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El Diario de Cantabria

BOXEO

Un témpano de hielo

  • Siarhei Rabchanka tiene una personalidad opuesta a la de los últimos rivales de ‘el niño’  
  • Puede llegar a mostrarse frío y distante sobre el ring pero, a su vez, tiene una gran pegada  
  • Viene de encontrar su propio techo
Rabchanka ya fue cuatro veces campeón de Europa.
Rabchanka ya fue cuatro veces campeón de Europa.
Un témpano de hielo

Siarhei Rabchanka es de Minsk. Y eso marca. Está a mitad de camino entre el océano Atlántico y la interminable estepa euroasiática con todo lo que eso conlleva. No sabe muy bien lo que quiere ser, si mirar hacia arriba o hacerlo hacia abajo, si ir hacia el sol o marchar hacia el frío. El 17 de enero de 1940, los termómetros llegaron a marcar menos cuarenta grados, pero no es lo normal. Ha quedado reflejado como plusmarca histórica de un país donde, aún así, están acostumbrados a vivir bajo cero buena parte del año. Y eso se deja notar en el carácter de la gente, tanto en su vida diaria como sobre el ring.

‘El Niño’ se las va a ver con un témpano de hielo. Nada que ver con lo que ha conocido en los últimos tiempos. De hecho, Rabchanka es un personaje completamente opuesto al anterior rival de Sergio García. Si Ted Cheesemann demostró ser un bocazas, nadie ha oído al bielorruso. Ha estado metido en su gimnasio trabajando en silencio y sabiendo que en Torrelavega va a pasar su último tren. Y es que, si el púgil británico era un ‘gallo’ que, en verdad, aún no había hecho nada con su vida, el bileorruso ya ha sido cuatro veces campeón de Europa y se ha medido con púgiles de auténtica talla mundial. Es cierto que ha perdido los duelos contra estos últimos, lo que sencillamente significa que ha encontrado su techo. El mundo no es para él, pero en su día ya demostró que está capacitado para reinar en Europa.

Toda la bisoñez que han tenido los últimos grandes rivales de Sergio García, que han sido los jóvenes Moncelli, Beaussire y Cheeseman, lo tiene Rabchanka de veteranía y experiencia. En ese sentido, su cartel es más similar al de ‘Chaca’, el rival que abrió las puertas de los grandes combates al cántabro. Como el bielorruso, también el catalán había sido campeón de Europa. Y tampoco él aguantó las embestidas del hambriento púgil torrelaveguense, que sabía que estaba cambiando el destino de su propia carrera.

‘Chaca’ venía entonces de perder su segundo asalto al trono europeo con Cedric Vitú, que es el aspirante oficial que espera a ‘El Niño’ en la próxima estación si supera la del próximo sábado. Y contra el francés se midió también en su día Rabchanka dando buena cuenta de él y manteniéndose así en la cima continental que tiempo después conquistaría el francés. Es todo un cruce de caminos en el que ya participa de lleno Sergio García porque está ya dentro de los grandes combates a nivel continental. Está en un estatus superior que quiere mantener mientras espera una llamada que le resulte de interés para dar el gran salto de calidad y, al igual que hizo su rival del sábado en su momento, ir en busca de su techo contra los mejores del Mundo. Pero sin correr. El torrelaveguense nunca lo ha hecho porque nunca ha tenido prisa. 

Sí la tuvo para pasar al campo profesional. Apenas hizo un puñado de combates amateur, participó en un Campeonato de España que abandonó tras percibir, junto a su entrenador y mentor Víctor Iglesias, que aquello olía a chamusquina y después disputó un par de peleas neoprofesionales, ese salto intermedio que había antes pero que se terminó eliminando. La carrera amateur suele ser un campo propicio para afinar la técnica individual de cada boxeador y, mientras que ‘El Niño’ prácticamente se la saltó, Rabchanka disputó 238 combates, de los cuales ganó 217. Fue una enorme marca que le permitió partir en el boxeo rentado con una reputación importante.

Esto último le ha hecho ir algo más rápido y, tras veinte combates, por fin le llegó la oportunidad continental. Sergio García, en cambio, tuvo que disputar seis más para, por fin, sentarse en el trono de hierro del superwelter europeo. La parte inicial de la carrera de Rabchanka se fraguó en su país con rivales asequibles que muestran que hubo un verdadero deseo de construir una larga carrera para el púgil de Minsk. Contaba sus combates no sólo por victorias, sino también por KOs hasta que, con el cambio de década, llamó la atención del boxeo británico y, en concreto, del equipo liderado por el mítico Jimmy Hatton. Fue éste quien se encargó de su carrera a partir del 2010, cuando comenzó a boxear en territorio inglés con frecuencia después de instalarse allí.

Fue entonces cuando, el 16 de junio del 2012, le llegó por fin la oportunidad de pelear por el Campeonato de Europa. La cita sería en Manchester y el contrincante un boxeador de Sheffield de enorme reputación como Ryan Rhodes, que ya había sido campeón de Europa y que, como Rabchanka ahora, venía de intentar infructuosamente hacerse con un título Mundial. Para sí quedará siempre que se midió a un entonces joven Saúl Álvarez ‘Canelo’, a quien le aguantó once asaltos para caer en el duodémico y último. Viendo que el mundo no era para él, quiso recuperar su cetro continental pero el bielorruso le ganó en siete asaltos. Fue el último combate de un Rhodes que parecía estar ya de retirada y que, lejos de reconocer la superioridad de su rival, tras la derrota afirmó que el bielorruso no era «un gran pegador». «Me golpeó con algunas manos decentes, pero apenas hizo daño». Al menos, hasta ese asalto en el que le apagó la luz. Sea como fuera, lo cierto es que la carrera de Rabchanka ya estaba lanzada.

Tres defensas. El boxeador de Minsk defendió con éxito tres veces su preciado cinturón. Lo hizo contra Vitu en Manchester, contra Adriano Nicchi en Monte Carlo y ante Bradley Pryce en Vratsa (Bulgaria). Sumaba ya 24 combates profesionales sin conocer la derrota. Quiso entonces empezar a mirar a cotas mayores y, para ganar posiciones en el ranking, aceptó pelear por ese mismo título Silver de la WBC que, precisamente, ganará ‘El Niño’ ante ‘Chaca’ para defenderlo después con éxito ante Monchelli. El torrelaveguense ya llegó a la cita europea con esos deberes hechos pero Rabchanka se encontró con algo que no esperaba. No tuvo reparos en desplazarse hasta Melbourne (Australia) para medirse a Anthony Mundine porque estaba pletórico y se sabía superior. Sin embargo, perdió a los puntos por decisión dividida y más que discutida. Siempre ha pensado que le robaron aquel día.

Le tocó replantearse la carrera y, tras dos combates para recuperar sensaciones y confianza, de nuevo se vio ante un gran reto. Hizo el petate para pelear contra Tony Harrison dentro de la velada que tendría como combate estrella el duelo entre Frampton y Santa Cruz. No había ningún cinturón en juego, pero sí la posibilidad de conseguir una victoria de calidad que le volviera a poner en el candelero. Sin embargo, el mejor Rabchanka no apareció. Le dominó esa personalidad fría de Minsk, como si estuviera peleando aquel 17 de enero de 1940 a 40 grados bajo cero. Hatton, su entrenador, le rogó desde la esquina que sacara más golpes y se mostrara más activo, pero no abandonó una pasividad que sorprendió a muchos. Tanto es así que el hoy campeón del Mundo obligó al árbitro a parar la pelea en el noveno asalto para que el castigo no llegara a mayores.

Tras su segunda derrota, Rabchanka mantuvo un guión similar al que mantuvo después de la primera y volvió a disputar dos combates contra rivales flojos para, de nuevo, disponer de la posibilidad de pelear por el título Silver de la WBC. Sergio García lo acababa de dejar vacante para preparar su asalto continental. El bielorruso se las vería contra Kell Brook, un fuera de serie que sólo ha perdido en dos ocasiones contra dos de los mejores púgiles del momento, como son Gennady Golovkin y Errol Spense Jr. Su combate ante el bielorruso fue un puro trámite porque le sacó del ring a la primera. No hubo pelea y en dos asaltos se acabó la historia. Esto sucedió en marzo del pasado año. Quiso resarcirse Rabchanka en septiembre midiéndose al ruso Ismail Iliev a domicilio pero también perdió, esta vez por decisión unánime de los jueces. Esto quiere decir que llegará con una dinámica perdedora, tras dos derrotas consecutivas y tras haber perdido tres de sus últimos cinco combates. Es, por lo tanto, un león herido que a buen seguro intentará en Torrelavega dar sus últimos coletazos. Es de Minsk, allí hace frío, pero también hubo un día en 1930 que se alcanzaron los 35 grados. Puede volver el calor y ya ha demostrado que tiene puños para ello.

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