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El Diario de Cantabria

REMO

Las traineras vuelven al agua

La nueva ‘La Marinera’ ya está en Castro.En la imagen, de izquierda a derecha, se puede ver a Fernando Ruiz, Ainhoa Amilibia, Goio Vilar, Gorka Linaza y Marcos Muro.
La nueva ‘La Marinera’ ya está en Castro.En la imagen, de izquierda a derecha, se puede ver a Fernando Ruiz, Ainhoa Amilibia, Goio Vilar, Gorka Linaza y Marcos Muro.
Las traineras vuelven al agua

Las aguas han vuelto a su cauce. De nuevo bajan tranquilas, sin ninguna traba que les impida desembocar en la mar. Tras prácticamente 24 horas de muchos nervios y de mucho temor a echar por tierra sus posibilidades de competir en igualdad de condiciones el próximo verano, las traineras cántabras por fin pudieron dormir tranquilas anoche al confirmar que el Gobierno de Cantabria había rectificado y había vuelto al punto de partida, a aquel sobre el que pretendió caminar a principios de semana. Finalmente, los equipos sí podrán volver a entrenar mañana al igual que lo harán los de la comunidad vecina. Todos, por lo tanto, partirán desde el mismo lugar. La pretemporada comenzará a la vez para todos, algo que se antojaba fundamental teniendo en cuenta que durará poco más de un mes.

Fue en la mañana de ayer cuando el director general de Deportes dio marcha atrás y rectificó sus palabras del día anterior, cuando afirmó que las traineras no podrían comenzar a entrenar mañana, sino que tendrían que esperar dos semanas más. Aquello encendió los ánimos de clubes, entrenadores y remeros, que vieron cómo su temporada iba a quedar muy condicionada porque iban a salir a competir en inferiores condiciones que sus rivales directos. Por eso los ánimos se encendieron mucho a partir del viernes por la tarde. La presión se hizo sentir desde las diferentes entidades y la propia Federación. «Vamos a tener que ir a plantarle una trainera en el despacho», llegó a decir un dirigente. Todos esos nervios y, sobre todo, unos argumentos que parecían irreprochables, hicieron que desde el Ejecutivo se diera marcha atrás y se recuperara el punto de partida, que fue el de, como ya se contara en estas páginas, permitir los entrenamientos colectivos de los equipos de traineras en cuanto se entrara en fase tres.

Se podrá bajar la trainera al agua, pero con condiciones. Así vendrá escrito en uno de los párrafos del decreto que se publicará mañana y que regulará lo que se puede y no se puede hacer en Cantabria en este nuevo episodio de la desescalada. En el mismo, que regula expresamente «la reanudación de entrenamientos en grupo en remo de banco fijo», se detalla que los equipos de remo podrán volver a sus rutinas en el agua aunque se establecen unas condiciones. La primera de ellas y la más importante de todas es la necesidad de pasar un tests para confirmar que los que van a embarcar no están infectados. Es una decisión que ya habían tomado un buen número de clubes en Cantabria. Todos los de la ARC 1 (Pedreña, Camargo y Astillero) habían consensuado con sus servicios médicos realizar dichos exámenes médicos antes de retomar las sesiones colectivas, al igual que Castreña en la ARC 2. Quizá el resto también se animen a dar el paso.

Además de los tests, el Ejecutivo Cántabro también exigirá, para que las traineras puedan salir a entrenar, presentar un protocolo a seguir que, sobre todo, se centrará en «las medidas de higiene y el control de síntomas para autovigilancia». El cuidado en el día a día será el complemento necesario a esa «prueba de detección previa» que se exigirá antes de que los trece remeros y el patrón que forman la tripulación de una trainera puedan volver a salir al agua. Sobre todo esto fueron informados ayer mismo por la tarde los clubes, que recibieron la llamada del director general para calmar los ánimos y trasladar la buena nueva.

La inclusión de este párrafo en el borrador del decreto se incluyó ayer por la mañana, apenas 24 después de que el director general de Deportes descartara definitivamente la posibilidad de sacar la trainera al agua por motivos sanitarios. En concreto, Mario Iglesias afirmó que no creían «conveniente que trece tripulantes puedan salir a navegar con la ventilación que tienen y el esfuerzo que generan». Menos aún, teniendo en cuenta el poco «espacio físico» que tienen y que obliga prácticamente a ir «brazo con brazo». Así, estimó que sería «precipitado» dar ese paso. «No pasa nada por esperar dos semanas», llegó a decir.

Fue esto último lo que más enervó a los clubes, ya que era obvio que las consecuencias podrían ser muy importantes. Todos los entrenadores y remeros tienen asumido que, a pesar de haber comenzado a entrenar en octubre o noviembre, poco de lo hecho antes de confinamiento valdrá y que tocará empezar de cero una vez se pueda echar la trainera al agua. Y apenas habrá un mes para prepararse porque en la ARC, que es la asociación en la que están encuadrados todos los clubes cántabros, tiene previsto comenzar el día 11 de julio y mañana será ocho. Y, lógicamente, contar con dos semanas menos que los equipos vascos para entrenar cuando hay programadas cuatro de pretemporada podría dar lugar a unas diferencias insalvables.

«Todo el trabajo que han estado haciendo los remeros desde noviembre y, sobre todo, en estos tres meses confinados se va a ir al traste», llegó a decir Mikel García, el patrón de ‘La Marinera’. La decepción fue mayúscula porque los clubes daban por hecho que iban a poder salir a entrenar el lunes, ya que en el País Vasco tenían la certeza de que ellos sí iban a tener vía libre. El PNV había incluido en su negociación para apoyar la prórroga del estado de alarma permitir los entrenamientos de traineras y fue ayer mismo cuando la consejera de Deportes confirmó el visto bueno del Gobierno Vasco en este sentido. Fue, sobre todo, esta diferenciación y esta doble realidad para unos equipos que luego lucharán en los mismos campos de regatas la que enervó a los cántabros.

Éstos ya habían planificado la próxima semana de entrenamientos en el agua. Desde principios de semana, en el Ejecutivo Cántabro se había puesto el tema encima de la mesa y, como se informó en estas páginas, todo parecía encaminado al normal desarrollo de los acontecimientos, que era seguir la estela de la comunidad vecina. Sin embargo, entre el jueves y el viernes se fue tornando la decisión hacia el no al hacer hincapié en motivos estrictamente sanitarios, que recomendaban esperar dos semanas más. Fue entonces cuando el director general lo dijo públicamente en la ‘Cadena SER’ y comenzaron los nervios.

La presión de los clubes y la Federación; y el sí también de Galicia, ha sido fundamental para que ayer se diera un giro de 180 grados. Desde el mundo del remo, no sólo se recordó que comenzar a entrenar dos semanas más tarde que los rivales iba a hacer imposible competir de igual a igual con ellos en verano, sino que ya tenían sus protocolos de seguridad redactados, que en algunos casos iban más allá incluso del elaborado por la ARC, que no deja de ser una cuestión de mínimos. Hubo clubes que lo enviaron y, además, se puso el acento en la intención ya aprobada previamente de realizar tests a toda la plantilla antes de comenzar a entrenar de manera convencional.

Fueron horas tensas e intensas que ya han quedado atrás. Los equipos, por lo tanto, pueden pasar página y comenzar a avanzar y afrontar las cuatro semana que quedan por delante con la necesidad de recuperar el tiempo perdido y, sobre todo, las horas de agua necesarias para coger la remada adecuada. Durante todo el confinamiento, los bogadores se han tenido que conformar con hacer ergómetro en sus casas, lo que se hace especialmente duro. Cuando por fin pudieron salir a correr, se desquitaron y a muchos incluso hubo que frenarles por las ganas acumuladas que tenían. Desde hace un par de semanas, ya pudieron acudir al gimnasio del pabellón para poder usar más herramientas de forma individual y utilizar el foso, pero quedaba lo importante. El remero quiere remar y podrá empezar a hacerlo en los próximos días, cuando las plantillas se sometan a unos tests que tendrán que sufragar los clubes.

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