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El Diario de Cantabria

REMO

Zarautz como tortura

  • Astillero volvió a firmar una mala regata quedándose muy lejos del resto y afronta la última semana de liga con el farolillo rojo  
  • La bandera la ganó hondarribia, que ha llegado a la recta final del curso en plena forma
Ioseba Amunarriz, patrón de Hondarribia, ondea la Bandera de Zarautz. / Eusko Label Liga
Ioseba Amunarriz, patrón de Hondarribia, ondea la Bandera de Zarautz. / Eusko Label Liga
Zarautz como tortura

Astillero acudió a Zarautz a torturarse. A hacerse daño. A confirmar que es un club que en los últimos años ha tenido una importante capacidad autodestructiva. Agosto podía haber sido un buen mes, pero está siendo una agonía que está dejando sin valor buena parte de lo conseguido en julio. El equipo azul cambió la página del calendario con cuatro puntos de renta sobre la última plaza que envía al infierno de manera directa y sin juicio previo y, otras tantas regatas después, esa renta ha desaparecido. La ‘San José’ va a llegar empatada a puntos con la ‘Libia’ a las dos últimas jornadas ligueras que se celebrarán en Galicia. Lo que suceda allí será el primero de los dos playoffs que deberá superar quien quiera mantener su sitio entre los mejores.

Todo cuenta y todo vale en una batalla tan apretada. Y hay que decirlo todo: toda la suerte que tuvo Astillero con el sorteo de calles en las últimas pruebas del mes de julio ha pasado a ser mala en agosto. Sobre todo, en Zarautz. A la embarcación cántabra le volvió a tocar una calle cuatro convertida en maldición durante un fin de semana fatal para los intereses astillerenses. Si el día anterior la última plaza de cada una de las tandas fue para quien ocupó ese carril, ayer sucedió sólo con los de las dos primeras. Y lo que verdaderamente llamó la atención fue todo lo que perdieron los cántabros en el primer acto y Kaiku en el segundo. Estuvieron muy lejos del resto, algo que no sucedió en la tanda de honor. Quizá porque para entonces ya había cambiado el panorama al haberse superado la bajamar y comenzar la marea a subir.

Lo malo fueron las sensaciones que transmitió el bote azul. Además de encadenar un tercer último puesto en cuatro regatas, Astillero se fue ayer de Zarautz con un sopapo moral del que va a ser difícil recuperarse. Y está obligado a hacerlo porque se va a jugar diez meses de trabajo el próximo fin de semana en Galicia. Ha de pasar página rápidamente pero es difícil hacerlo cuando llegas a meta más de un minuto más tarde que el ganador de tu tanda y medio minuto después que tu gran rival por mucho que éste se viniera abajo en el último largo. Aquello fue todo un mazazo que ofreció una penosa imagen que hace falta contrarrestar recordando que no fue el único que se arrastró por la calle cuatro. En cierto modo, fue un alivio ver a Kaiku llegando a meta también más de cuarenta segundos más tarde que el ganador de su tanda. Y menos mal que los de Sestao tuvieron un buen final, ya que se quedaron a poco más de dos segundos de haber llegado incluso por detrás de San Pedro, lo que ya habría significado una estocada tremenda para los intereses cántabros.

La ‘San José’ tocó fondo en la segunda maniobra, donde casi se va hasta Orio. Justamente se le echó encima una ola que la impulsó casi hasta la playa cuando debía cambiar de dirección. ¿Qué más nos puede pasar?, debieron pensar a bordo. Y es complicado sacar la mejor remada cuando uno percibe que todo está en contra, que nada sale bien y que no se puede remar tranquilo. Todo lo que habían llegado a disfrutar los astillerenses a finales de julio parece ahora muy lejano, como si hubiera sucedido el pasado año, como si de unas vacaciones ya pasadas se tratara. El invierno ha llegado demasiado a pronto a Astillero este año.

Todo fue mal desde el primer momento. Los cántabros eran conscientes de que se estaban jugando el undécimo puesto, que a día de hoy es todo un tesoro a conservar como si fuera oro. Quedar por detrás de San Pedro le condenaba al farolillo rojo, aquel que se quitó de encima antes de cruzar el ecuador de la competición. Para intentar cambiar el rumbo de los acontecimientos, Ruiz Camus no sólo introdujo los habituales cambios entre el sábado y el domingo, sino que hizo algunos ajustes que llamaron la atención. Él mismo se colocó como marca de babor y envió a estribor al joven Manu Crespo, que desde que dio el salto a la trainera había remado siempre en la otra banda. El puesto que ocupó ayer el joven valor de la cantera azul lo ha venido ocupando Rubén Álvarez - Pedrosa desde que Dani González, el dueño del mismo en el último lustro, ha pasado a ser espalda de estribor. Las novedades en la popa se completaron con la presencia de Santi López como el remo de gobernar en detrimento de Iván Gómez, que venía siendo el titular desde que la competición volvió del primer fin de semana gallego. Ayer se presentó la mar de Zarautz un tanto movida y el técnico apostó por la experiencia y sabiduría del castreño.

Sin embargo, todo fue mal. En poco tiempo, los cántabros perdieron terreno y, de hecho, en apenas minuto y medio de regata ya habían perdido cinco segundos respecto a Cabo, que salió como un tiro. Lo malo es que Lekittarra, que quería reivindicarse tras su mala actuación del día anterior, y San Pedro se aferraban al ritmo de los gallegos. Tanto es así, que incluso le dieron alcance en el inicio del segundo largo aprovechando los problemas que tuvo la embarcación roja en la primera ciaboga, en la que recibieron una gran ola justo en el momento en el que se preparaban para el giro. Con el proel ya colocado y preparado para pinchar cuando mandara el patrón, pegaron un gran bote que les descontroló y les hizo perder tiempo. Sin embargo, pronto volverían a poner las cosas en su sitio.

Astillero maniobró por vez primera aún en regata, muy por detrás de Cabo y Lekittarra pero a sólo tres segundos de San Pedro, que era la única trainera a la que debía mirar. Lo que sucede es que la embarcación morada comenzó el segundo parcial como un auténtico tiro, cogiendo buenas olas y abriendo mucha agua de por medio respecto a los cántabros. La ‘San José’, en cambio, parecía desorientada, como si no fuera capaz de hacer migas con la mar y avanzar como el resto. Tanto es así que, mediado ese segundo parcial y tras siete minutos y medio de regata, la desventaja entre cántabros y guipuzoanos ya era de diez segundos. Adiós a todo. De nuevo tocaba tortura.

Lo peor es que todavía quedaba mucha regata y los patroneados por Santi López tuvieron que ver cómo San Pedro y Lekittarra mantenían un duelo igualado. Cuando quedaban quinientos metros para el ecuador, la renta de Cabo respecto a los grandes rivales de Astillero era de ocho segundos y la que mantenía con el bote cántabro era de 21. Una barbaridad. La vida estaba a trece segundos de ventaja y quedaba más de medio recorrido por completar. Aquello no era bueno para la salud, ni física ni mental. Además, después llegó esa ciaboga que le sacó de la pista y que obligó a bajar de la trainera y empujar para volverla a poner en marcha. Un dolor.

A esas alturas, el gran punto de interés para el aficionado cántabro estaba en el duelo que mantenían Lekittarra y San Pedro y en la necesidad de que ganaran los vizcaínos para que el castigo no fuera mayor. Y, en ese sentido, se puede dar por satisfecho porque los entrenados por Osertz Alday cogieron una ventaja en los metros iniciales del tercer largo que fue ya de once segundos al dar la última ciaboga. A partir de ahí, quién sabe si por saber que tenía cumplido el objetivo al ver a Astillero hundido por detrás, la embarcación morada se borró. Perdió una barbaridad en los primeros quinientos metros de ese último largo, que no tuvo nada que ver con el segundo que habían firmado. Quizá en ese momento no pasaron las olas que sí acudieron en su ayuda en el momento en el que tocó dar la estocada.

Suma Astillero las cuatro regatas del mes de agosto quedando siempre por detrás de San Pedro pero lo mejor es que, a pesar de ello, aún tiene capacidad de reacción. Tanto en Boiro como en Bueu necesita quedar por delante de la embarcación morada. Galicia siempre se le ha dado bien a Astillero pero ha de ir con el reciclaje hecho. No hay ninguna duda de que ahí va a estar el gran punto de atención de las dos últimas pruebas del mes de agosto porque por arriba ya está todo el pescado vendido y Lekittarra ya se sabe salvado. 

También Orio se sabe campeón de liga pero vive con la sensación de que Hondarribia está llegando mejor a la parte final de la temporada, que es cuando se ponen en juego las grandes banderas. Y una de ellas era la de Zarautz. Los verdiblancos ganaron la edición del curso pasado sin haber sido los más rápidos ninguno de los dos días pero esta vez lo hicieron ganando tanto el sábado como ayer domingo. Su renta era escasa y, precisamente para no tener que echar mano de la calculadora y jugar con fuego, en seguida cogieron la proa de la regata y no la soltaron en ningún momento. El líder no se quedó nunca demasiado lejos, pero no le dio para dar alcance a Hondarribia, que ya mira con descaro hacia La Concha.

De este modo, el gran momento de la mañana se vivió en el segundo acto. Del mismo quedó borrado Kaiku a partir del segundo largo escribiendo una historia similar a la de Astillero en el primero. Mientras, sus tres vecinos de calle mantuvieron un duelo tremendo que les hizo avanzar totalmente igualados durante media regata. A partir del tercer largo parecía que eran Donostiarra y Ondarroa quienes se iban hacia delante pero fue Urdaibai quien exprimió al máximo todo lo que la mar le supo dar en el largo final. Tanto es así, que se colocó junto a los ondarrutarras al mismo tiempo que la trainera de la capital guipuzcoana se quedaba atrás. Y ambos escribieron una champa final para el recuerdo que dejó un margen enorme para la discusión. A simple vista, era difícil verlo y hubo que fiarse de los remeros, ya que en la trainera blanca hubo quien levantó los puños. Y son ellos quienes mejor lo ven. Después, tras tener que echar mano de la ‘foto finish’ para apurar el tiempo, se concluyó que, ciertamente, los entrenados por Iñaki Errasti habían sido dos centésimas más rápidos. Y todo el mundo sabe que dos centésimas no son nada, pero pueden conceder una victoria.

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