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El Diario de Cantabria

REMO

Una liga de tres traineras

  • Astillero, San Pedro y Lekittarra han ocupado siempre los últimos puestos y entre ellos se jugarán la permanencia  
  • Esto impide que la ‘San José’ repita la historia de hace dos años
Astillero confía en plantar batalla durante todo el verano. / José Ramón
Astillero confía en plantar batalla durante todo el verano. / José Ramón
Una liga de tres traineras

Una liga está compuesta de múltiples batallas. En seguida, los que participan de ella se dividen en grupos según su nivel y, a partir de ahí, disputan sus particulares contiendas. En fútbol, unos luchan por ganar la competición, otros por clasificarse para la Champions, otros por entrar a Europa y el resto por la permanencia. En la liga ACT sucede lo mismo aunque pocas veces como ahora habían estado tan marcados estos pequeños grupos que va formando el paso de las regatas. Tras cuatro pruebas disputadas, ha quedado acreditado que la categoría está divida en tres y que, por desgracia, al único representante cántabro le ha tocado disputar la liga que más quema y la que menos premio tiene.

Las tres últimas plazas en las cuatro regatas disputadas hasta la fecha las han ocupado Lekittarra, San Pedro y Astillero. Los puestos que han ocupado cada uno de ellos han bailado según el día, pero siempre han sido los últimos. Nadie ha sido capaz de dar un salto. No han estado ni cerca, por lo que en la general se ha abierto ya una importante brecha entre el décimo, que es el equipo vizcaíno de los tres nombrados, y el noveno, que es Ondarroa. De hecho, éste tiene el doble de puntos (20) que el club de Lekeitio (10), lo que quiere decir que la supervivencia se va a disputar exclusivamente entre estas tres traineras que forman el furgón de cola. Una de ellas caerá en el descenso directo, la otra tendrá que promocionar con las mejores embarcaciones de la ARC 1 y la Liga Gallega y sólo el ganador de ese duelo a tres tendrá premio. Van a saltar chispas.

Lekittarra fue décimo tanto en Bilbao como en Zierbena. En la capital vizcaína tuvo al noveno (Cabo) a ocho segundos y en la localidad portuaria le tuvo (también Cabo) a 16. Muy lejos. El pasado domingo en Lekeitio, fue San Pedro el ganador de este duelo a tres y el noveno, que fue Ondarroa, quedó a catorce segundos. La ocasión que más cerca ha estado del siguiente grupo alguno de los integrantes de este trío que se va a jugar la vida fue el pasado sábado, cuando Astillero fue sólo cinco segundos peor que Kaiku. Con estas diferencias, queda acreditado que dar un salto hacia la clase media va a exigir que coincidan en el agua una serie de condicionantes favorables para unos y desfavorables para otros, ya que, en condiciones normales, lo que hay más arriba parece otra liga.

Lo bueno que tiene que se haya fragmentado tanto la competición es que hay menos miedo a que un mal día tenga unas consecuencias irreparables, ya que no hay tanto baile de puestos. Lo máximo a lo que puede aspirar uno de los dos rivales de Astillero es a sumar dos puntos más y, de hecho, es lo que le mantiene de lleno en la pelea a pesar de haber quedado último en tres de las cuatro regatas disputadas. Es cierto que la cosa no ha comenzado bien, pero hay partido. Es algo que no pudo decir en su última aventura en la máxima categoría.

Condeando. Hace dos años, la ‘San José’ ya estaba prácticamente condenada después de sólo cuatro malas regatas. Entonces, al contrario que ahora, no pudo abandonar el último puesto en ninguna de las jornadas disputadas, algo que sí haría a menudo en lo que quedó de verano. Es algo que no tiene por qué ser determinante si el resto de los rivales por la permanencia enlazan también posiciones bajas. Sin embargo, en aquella ocasión hubo un baile tremendo de puestos que permitió a todo el mundo sumar muchos puntos en poco tiempo mientras la ‘San José’ lo hacía de uno en uno. De este modo, a estas alturas del calendario, Astillero tenía cuatro puntos mientras que quien sería su gran rival por la supervivencia, que fue Ares, tenía ya 16. San Pedro, que era otro llamado a sufrir, tenía 22 mientras que Cabo contaba ya con 18. Se había abierto un abismo en poco tiempo que los entonces entrenados por Vasile Matei ya no fueron capaces de remontar. A partir de la quinta jornada incluso llegaron a sumar más puntos que su gran rival gallego, pero las cuatro primeras jornadas lo habían echado todo a perder.

Hoy eso parece que no va a suceder. Han pasado cuatro regatas y Astillero se mantiene a dos puntos del penúltimo (San Pedro) y a cuatro de la décima plaza que da la permanencia directa y que posee Lekittarra. Lo que les queda por demostrar a los entrenados por Miguel Ángel Ruiz Camus es si en el futuro van a estar más cerca de la versión que mostraron el pasado sábado en la regata de casa o de la del domingo, cuando no sólo volvieron a ser los más lentos, sino que también estuvieron más lejos del resto que en ninguna de las otras regatas celebradas hasta la fecha.

Esta liga de sólo tres traineras se celebrará en una primera tanda donde da la sensación de que siempre va a haber un cuarto en discordia que huya rápidamente de la pelea en el barro, ya que la suya se seguirá escribiendo en el siguiente acto. Tanto cuando le ha tocado a Cabo da Cruz como cuando le ha tocado a Kaiku compartir capítulo con Astillero y sus dos rivales, rápidamente han abierto mucha agua de por medio. El sitio de éstos está más arriba, pero no hay sitio para todos en el ascensor.

Y es que, entre la pugna por la salvación y la pugna por las banderas, hay una clase media que ni corre peligro por abajo ni tiene motor para asomar la cabeza entre los grandes. Es un grupo que forman los mencionados Cabo y Kaiku, además de Ondarroa y también Urdaibai, que es el más regular de todos. Estos cuatro están yendo en un pañuelo en este primer tramo de campeonato y da la sensación de que el verano lo van a tener encaminado a conseguir alguna de las tres plazas para la Bandera de La Concha que dejen los cinco primeros clasificados de la liga, que están un peldaño por encima del resto.

Si quedarán tres plazas en vez de dos es porque en ese grupo cabecero está ya Donostiarra, que ya tiene un sitio asegurado en la regata más importante de todas. La trainera de la capital guipuzcoana es hoy quinta pero sólo tiene dos puntos menos que la tercera y tres que la segunda. Están en un pañuelo del que, por ahora, escapa Orio, que suma dos primeros puestos y dos segundos. Esto le ha permitido escribir el mejor arranque de su historia en la liga ACT. Sólo se le han escapado dos puntos (tiene 46) y supera los 45 que en el 2014, con Igor Makazaga al mando, tenían los aguiluchos a estas alturas. Están volando, son regulares y en sólo cuatro regatas ya tienen una ventaja de siete puntos. Esto sucede porque, al contrario que en la liga donde está sumido Astillero, el baile de puntos puede ser mayor porque la diferencia entre el segundo y el quinto es mínima. Por eso un mal día se penaliza más. Ahora lo que le queda a la ‘San José’ es, por lo menos, enlazar dos buenos para no quedarse descolgada. Y un buen lugar para hacerlo es este fin de semana en La Coruña, que fue, precisamente, donde hace un par de años reaccionó tras ese mal arranque que le condenó a las primeras de cambio.

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