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López Estrada entra en la carrera del PRC... pero ¿trae algo nuevo o solo más de lo mismo?

El alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, formaliza su candidatura. / RRSS

Con la inscripción de López Estrada, el PRC añade otro nombre a su proceso de primarias, pero no una nueva visión | El partido regionalista, huérfano de Revilla, parece más preocupado por gestionar su herencia que por construir el futuro

Con la inscripción de Javier López Estrada como candidato oficial a suceder a Miguel Ángel Revilla, el proceso de primarias en el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) suma ya tres nombres y confirma lo que desde hace tiempo era evidente: el PRC encara una sucesión sin rumbo claro y con muchas caras conocidas pero pocas ideas nuevas.

El actual alcalde de Torrelavega y diputado autonómico registró este jueves su candidatura, asegurando tener "los avales necesarios y el apoyo del partido a nivel local y urbano". Con este movimiento, se une a la lista de aspirantes encabezada por Paula Fernández (exconsejera y diputada) y Pablo Diestro (alcalde de Reocín), mientras que Guillermo Blanco aún no ha formalizado su postulación pero se perfila como el cuarto contendiente.

López Estrada, que reivindica su experiencia al frente del Ayuntamiento torrelaveguense, apela a la combinación del mundo rural y el ámbito urbano como clave del regionalismo del futuro. Sin embargo, su discurso no difiere sustancialmente del que el PRC lleva repitiendo desde hace décadas: Cantabria como eje único, tradición, consenso, y defensa del “modelo Revilla” sin una verdadera autocrítica ni actualización del proyecto.

“Tenemos que tener el arraigo que tenemos en los pueblos en las grandes ciudades”, señaló, sin aportar medidas concretas para lograr ese objetivo, más allá de vagas apelaciones a la unidad del partido y la identidad cántabra.

La herencia de Revilla pesa... demasiado

Desde la salida de Revilla del primer plano institucional, el PRC ha entrado en una etapa de transición incierta. El liderazgo carismático del expresidente, que centralizó decisiones durante cuatro décadas, ha dejado al partido sin estructuras modernas ni con una verdadera cultura de debate interno.

De ahí que el actual proceso de primarias no esté resultando un ejercicio de renovación, sino una pugna entre nombres del aparato, todos ligados de una forma u otra al legado político del propio Revilla.

López Estrada, que se define como representante de una "nueva generación", no puede desligarse de ese marco. Su gestión en Torrelavega, si bien discreta, no ha supuesto una transformación profunda de la ciudad, y ha estado marcada por la dependencia de los pactos de gobierno y la continuidad de proyectos iniciados en anteriores legislaturas.

Consenso o cálculo interno

El alcalde ha hecho un guiño a la opción de una candidatura única —deseo declarado por Revilla— al señalar que “en política hay que llegar a acuerdos”, y que “si la negociación se basa en ideales comunes, contará con nosotros”. Pero esa predisposición parece más un movimiento táctico que una convicción real.

El viernes concluye el plazo de presentación de candidaturas. Si se mantiene la pluralidad actual, se abrirá un proceso de recogida de avales que podría reducir la lista de candidatos, exigiendo un 20% de apoyos dentro de la Ejecutiva regionalista. No obstante, todo apunta a que las estructuras internas del PRC seguirán funcionando con el mismo control orgánico de siempre, lo que podría condicionar el desenlace del proceso.

El PRC, ante su mayor reto

Lo que está en juego no es solo un relevo de personas, sino la viabilidad de un proyecto político que ha sido incapaz de renovarse, que lleva tiempo sin agenda ni propuestas claras para los grandes retos de Cantabria, y que fue desplazado por los ciudadanos en 2023, tras más de veinte años en el poder.

La llegada de Buruaga al Gobierno ha demostrado que es posible gobernar con seriedad, con medidas de calado como la Ley de Simplificación Administrativa o la defensa firme del mundo rural, sin necesidad de gestos populistas ni anuncios vacíos. Mientras tanto, el PRC sigue buscando un heredero, pero no parece buscar un futuro.

López Estrada, con un discurso continuista y centrado en el "consenso", no rompe con el pasado ni plantea soluciones nuevas. En definitiva, es más de lo mismo, en un momento en que Cantabria necesita algo distinto.