21.10.2019 |
El tiempo
lunes. 21.10.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria

Una pobre cosecha

Sólo dos de los 19 bateles que desplazó Cantabria al campeonato de España pasaron a la final, ambos de An Castro

El batel infantil de AN Castro, que se quedó a 33 centésimas del bronce.
El batel infantil de AN Castro, que se quedó a 33 centésimas del bronce.

El Campeonato de España de bateles suele servir como termómetro para conocer, sobre todo, el estado de salud de la cantera de cada comunidad autónoma. Y Cantabria volvió a salir mal parada el pasado fin de semana. No sólo no consiguió ninguna medalla, sino que sólo logró colar a dos finalistas, ambos del Actividades Náuticas de Castro, que también era el único club que había aportado alguna alegría en los últimos años. Culminó así la temporada de botes cortos para pasar a la del mediano aunque durante la transición bueno sería sumar una reflexión sobre el camino que se está llevando y la diferencia de nivel que hay respecto a otros territorios.

La expedición cántabra partió a tierras gallegas con un total de 19 bateles. De todos ellos, sólo el infantil y el juvenil masculino de AN Castro lograron pasar el corte del sábado, que es cuando se celebraron las clasificatorias. No sólo eso, sino que los puestos más habituales entre los representantes de Cantabria fueron los últimos, algo que se confirmó en la jornada del domingo, donde, además de finales A, también hubo finales B. En infantil y cadete femenino, en cadete masculino y en absoluto masculino, los bateles cántabros ocuparon los últimos puestos en la clasificación final del campeonato. Además, en absoluto femenino sólo Castropol fue peor que ellos. Con mejor sabor de boca se fue el batel juvenil femenino de Colindres, que al menos ganó la final de consolación, en la que Laredo, el otro representante cántabro, fue el más lento.

De este modo, tras el mal sábado de las embarcaciones cántabras, el domingo toda la atención se la llevaron los bateles de AN Castro que sí habían conseguido pasar el corte. El club verde había conseguido dominar la liga autonómica en todas las categorías masculinas pero le faltaba refrendarlo en la cita estatal, donde ya había conseguido colgarse medallas en los últimos años. Y a punto estuvieron de repetir el domingo con el bote infantil.

Se quedaron con las ganas. Ocuparon el puesto más doloroso porque no sólo fueron cuartos, sino que se quedaron sin subir al cajón por sólo treinta y tres centésimas. Eso no es nada. Un mínimo detalle, el pestañear de un ojo. Nada. El batel castreño, que estuvo formado por Guillén Díaz, Asier Bernaola, Ian Fernández, Erlantz Toirán y Álex Mondelo como patrón, marcó un tiempo en meta de 4.32,6. Su pugna con Zumaia fue tremenda, más ajustada incluso que la que mantuvieron Puebla e Isuntza por la victoria, que navegaron cuatro segundos por delante en el último largo. Al final, ese duelo por el bronce en el que estuvieron sumidos los de verde se decidió en la champa final y, cruzada la meta, resultaba difícil adivinar quién había pasado primero. Hubo que acudir a la ‘foto finish’ y, una vez comprobada la misma, alzaron los brazos los vizcaínos, que habían parado el crono en 4.32,27.

Agotada la primera opción de medalla, hubo que esperar al segundo y último finalista con el que contaba el remo cántabro. Llegó en la penúltima tanda de la siempre maratoniana jornada que establece un campeonato semejante. Fue en la categoría juvenil, en la que los castreños remaron con Iñaki Martínez, Unai Herbosa, Mario Maza, Iker Castillo y Eder Merayo como patrón. Fueron quintos y ocuparon la última plaza de la final, pero es un dato un tanto engañoso porque estuvieron en todo momento y prácticamente hasta la última palada en la lucha por las medallas. Pararon el crono en 9.03,17, que, por ejemplo, fue sólo tres segundos peor que el tiempo marcado por quien terminó segundo, que fue Isuntza (8.59,95). Sólo sesenta centésimas les separaron de la cuarta plaza y 3 segundos y 16 centésimas de la tercera, que fue para San Juan. La pugna que mantuvieron los de rosa con los lekeitierras fue tan cerrada que sólo les separaron cuatro centésimas. La victoria, holgada (por cuatro segundos) fue para Zierbena.

Fuera de juego. A la categoría absoluta masculina acudió Cantabria con Camargo y Astillero, que habían sido primero y segundo en ese convulso campeonato autonómico, además de con AN Castro, que había sido penúltimo siete días atrás en Punta Parayas tras ser uno de los dos que se había negado a competir para hacer evidente el despropósito en el que se convirtió la cita. Sin embargo, ante las renuncias de Pedreña, Trasmiera y Castreña, aceptaron la plaza que les ofrecieron porque, en el fondo, la expedición formada por el club ya iba a ser numerosa de por sí (cinco bateles, en todas las categorías excepto infantil y juvenil femenino). Quienes se presentaron como campeones cántabros, que fueron Diego Castro, Javier Peña, Joisel Mejía y Alfonso Lanza con Pablo Bustio como patrón, no pudieron pasar de la cuarta plaza en la clasificatoria. En su misma tanda participaron los castreños y fueron quintos. En el otro acto le tocó competir a Astillero, que remó con Rubén Álvarez - Pedrosa, Sergio Enrique Rodríguez, Ruiz Camus y David Fernández con Iván Gómez como patrón, y no tuvieron opciones de pasar el corte siendo los más lentos de su semifinal.

Similar fue la historia en el apartado femenino, ya que los tres representantes cántabros (Barquereño, Camargo y Colindres) fueron los más lentos el sábado a excepción de Colindres, que no llegó a resultar competitivo ninguno de los dos días. La victoria final fue para Riveira, que mostró un enorme dominio en una final donde hubo otros tres botes gallegos y sólo Deusto como forastero. No hubo, en definitiva, ningún representante de la máxima categoría de traineras disputando el título.

En hombres se terminó el dominio de Zierbena de los últimos años. Es algo que no le cogió por sorpresa porque no había sido capaz de mantener su trono ni en el Campeonato de Bizkaia ni en el de Euskadi. Como en ambos, fueron Santurtzi y Kaiarriba (Donostiarra) quienes pugnaron por el título saliendo ganadores los guipuzcoanos tras una ajustada y emocionante regata decidida por menos de un segundo. Los ‘galipos’, con una tripulación bien conocida por los aficionados cántabros (Raúl García, Luismi Villar, Alberto González, Juan Zunzunegui y Borja Gómez gobernando) se hicieron con el bronce pero a diez segundos de quienes pugnaron por lo máximo.

Lo cierto es que fue un campeonato repartido. De hecho, un total de veinte clubes subieron al cajón para colgarse alguna medalla. Nadie cosechó más de dos oros y sólo cuatro clubes se fueron con dos metales. En concreto, fueron San Juan, Isuntza, Zierbena y Zumaia, todos ellos vascos. Y es que, los clubes de la comunidad vecina alteraron un tanto la tónica habitual en las citas del bote corto, donde suele haber un gran dominio de los clubes gallegos. Sobre todo, como fue el caso, cuando reman en casa porque cuentan con más bazas. En esta ocasión, ‘sólo’ se quedaron con once de las 24 medallas que se repartieron. Las otras trece se fueron para el País Vasco. En medio se quedó Cantabria, que no es que no se colgara ningún metal, sino que sólo coló a dos embarcaciones en las finales.

Comentarios