Un prófugo y un condenado por terrorismo se reúnen en Waterloo para apuntalar el Gobierno de Sánchez
La imagen ha vuelto a repetirse: Arnaldo Otegi, ex líder de ETA y actual secretario general de EH Bildu, ha viajado al palacete de Carles Puigdemont en Waterloo, donde reside como prófugo de la Justicia española, para afianzar la cooperación soberanista vasco-catalana y, de paso, blindar el apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez.
El encuentro, al que también asistió el senador de Bildu Gorka Elejabarrieta, se enmarca dentro de la ronda de contactos que Otegi mantiene con todos los socios que facilitaron la investidura de Sánchez en 2023. El objetivo declarado: avanzar en la conversión de España en un “estado plurinacional” y reforzar la colaboración entre “las naciones catalana y vasca”.
Sin embargo, detrás de las palabras medidas del comunicado conjunto, fuentes parlamentarias admiten que el encuentro se produce en un momento crítico para el Ejecutivo socialista, rodeado por escándalos de corrupción —como el caso Koldo, Plus Ultra, y Leire Díez— y presionado por Junts y Bildu en la recta final del año.
Puigdemont y Otegi, aliados clave de la legislatura
Ambos líderes —uno condenado por terrorismo, otro fugado de la justicia— representan a las dos formaciones que más apoyo estratégico han brindado a Sánchez para sostener la legislatura. Aunque Bildu ha mantenido una postura de lealtad silenciosa pese a los escándalos judiciales, Junts ha hecho gala de su capacidad para torpedear los planes del Gobierno, como ha demostrado al bloquear los Presupuestos de 2026.
Desde el entorno de EH Bildu se insiste en que su respaldo a Sánchez busca “profundizar en un nuevo modelo democrático y social”, aunque dentro del Congreso se interpreta como una fórmula de presión sostenida para lograr cesiones autonómicas, legislativas y presupuestarias.
Silencio y discreción en las negociaciones con socios de investidura
Otegi y su equipo han mantenido encuentros discretos con Podemos, BNG, ERC y ahora Junts. En todos ellos ha pedido confidencialidad y ha planteado una colaboración “entre fuerzas soberanistas”. De hecho, ya en agosto, Otegi se comprometió a apoyar los Presupuestos de Sánchez “con toda la voluntad del mundo”, promesa que ha chocado con la realidad de un Ejecutivo que no ha conseguido ni siquiera aprobar el techo de gasto.
La sombra de los pactos en Euskadi y Cataluña
Mientras en Madrid se intenta sostener la legislatura, en Euskadi y Cataluña se negocia en paralelo una posible reforma estatutaria que incluiría el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado. El PNV ha fijado diciembre como fecha clave para avanzar en este nuevo estatus, que necesitaría después la aprobación del Congreso. Sin embargo, esa hoja de ruta está condicionada a que EH Bildu renuncie expresamente al “derecho a decidir”.
La reunión en Waterloo, aunque simbólica, refuerza la alianza entre los bloques independentistas más radicales y el Ejecutivo socialista, hoy más debilitado que nunca tras los últimos reveses parlamentarios y judiciales.