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El Diario de Cantabria

ATLETISMO

‘Sotuco’ se queda ‘con el hielo en los labios’

  • José Antonio Soto Conde no pudo finalizar el maratón del lago Baikal 
  • Las adversas condiciones, con mucha nieve y viento, pasaron factura al atleta cántabro que tuvo que retirarse en el kilómetro 21 
‘Sotuco’ se queda ‘con el hielo en los labios’

Esta vez no pudo ser, pero «no pasa nada. Así es el deporte y los deportistas lo sabemos. Unas veces las cosas salen bien y otras no tanto, pero yo estoy satisfecho, porque para mí esta carrera es siempre un reto y además me supone un placer inmenso participar en ella, aunque en esta ocasión el resultado no haya sido el que hubiese deseado». Con estas palabras nos despertaba ayer José Antonio Soto Conde, que por cuarta vez participa en el Maratón del Lago Baikal, aunque el de 2020 no lo recordará por un buen resultado, pero sí por una «experiencia más en su vida deportiva». ‘Sotuco’ es grande en la victoria y también en la derrota. Está acostumbrado a sufrir -su especialidad es el ultrafondo- y sabe bien lo que cuesta conseguir un buen resultado.

El Maratón del Lago Baikal es una competición extrema, no solo porque se disputa sobre una superficie tan especial como el hielo, sino porque habitualmente se disputa con unas condiciones climatológicas ‘especiales’. Antes de viajar a Siberia el atleta cántabro nos contaba que la organización estaba preocupada porque este invierno no había sido el usual, con poco frío y poca nieve, pero como el tiempo suele ser caprichoso para que estaba esperando a que llegasen los ‘aventureros’ para darles una ‘sorpresa’. 

La carrera se desarrolló ayer nevando sin parar y con un viento «terrible». La temperatura era de unos 15 grados bajo cero, pero debido a la cellisca la sensación térmica era de -25. Con esta situación, ‘sobrevivir’ era casi imposible, aunque muchos sí lo hicieron, y más si tenemos en cuenta la poca preparación en ‘frío’ que ha tenido este año José Antonio Soto Conde, porque el invierno en Cantabria ha sido muy suave.

«Hasta el kilómetro 6 se podía correr más o menos bien, aunque con un gélido viento de costado», comenta el cántabro, «pero a partir de ahí ha sido imposible mantener un ritmo constante, porque había que hacer muchos cambios de trayectoria para poder pisar algo más duro y hundirse menos. Me habré torcido los dos tobillos unas  20 veces. Es la primera vez que he temido hasta por mi vida, porque del kilómetro 10 al 21 me he ido congelando. Tenía unos dolores en las manos terribles, me dolía también la cabeza porque el gorro estaba congelado como una piedra, al igual que la ‘braga’ del cuello. Todo mi cuerpo era un congelador. Ni en 2018 cuando gané y llegados a los 40 grados bajo cero sentí el frío de esta vez», narra el santanderino que en el kilómetro 21 encontró la caseta intermedia y pudo entrar en calor, pero la organización le recomendó retirarse, porque aunque el gorro, los guantes... se habían descongelado «me decía que en un kilómetro iba a volver a estar igual y ante todo es la seguridad». «La vida es así y las carreras extremas también. Aquí no hay perdón para nadie y si tienes un percance lo pagas con creces», se lamenta ‘Sotuco’, aunque, como siempre, se lo toma como «una experiencia más».

El cántabro es una persona muy querida por la organización, de ahí que a pesar de solo hacer 21 kilómetros le entregó un diploma y la camiseta conmemorativa, porque como dijo el director de la carrera «tu no necesitas un papel con un número; tu eres el hijo del Baikal», porque lo demostró con las peores condiciones al ganar e ir primero toda la carrera.

En esta edición, Soto Conde no fue el único cántabro que estuvo en Siberia. También participó el santanderino Carlos de Felipe Ruiz, que logró concluir el maratón en 5 horas y 41 minutos. 

‘Sotuco’ aprovechará los próximos días para hacer turismo y seguir promocionando Cantabria como ya lo ha hecho con su ‘tradicional’ vídeo. En esta ocasión, a las anchoas le han acompañado el chocolate de Nestlé y el Agua de Solares, que cuando se deshiele el Baikal se mezclará con las aguas siberianas, porque el santanderino derramó un poco sobre el hielo.

‘Sotuco’ se queda ‘con el hielo en los labios’
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