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El Diario de Cantabria

La Sotileza tiene nombre propio

Astillero gana la octava de las últimas nueve ediciones de la clásica bandera. La regata femenina la ganó Colindres por descalificación de Camargo, que llegó más de un minuto antes  o hubo ningún duelo apretado

Pedreña, por delante de Astillero antes deiniciar el giro, que fue cuando cambió la situación. / José Ramón
Pedreña, por delante de Astillero antes deiniciar el giro, que fue cuando cambió la situación. / José Ramón
La Sotileza tiene nombre propio

Astillero, tal y como ha sucedido ya en ocho de las últimas nueve ediciones, se quedó con la Bandera Sotileza. El dominio es absoluto. Sólo se le escapó la del 2015, cuando se abrió un paréntesis que, sin embargo, pronto se cerró no sólo en estas regatas del mes de junio, sino también en la temporada de botes cortos. Aquella fue la primavera de Pedreña pero los trasmeranos, que han vivido a la sombra del color azul en la última década, ayer ni siquiera fueron capaces de terminar segundos para mantener la costumbre. Fueron cuartos porque no sólo les superó Camargo, que se presentó con la vitola de campeón de bateles y trainerillas, sino también Castreña, una embarcación de una categoría inferior y que confirmó que está preparada para volver por sus fueros este mismo verano.

Antes que los hombres remaron las mujeres, que fueron, cuando menos, quienes aportaron la pequeña dosis de polémica que siempre ha de acompañar a esta regata. Camargo llegó en cabeza al momento del giro pero, una vez que cumplió con las dos boyas, vio cómo Colindres, que iba por la calle uno, apostó por pasar La Horadada por fuera cuando lo suyo es que lo hubiera hecho por dentro. Las de verde se abrieron para dejarle espacio y tras ese movimiento fue cuando los carriles ya imaginarios perdieron referencias. El caso es que, de pronto, Colindres se vio siguiendo la estela de Camargo hasta que su proa dio con el remo de gobernar de la patrona vestida de verde. El juez de mar había hecho rectificar a la ‘Virgen del Carmen’ y quizá por eso se llevó la peor parte. A pesar de llegar a meta a más de un minuto, Colindres reclamó y le dieron la razón, por lo que se llevó el ‘trapo’.

Como en las dos ediciones anteriores, el campo de regatas siguió manteniendo dos calles pero con una salida compensada. Es decir, que la dos partía unos metros por delante para que no hubiera diferencias respecto al giro, ya que al paso por La Cerda hay dos boyas por cada carril que cada una de las participantes han de dejar por estribor para que no haya ninguna guerra abierta como las escritas en los episodios más recordados de esta regata. Todos los clubes parecen dar por buena esa distancia que se da de partida a quien viaja más alejado a tierra y que ofrece una imagen engañosa durante la primera mitad de la prueba, en la que parece que puede haber una gran disputa que después sólo genera decepción. Lo que fue un hecho ayer fue que los tres primeros puestos correspondieron a los tres que navegaron por la calle uno y los cuatro últimos a los que lo hicieron por la dos. Quien quiera, puede abrir un debate sobre si fue casual o causal.

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Tanto Pedreña como IRC Santoña llegaron al momento de empezar a girar con la sensación de estar metidos en la pelea y marchando sólo dos segundos por detrás de Astillero y Camargo, respectivamente. En el fondo, eso quería decir que ya les habían recuperado esa compensación inicial que se da en un principio, por lo que, a partir de ese momento, teniendo en cuenta que ellos iban por dentro y sus oponentes por fuera, las distancias que se abrieron fueron enormes. Y por eso se acabó la regata ahí. Ya no hubo más pugna y ni mucho menos hubo posibilidad de que saltara chispa alguna.

Una vez que se dejó atrás la mar, la regata se convirtió en una serie de contrarrelojes sin pasión en directo ni en los cronómetros. Tuvo interés para los especialistas que pueden analizar y estudiar remadas, pero nada más. Para cuando llegaron Pedreña, IRC Santoña y AN Castro, aquellos con los que habían comenzado el trabajo ya casi tenían la camiseta puesta para no coger frío. De este modo, quienes sí se fueron a casa con el buen regusto de haber ganado fueron, más allá de quienes ondearon la bandera, que no se podían permitir no ganar al ser los únicos representantes de la ACT en el agua, diferencia que necesitaban plasmar en el agua para no darle demasiadas vueltas a la cabeza, tanto Camargo como Castreña. Ambos van a llegar al inicio de sus ligas el próximo fin de semana en un estado de ánimo pletórico que luego les quedará plasmarlo en esas primeras regatas que servirán para indicarles dónde pueden estar. Es cierto que se echó de menos todo ese desborde de adrenalina que siempre ha ido con esa regata, pero será difícil que se vuelva a disfrutar de ella con el actual sistema que se utiliza.

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