre los contendientes.
El viernes será el primer corte: cada aspirante necesitará el 20% de los avales de los 80 miembros de la Ejecutiva para continuar en la carrera. El voto será secreto y en urna, lo que añade incertidumbre a los movimientos que ya se están produciendo a puerta cerrada. La búsqueda de apoyos es intensa y las cuentas son ajustadas.
El peso del Besaya y el riesgo de fractura
Con cerca de 2.500 afiliados del PRC concentrados en la comarca del Besaya, el equilibrio territorial adquiere un peso crítico. Diestro (Reocín), Blanco (Suances) y López Estrada (Torrelavega) proceden de esta zona, lo que aumenta la competencia directa y el riesgo de que el voto se fracture entre candidaturas con bases similares.
Por su parte, Paula Fernández busca proyectarse como un perfil de consenso, pero no logra despegar con claridad en un contexto en el que los apoyos se reparten de forma muy fragmentada. Revilla, que aspiraba a una sucesión ordenada, se enfrenta ahora al riesgo de que su partido se vea abocado a una batalla interna sin precedentes.
Un partido en terreno desconocido
El PRC, históricamente cohesionado en torno a la figura de Revilla, entra en un territorio que nunca ha pisado: una contienda abierta, sin liderazgo unificador y con tensiones internas cada vez más evidentes. Aunque todos los candidatos repiten el mantra de evitar “errores de otros partidos”, como el PSOE con sus fracturas internas, el paralelismo es cada día más inevitable.
Con las primarias casi garantizadas y una campaña interna en ciernes, el PRC inicia una etapa de redefinición. Las declaraciones institucionales llaman al respeto y a la unidad, pero lo cierto es que la batalla por el control del partido ya ha comenzado.