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Parece el Sáhara… pero está en Cantabria: el paisaje que nadie espera ver en el norte

Una de los rincones que se pueden apreciar en el lugar. / A.S.P

¿Sabías que Cantabria esconde un auténtico “desierto” junto al mar? Detrás de los acantilados y los pinares de la costa cántabra se encuentra un paisaje insólito: dunas móviles, playas salvajes y un ecosistema único que parece salido de otro continente

Ubicado en el corazón del litoral cántabro, el Parque Natural de las Dunas de Liencres es uno de los espacios naturales más emblemáticos de Cantabria. Declarado Parque Natural en 1986, este enclave protegido se extiende a lo largo de la costa, desde la Punta del Águila en Miengo hasta la Canal de Hoz, en la frontera con Santander, incluyendo también todos los islotes de este tramo y gran parte del Estuario del río Pas.

Un ecosistema costero de alto valor ecológico

Con una superficie de 195 hectáreas, este espacio ofrece una combinación única de playas, bosque y sistema dunar, lo que le convierte en un entorno de gran interés geomorfológico y paisajístico. Sus dos playas principales, Valdearenas y Canallave, destacan por su belleza salvaje y su fuerte oleaje, atrayendo cada año a surfistas y amantes de la naturaleza.

Detrás del frente litoral se extiende un espectacular sistema de dunas móviles y fijas, considerado como uno de los más importantes del norte de España. Estas dunas fueron moldeadas por la acción del viento y las corrientes del río Pas, y en la década de 1940 se tomaron medidas para contener su avance plantando una masa forestal de pino marítimo, hoy convertida en un denso bosque que ofrece sombra y diversidad de hábitats.

Flora y fauna en armonía

El ecosistema dunar ha sido colonizado por especies vegetales autóctonas como el junco de arena o el cardo marino, fundamentales para la estabilización del terreno. Este frágil entorno es hábitat y refugio para una gran diversidad de aves acuáticas migratorias, que especialmente en invierno utilizan la ría de Mogro como zona de descanso y alimentación.

En los alrededores del parque, especialmente en La Picota o Monte Tolío, se puede obtener una vista panorámica del conjunto natural. Con casi 300 metros de altitud, este mirador natural permite observar en todo su esplendor el contraste entre el bosque, las playas y las formaciones dunares.

Una visita con conciencia ecológica

Aunque existen restricciones de acceso en ciertas zonas del parque para preservar el equilibrio ecológico, los visitantes pueden disfrutar plenamente del entorno natural. Existen senderos y miradores que permiten realizar rutas por la ensenada de Somocuevas, los pinares de Valdearenas o hasta el Estuario del Pas, siempre respetando las normas de protección.

El Parque Natural de las Dunas de Liencres no solo es un ejemplo de conservación medioambiental, sino también una excelente opción para quienes buscan naturaleza virgen, vistas espectaculares y experiencias al aire libre en uno de los rincones más bellos del norte peninsular.