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El Diario de Cantabria

REMO

Todo al domingo

Pedreña fue cuarto en Bermeo en la primera jornada del playoff más igualada | Entre el primero y el último sólo hubo cinco segundos | El bote cántabro necesita ganar hoy y esperar a que Zarautz no sea de los dos más rápidos

La trainera de Tirán fue ayer la más rápida en aguas de Bermeo y hoy partirá con cinco puntos. / euskolabel liga
La trainera de Tirán fue ayer la más rápida en aguas de Bermeo y hoy partirá con cinco puntos. / euskolabel liga
Todo al domingo

‘La temporada en dos días’. Con esa obviedad a su vez tan dramática tituló este periódico la previa del día de ayer. Y resulta que precisamente eso, el hecho de que la historia se vaya a escribir en dos capítulos, es lo que todavía puede permitir a Pedreña conseguir su objetivo. Porque se le ha complicado mucho. Un tercer puesto en Bermeo se puede levantar y, en cierto modo, una trainera puede decir que todavía depende de sí misma, pero acabar cuarto ya exige mucho más. Para empezar, hay que pasar de ser penúltimo el primer día a ganar el segundo y que, además, todo dé un vuelco este mediodía en Portugalete. No hay que engañarse, el objetivo está complicado y hace falta que se cumplan muchas variantes. El primer paso será creer. El segundo, ser hoy el más rápido y el tercero, que Zarautz no quede entre los dos primeros. Si pasa todo eso, hoy habrá un cántabro en la ACT. Hay más combinaciones posibles, pero quizá esa sea la más asequible.

Pedreña se fue del puerto bermeano con los mismos dos puntos con los que se fue Astillero hace dos años. La diferencia fue que aquello resultó todavía más dramático porque las diferencias fueron enormes, ya que el ganador había llegado a veinticinco segundos de la ‘San José’ y el segundo a siete. No sólo había que remontar, sino sacar mucha distancia al resto. ¡Y los cántabros lo consiguieron por sólo 44 centésimas! Si entonces se pudo, más aún se puede hoy, cuando la historia es diferente porque fue tan tremendo el playoff que ofrecieron ayer los cinco aspirantes que todos ellos terminaron metidos en cinco segundos. Esto quiere decir que hoy puede suceder cualquier cosa y que la situación puede dar un vuelco total porque nadie ha marcado territorio. Qué narices, ni siquiera se puede descartar a San Pedro.

Para conseguir lo que hoy necesita Pedreña será fundamental que sus remeros hayan digerido bien lo sucedido ayer, que no se hayan venido abajo ni hayan pensado que las campanas doblan por ellos. No habrá sido una noche de diván porque el análisis de lo sucedido habrá que realizarlo más tarde. Ahora no toca eso. Toca motivar a una cuadrilla de remeros que han demostrado entereza y saber estar a lo largo del verano. Lo que pasa es que nadie se imaginaba que hoy fueran a amanecer con sólo dos puntos y, en cierto modo, ahí está el verdadero peligro. Los trasmeranos llevaban encima una presión que otros no tenían y ahí puede estar su principal enemigo. A ver cómo hacen para librarse de ese lastre y poder salir hoy a remar sacando lo mejor de sí.

Esa entereza de Pedreña ya se vio ayer, cuando le tocó abrir la regata y no dejó de recibir malas noticias. En apenas tres minutos de esfuerzo, el GPS ya marcaba que iba perdiendo dos segundos con Zarautz, que había partido un minuto más tarde. Cuando completó la primera ciaboga, eran cinco los segundos de desventaja que tenía con la ‘Enbata’. De hecho, su tiempo era similar al de San Pedro y Tirán mientras que incluso Meira, que fue el último en ponerse en acción, mejoraba sus referencias. Conocer esa información podía haber convertido la remada cántabra en un manojo de nervios que le hiciera venirse abajo, pero se mantuvo firme e incluso corrigió la situación. De hecho, ninguno de los cinco aspirantes se apeó de la regata en ningún momento. Todos estuvieron dentro y de ahí la tensión vivida entre los que estaban en el agua y entre los que estaban en tierra. Se combinaba el miedo de unos, la ilusión de otros y la incredulidad de algunos.

Joseba Fernández decidió salir a remar ayer con la trainera que le ha prestado Busturialdea y que había usado en los campeonatos de Cantabria y España pero no en la clasificatoria de La Concha. Los dos primeros objetivos le fueron bien pero el tercero no tanto. Quizá por eso. La tripulación también contó con algunas novedades como la de ver a Miguel Hernando en la proa, puesto que apenas había ocupado otros años y que este verano sólo había ocupado en la primera de las dos regatas castreñas. Apostó el técnico por una alineación ligera que hiciera frente de mejor manera a la complicada mar de Bermeo, que se presentó con un viento notable y mucha suciedad una vez que se abandonaba la protección del espigón. Nunca es fácil remar allí y por eso adquiere ventaja quien mejor se conoce el terreno. Y Pedreña contaba a bordo con un conocedor profundo del mismo porque recibió a Joseba Fernández tras pasarse tres años como entrenador de la ‘Bou Bizkaia’.

Quizá eso resultó fundamental para que la embarcación cántabra corrigiera en el segundo largo lo sucedido en el primero. Salió de la primera maniobra abierto  buscando un rumbo situado a estribor de la calle dos por la que avanzaban todos los demás. Y aquello dio resultado porque en seguida comenzaron a llegar referencias de que esa distancia se iba acortando. Se fue acercando Pedreña a las balizas de meta con una remada profunda y larga que no iba más allá de las 36 paladas por minuto hasta girar en un tiempo idéntico al de la ‘Enbata’. Le había remontado cinco segundos y, por encima de todo, había mostrado una capacidad de reacción en el momento justo que tenía un especial valor en el día de ayer, cuando tanto había en juego.

La trainera negra había acertado haciendo más metros que los demás pero yendo más rápido. En remo, el punto más corto entre dos puntos no es siempre la línea recta, sino la cuesta abajo. Y para encontrar esas mejores condiciones a veces hay que dar un rodeo. Al paso por el ecuador, dio la sensación de que pedreñeros y zarautztarras podían irse hacia delante y romper amarres con todos. Incluso que los cántabros pudieran empezar a poner las cosas en su sitio gracias a su tendencia al alza, pero ayer le costó horrores remar cuando apuntó la proa hacia mar abierto.

Al igual que en el primer largo, Pedreña volvió a perder otros cinco segundos en el tercero. Todo lo bien que lo hizo ayer volviendo (fue el más rápido en los dos largos de vuelta), lo hizo mal yendo. La alarma comenzó a sonar bien fuerte cuando, una vez que completaron todos la última maniobra, el tiempo de los patroneados por Cristian Garma era el peor de todos. Algo no iba bien. De nuevo tocaba reaccionar. Lo bueno fue que cuando Meira realizó dicha ciaboga, a bordo de la trainera cántabra ya llegaban tiempos más actualizados que de nuevo les indicaban que estaban remontando a Zarautz. Aquello era como vivir en dos realidades espacio temporales distintas. ¿A cuál creer? Sólo quedaba seguir remando.

Lo malo fue que Pedreña ya había enseñado el camino bueno en el segundo largo. Fue evidente el cambio de estrategia de la ‘Enbata’ en el último de ellos para apostar por seguir la estela que dejaba la embarcación cántabra. Por eso no se repitió la historia y los entrenados por Joseba Fernández se quedaron a mitad de camino, a dos segundos de la trainera azul guipuzcoana. Lo peor fue que los gallegos venían como motos y que Tirán acabo superando incluso a la trainera de ACT y que Meira paró el reloj casi segundo y medio antes que la embarcación trasmerana. Todos remaron en solitario, la mar estuvo complicada, hacía viento que se ponía en contra en los viajes de vuelta y la ola quedó picada, pero los cinco remaron prácticamente a la misma velocidad.

Si el playoff se decidiera simplemente por la suma de puntos, todo estaría completamente abierto, pero no funciona así. Va por puntos y sólo se contabiliza lo marcado por el reloj en caso de empate a puntos. De ahí la dificultad de la empresa que ha de atacar Pedreña este mediodía en Portugalete, donde ya no contará tanto la técnica como la fuerza bruta. El objetivo se ha complicado, pero sigue estando ahí. No hay razón para rendirse antes de tiempo.

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