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Fracasa el intento de consenso en el PRC: los militantes elegirán entre Fernández y Diestro

Paula Fernández y Pablo Diestro, los candidatos que quedan a la sucesión de Miguel Ángel Revilla. / PRC
Será la primera vez en más de cuatro décadas que la militancia elige en las urnas al candidato a la presidencia de Cantabria

La unidad que predicaba Revilla no ha sido suficiente. Tras semanas de incertidumbre, negociaciones discretas y muchas apelaciones públicas a evitar una “fractura”, el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) confirma lo que ya era un secreto a voces: habrá primarias el próximo 4 de mayo para elegir candidato electoral a las autonómicas de 2027. Y no por voluntad de integración, sino por ausencia de acuerdo entre los dos aspirantes que superaron el corte de los avales: Paula Fernández y Pablo Diestro.

El partido se adentra así en terreno desconocido. Por primera vez en su historia, los cerca de 10.000 militantes regionalistas tendrán que decidir entre dos nombres con trayectorias y respaldos muy distintos, en un proceso que amenaza con fracturar la imagen de bloque unido que ha tratado de proyectar durante años la formación.

Sin acuerdo, pese a los llamamientos

Paula Fernández, exconsejera y vicesecretaria general de Organización, ha sido la encargada de confirmar ante los medios lo que se intuía desde la pasada semana: “No ha sido posible un acuerdo”, aunque “no será por mi esfuerzo de intentar lograrlo”, declaró. Con 34 avales frente a los 16 de Diestro, Fernández parte como favorita, pero sin el respaldo unánime que Revilla había pedido para evitar una “campaña interna que desgaste al partido”.

Pablo Diestro, por su parte, ya había dejado entrever en redes sociales su negativa a retirarse, insistiendo en que “la militancia debe tener la última palabra”. Su publicación en Facebook, titulada precisamente “La militancia lo primero”, dejó claro que no contempla retirarse para facilitar una candidatura única.

Tensión contenida en la campaña

Aunque ambos candidatos han insistido en mantener un tono conciliador, la tensión es evidente. Fernández advierte que su campaña no será “contra nadie”, pero ya trabaja en un decálogo de futuro para el PRC, dando por hecho que se erige como referente de continuidad y modernización del proyecto regionalista.

En contraste, Diestro apela a las bases, a la regeneración y al fin de los acuerdos de despacho, en una estrategia que busca conectar con sectores más jóvenes o críticos del partido, particularmente en comarcas como el Besaya, su feudo territorial.

Un partido ante el espejo

La decisión de mantener a Miguel Ángel Revilla como secretario general hasta finales de 2026 complica aún más el equilibrio interno. Mientras el candidato electo el 4 de mayo será el rostro visible del PRC en 2027, el control del aparato seguirá en manos del veterano líder, que ya ha reiterado su “neutralidad”, aunque todos los aspirantes le reconocen como figura determinante.

Fernández ha dejado abierta la posibilidad de modificar los estatutos para separar la figura del secretario general y del candidato electoral, lo que supondría un giro de calado en la estructura del PRC. Sin embargo, ha evitado posicionarse con claridad sobre esta reforma, que, de consolidarse, supondría enterrar el modelo hiperliderado que caracterizó el “revillismo” durante décadas.

El PRC, entre el desgaste y la oportunidad

Lo que está en juego no es solo un nombre, sino el futuro de un partido que, fuera del poder y sin su figura fundacional como cabeza de cartel, entra en una etapa de incierto resultado electoral. Fernández defiende que “el Gobierno del PP no arranca” y que “la sanidad, la educación y la dependencia están peor que nunca”. Pero el discurso ya no resuena con la fuerza de otros tiempos: fuera del Gobierno, los regionalistas carecen de altavoz institucional y enfrentan una reorganización forzada.

Para el PP cántabro, este proceso supone una oportunidad política. La imagen de orden, estabilidad y gestión eficaz que proyecta el Ejecutivo de María José Sáenz de Buruaga contrasta con el ajuste de cuentas silencioso que vive hoy el PRC.

La campaña interna comenzará oficialmente el 21 de abril y terminará el 2 de mayo. El 3 será jornada de reflexión y el 4, las votaciones. El 18 de mayo se proclamará al candidato en el congreso extraordinario.

No habrá tregua: con el PSOE en plena recomposición y Vox contenido en las encuestas, el PP observa desde la distancia cómo el PRC empieza a mirarse al espejo... y no todos se reconocen en el reflejo.