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El Diario de Cantabria

La familia cántabra que no tiene nada que envidiar a Vigo

Vista exterior del domicilio de Francisco Cano en la localidad cántabra de Parbayón. EFE/ Román G. Aguilera
Vista exterior del domicilio de Francisco Cano en la localidad cántabra de Parbayón. EFE/ Román G. Aguilera
La familia cántabra que no tiene nada que envidiar a Vigo
Si no fuera porque Francisco Cano, profesional de la electricidad, lleva ya diez años iluminando su casa por Navidad, alguien se podría pensar que a la ciudad de Vigo le ha salido un serio pero humilde competidor en la localidad cántabra de Parbayón (Piélagos).

El reto comenzó hace ahora diez años, el tiempo que la familia Cano reside en esa casa, y lo hizo con siete renos de luz, muy lejos de las actuales 35.000 bombillas led con las que Francisco ha iluminado este año su vivienda y los árboles de su amplio jardín.

Metros y metros de guirnaldas de luz que dan forma a numerosos elementos, a los que al muñeco de nieve del año pasado se le ha sumado éste, como novedad, un Papá Noel, que mantienen un diálogo al que ponen voz los hijos de Francisco, Pablo y Javier.

Todo ello crea un espectáculo de seis minutos de duración, del que se ofrece entre el 14 de diciembre y el 6 de enero incluido tres pases diarios, a las 19.00, 20.00 y 21.00 horas, acompañados de dos canciones, “una más navideña y otra más cañera”.

Al ritmo de esa música las luces se encienden y se apagan, incluso, dan vida a todos los elementos que este electricista profesional coloca con esmero, una tarea ardua que le lleva unos cuatro días, mientras que desmontar toda la instalación es “más rápido y liviano”.

Francisco explica a Efe que todo está cuidado al detalle, como las canciones que este fin de semana se renovarán en alguno de los pases, al tiempo que reconoce que todo este montaje, “sencillo” desde su punto de vista, se trata más “de gusto que de conocimientos”.

“Un espectáculo que es mejor vivir en directo, antes que verlo en video”, anima ese profesional de la luz.

De lo que no se libra cada año es de la “presión” de los vecinos, amigos y conocidos, que bastantes meses antes ya le están “interrogando” sobre con qué va a sorprender en Navidad, algo que llega a “esconder”, incluso de “posibles espías”, ha bromeado en su entrevista con Efe.

Una de las preguntas más comunes es sobre la factura de la luz que este despliegue supone, lo que se traduce en un aumento de unos 100 euros, teniendo en cuenta que son 24 días con seis horas de encendido diario y unos 2.000 vatios, “lo que consume un secador de pelo”.

Desde el pasado sábado, día en el que la familia Cano procedió al ya tradicional encendido navideño de su hogar, no han cesado las visitas masivas para asistir a esta cita con la luz, el sonido y la música, lo que conlleva también un riesgo que Francisco no quiere dejar pasar.

Y es que es tal el interés que se genera cada año que vecinos y visitantes se acercan hasta el barrio Los Campos -situado junto a la carretera nacional 623- y algunos de ellos aparcan “de cualquier manera”, lo que supone “un auténtico problema” de seguridad.

Es por lo que Francisco Cano pide precaución y que se deje el coche en el pueblo, “donde hay sitios en los que aparcar” y no en una carretera nacional con un tráfico “impresionante”, que se colapsa ante la curiosidad de cientos de personas que se acercan a diario a ver el espectáculo.

Tal es la afluencia de público que el Ayuntamiento de Piélagos ha tenido que intervenir para garantizar la seguridad vial, con la creación de un paso peatonal temporal protegido por bolardos y la instalación de vallas para evitar el estacionamiento inadecuado en la carretera nacional.

El 7 de enero ya no habrá pases y llegará el momento de desmontar luces y guirnaldas, mientras este electricista piensa en cómo sorprenderá el año que viene. Aunque su nuevo espectáculo lo “esconderá” hasta última hora para conseguir en 2020 el reto de dejar de nuevo con la boca abierta a todo el que pasa por su casa.

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