¿Te imaginas recorrer una fortaleza medieval intacta en Cantabria? Este es el lugar
La Torre de Velo, también conocida como Torre de Santiyán, es uno de los monumentos más representativos de la arquitectura medieval en Cantabria. Situada en el barrio de Velo de Arce, en Puente Arce, esta impresionante atalaya ha sido testigo de siglos de historia y cambios arquitectónicos. Su fascinante estructura y su relevancia histórica hacen de ella un sitio único para los amantes de la historia, la arquitectura y la cultura medieval.
Un Viaje al Pasado: Historia de la Torre de Velo
La Torre de Velo data del siglo XIII, cuando fue construida por el linaje de los Ceballos y Escalante. Esta fortaleza fue utilizada principalmente como una torre de defensa y control. Estaba destinada a vigilar el río Pas y sus alrededores, y formaba parte de un sistema de torres que permitían cobrar impuestos a los barqueros que cruzaban el río. Su función como punto de control fluvial fue clave en una época en la que el río Pas era una arteria vital para el comercio y el transporte.
Durante los siglos posteriores, la torre pasó a ser propiedad de diferentes familias nobiliarias, lo que refleja la importancia estratégica de esta construcción. Diego Gutiérrez de Ceballos, almirante mayor de la mar en 1303, fue uno de sus primeros propietarios. Posteriormente, la torre pasó a manos de los Escalante y, más tarde, a los Ayala. Gracias a un matrimonio, la torre pasó a formar parte de la herencia de los Guevara de Guipúzcoa.
En el siglo XVIII, la torre sufrió una reforma significativa por encargo de Roque de Santiyán, quien mandó a reformarla en 1687. Durante esta reforma, dirigida por el arquitecto Francisco de Escobedo, la torre fue ampliada con la adición de nuevos volúmenes en dos de sus lados y la construcción de una casona adosada. Esta intervención cambió la estética de la torre, añadiendo una portalada monumental y un muro perimetral que rodeaba la construcción.
Características Arquitectónicas: Un Ejemplo de Fortaleza Medieval
La Torre de Velo presenta una planta cuadrada de 9,5 x 9,5 metros y una altura de 16 metros. Este diseño compacto y robusto era característico de las torres medievales construidas para la defensa. En su cubierta, que se erige entre almenas, destacan cuatro aguas que protegen el edificio de las inclemencias del tiempo.
El uso de sillería en los vanos y esquinas da a la torre un aire de fortaleza sólida, mientras que el resto de la estructura fue edificada con mampostería. Uno de los detalles más sobresalientes de la torre son sus gárgolas, visibles en el adarve, que le dan un toque gótico. Aunque el muro fortificado que originalmente rodeaba la torre desapareció en el siglo XVII, aún se pueden observar tres torreones que permanecen en pie, ofreciendo un testimonio de su antiguo esplendor.
En la parte delantera de la torre se encuentra una portalada que se atraviesa mediante un arco de medio punto flanqueado por pilastras. Esta puerta original está acompañada de una segunda portalada, que presenta un escudo difuso de los Santiyán y está rematada por un frontón triangular y acróteras con formas piramidales y esféricas. La autoría de esta estructura se atribuye, aunque de manera incierta, al renombrado arquitecto Juan de Herrera.
La Torre en la Actualidad: Un Monumento en Peligro
A pesar de su relevancia histórica y arquitectónica, la Torre de Velo está actualmente en peligro de ruina. Aunque fue declarada Bien de Interés Cultural en 1983, la falta de mantenimiento y las inclemencias del tiempo han puesto en riesgo la integridad del edificio. Hoy en día, sigue siendo una de las construcciones medievales más destacadas de Cantabria, pero su conservación es un desafío importante para las autoridades locales.
¿Por Qué Visitar la Torre de Velo?
La Torre de Santiyán o Torre de Velo es un imprescindible para los interesados en la historia medieval de Cantabria. Su imponente presencia junto al río Pas y sus interesantes detalles arquitectónicos hacen de ella una parada fascinante en cualquier recorrido por la región. Además, su conexión con la nobleza local y su función como puesto de control fluvial le otorgan una importancia única en la historia de la comarca.
El hecho de que, a pesar del paso del tiempo, sigan conservándose muchos de sus elementos originales, como la portalada, los torreones y las gárgolas, permite al visitante viajar atrás en el tiempo y conectar con la historia medieval de la región.
La Torre de Velo, también conocida como la Torre de Santiyán, es una joya arquitectónica y cultural que ha resistido siglos de historia. Desde su origen en el siglo XIII hasta las reformas del siglo XVII, ha sido un testigo mudo de las luchas, alianzas y cambios de las familias nobles de Cantabria. Hoy, a pesar de los desafíos de conservación, sigue siendo un monumento esencial para comprender el legado medieval de la región y un lugar fascinante para los viajeros interesados en la historia y la arquitectura.